jueves, 22 de abril de 2010

viejo transmutador

Que ni por cansancio tus manos acabasen bajo el horizonte
ni la luz bajo tus ojos se descanse
de poder no ver más el día
sino en tus hombros el atardecer perfecto , de bermellón y agua
Te juro mis pies irán en busca de los tuyos
cuando sea el tiempo el que ruegue por un descanso
y que por espontaneo momento mis momentos sean los momentos justos
en los cuales ya no habrá palabras para otros sino para ti

Te dije te veía desde todas partes
mas es siempre grueso el camino
que une la vida mía a la vida tuya
que dice eres aún mi viejo hombre transmutador

No te queda más ruego que el que nada pide
sino sólo busca otro minuto de regocijo
para cuando mis manos cubran las tuyas
y tus ojos pesados vuelvan a ponerse sobre los míos

lunes, 19 de abril de 2010

El Gran Transmutador

No deben haber gratitudes en tus voces
ni en todas las cosas que hiciste, haces ni harás
no dirás gracias porque gracias nadie te debe
porque volviste desde muy atrás, desde donde dijeron te habían dejado rendido
resuelto, ido, vencido
y dijeron que habías asumido que ya no tenías por vida más que la vivida

Y cuando en tu reposo encuentres un vacío que tu conocimiento instantáneo pudiese no llenar
voltea tu cana cabeza y mira, y mira bien
que detrás de las cosas que molestan tu vista estamos todos nosotros
los que estuvimos, estamos y estaremos
y desde cualquier parte, lugares que conoces y que no,
con las lenguas que sabes y las que no
tendremos una gran fuente con muchas y todas las letras
que tú, transmutador, necesites para crear de nuevo las frases grandes
que grande te hicieron y grande te hacen
y de respeto te llenan, para con nosotros, para contigo mismo

Y que ni por misericordia tus pensamientos te confundan
cuando sean nuestras visitas tus recuerdos
puesto que nosotros pena no te tenemos, ni la lástima en ti vemos
sino quienes acá te estamos, te apreciamos
por todo lo que peleaste y sigues batallando
por las causas justas que tus manos en nuestras vidas tocaron
por los buenos momentos que tus ojos en nuestros momentos vieron
y por todas las cosas que en nuestras cabezas ahora vuelan perfectas
porque de tu bocas las escucharon
porque vuestra boca transmutadora es invencible, nunca franqueable
instintiva y violenta, agresiva poeta brisa
que ya nada han de dejar por esperar
sino un halo inmortal, porque inmortal mas no penoso eres

Y mientras tantos otros sigan venerando las imágenes de quienes nunca vieron
y mientras todos esos sigan diciendo que tu tiempo ya no es buen tiempo
sino tiempo perdido, que tus causas no son escusas para verte todavía despierto
pero tú sigues con los párpados bailando y sonriendo
y así de tan despierto que me tienes calculando en gramática una vida imposible de englobar
en una sola cápsula sintética, porque eres tú el que ha hecho de las cosas nuestras
las mejores cosas que jamás nadie tuvo
que jamás nadie tendrá
porque, aunque en los papeles se diga lo contrario, eres el hombre transmutador
y de esa gran casa que construimos juntos
nunca, por nadie ni nada, en silencio y quieto saldrás



domingo, 11 de abril de 2010

oda al hombre transmutador

Y dijeron quienes no callaban ni de día ni de noche que eras tan mutante que no asías la figura humana, nunca y nada
y dijeron que estabas enfermo, y que de por ser tan infeccioso aborrecíante todos ellos, y los hijos de ellos, y sus hijos
y dijeron que no tenías palabras buenas por decir, y que se te acabaron las voces
y dijeron que el silencio te lo habían dado ellos. Y dijeron que tu boca ellos habían cerrádola

Y dijeron que podías ya transmutar nada
y cuando dijeron eso, yo lloré

Y dijeron que tus manos habían seguido el camino avernal de tu lengua
y dijeron que habías perdídote entre la arena y el mar

Y dijeron que podías ya no ser hombre
y cuando dijeron eso, yo lloré

Pero viré la cabeza por sobre la niebla, y vi que lo que dijeron era mentira
Miré, y miré bien, y vi que tus huellas estaban aún muy tatuadas en la arena
Y también vi que tu silueta no la perdía el mar, ni el viento del mar, ni las hordas de las familias de ellos quienes dijeron que habías dejado de transmutar
Y vi que lo que decían no se debía escuchar

Y vi sus palabras perderse entre ellos, y entre ellos las escondían para hacer más difícil la búsqueda, y ellos las tomaban en sus manos y las destruían, porque ellos se sabían los totales fantasmas de sus mentiras, y las destrozaban

Y vi, también, tus ropas en la lejanía, y ellas me dijeron las verdades que me habían sido quitadas

Pero estabas muy lejos por la orilla, y se te perdían los pasos en la arena, y yo nunca pude tan rápido caminar

Pero estabas aún ahí, y lo que me dijo tu halo era lo que quería escuchar, y todo lo que dijeron las bestias era pura falacia popular que nadie ha de recordar
Y vi que eras el de siempre

Tú eres el hombre transmutador


lunes, 5 de abril de 2010

sabia cantaleta

De quien en el escaque aéreo cupo
que fugase alerta del fuego sinuoso
que tapado sino con su coraje
que ni por piedad hubo pedido tramaje
que a tal malherido esclavo asqueroso
que con su poiésis a ese bastardo tupo

Tupo de funesta melodía
en sus ojos cansancio destilado
el del hombre insano y precario
quien no tiene talante etario
sino un camino muerto y agotado
al que llama cantera vida cada día

Y de día por día su lenta matiz
de su libido de condenas asida
de su pajar conforme y menguante
con el golpe de la espada disonante
de quien esgrime porque tiene vida
vida bien vivida, savia feliz

Y del dueño de esta vida
no hay otra por la que se ataje

Entonces, de vuestra piedad
ábrase el legado del trazo iluminado
a quien sea dueño del escape fúnebre
en el llanto mujeril soplando lúgubre
inútil sobre lo inútil del mundo caminado
de quien las horas perdieron la edad

El inmortal sangrante
por la agonía remoto
de las calles gruesas su trote
y sesera prendida, a fuego calada

Pierda usted su mirada
en las cosas sobre mis manos
por cuanto no hay en vano
ni su vida, ni mi pasada