domingo, 11 de abril de 2010

oda al hombre transmutador

Y dijeron quienes no callaban ni de día ni de noche que eras tan mutante que no asías la figura humana, nunca y nada
y dijeron que estabas enfermo, y que de por ser tan infeccioso aborrecíante todos ellos, y los hijos de ellos, y sus hijos
y dijeron que no tenías palabras buenas por decir, y que se te acabaron las voces
y dijeron que el silencio te lo habían dado ellos. Y dijeron que tu boca ellos habían cerrádola

Y dijeron que podías ya transmutar nada
y cuando dijeron eso, yo lloré

Y dijeron que tus manos habían seguido el camino avernal de tu lengua
y dijeron que habías perdídote entre la arena y el mar

Y dijeron que podías ya no ser hombre
y cuando dijeron eso, yo lloré

Pero viré la cabeza por sobre la niebla, y vi que lo que dijeron era mentira
Miré, y miré bien, y vi que tus huellas estaban aún muy tatuadas en la arena
Y también vi que tu silueta no la perdía el mar, ni el viento del mar, ni las hordas de las familias de ellos quienes dijeron que habías dejado de transmutar
Y vi que lo que decían no se debía escuchar

Y vi sus palabras perderse entre ellos, y entre ellos las escondían para hacer más difícil la búsqueda, y ellos las tomaban en sus manos y las destruían, porque ellos se sabían los totales fantasmas de sus mentiras, y las destrozaban

Y vi, también, tus ropas en la lejanía, y ellas me dijeron las verdades que me habían sido quitadas

Pero estabas muy lejos por la orilla, y se te perdían los pasos en la arena, y yo nunca pude tan rápido caminar

Pero estabas aún ahí, y lo que me dijo tu halo era lo que quería escuchar, y todo lo que dijeron las bestias era pura falacia popular que nadie ha de recordar
Y vi que eras el de siempre

Tú eres el hombre transmutador


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