mirando sentada sobre una de mis piernas
lo que se dibujó para nosotros
por eones y miles de manos muertas
Pues estando en esta cima
el mar se pierde debajo
y cubres tu cuello con una nube
y miras arriba, y no ves más vida que la tuya
Bebe de mi bebida y serás quien reine
por sobre cualquier otro poder
por sobre las voces y los gritos
por sobre los gestos y los golpes
por sobre los trajes y los disfraces
por sobre toda persona viva
pues más alma que tú nadie tiene
pues más fuerza que yo nadie te dará
Soñé, mi vida, que estando sobre el pasto
me prometías la fuerza de mil dioses en mi corazón
y juro, ahora, sobre la carne que me sostiene,
que si tomas mi mano
veo el cielo reposar sobre mi cabeza
y yo sin ánimos de bacilar
Te susurro al oído la última promesa
que esculpiré a fuego en tu pecho
traeré cada mañana a tus faldas pan y rosas
y haré de flores tu inmortalidad