martes, 27 de julio de 2010

niño

"Desolado, puesto ido en el campo
un poco angustiado, el niñito poco parece
querer pensar en cuando será mañana
pues sus ojos con lágrimas de sol
no parecen por tristeza llorar

Anímate, amor, a querer seguir
tomando la mano que te mueve alegre
abrazando ese aire fresco
bailando, niñito de grandes ojos

Con tus mañas bien amarradas
vienes y vas, buscando alegría
en los fríos pechos del amor
cuidando no preocuparse
responsable de su libertad

Y viene ella bien asida a tu hombro
y tú, porque la amas
le apretas su cadera
y caminas feliz, siempre
desde ahora, y para siempre
niño"

Gabriel, 2008

sábado, 17 de julio de 2010

el niño del sol, segunda parte, final

"...
Y mientras aún tus carnes puedan perecer entre las de ellos
seré tu guardián infranqueable, en tus sueños permitido,
asumido como quien debe salvar al salvador,
a usted, niño del sol

Bien todos te ven creciendo
entre los brazos de ellos y sus voces
creyéndote hijo de sus momentos
mas aún tienes la brutalidad de Nimrod en tus dedos
bosquejando frente a ellos
las sonrisas que pensaron eran sus logros
pero que aún no les dijiste, porque aún nada dices
que es alegría de futuros buenos tiempos

Tiempos sin ellos
tiempos acá, entre el mar y el viento
en la lejanía del mediocre aislamiento
del hombre para con su fuerza
y de la sapiencia en la pasión
que dijimos ellos desconocen
puesto no son tú, no son yo
sino los retazos de sus malas obras

Y mientras aún tus piernas tiemblen inquietas
porque aún traviesos los pasos das
porque aún tus fuerzas en la carne no te pueden
ya que pesado eres, de pesado corazón y alma,
mientras estés asido a sus barreras
estaré desde el remoto horizonte que pintaste
buscando el punto propicio para verte perfecto
puesto que tu cabello cano es hermoso desde acá
y siento tu espíritu pulsar intranquilo
e intranquilos iremos donde me digas luego
cuando ya digas lo que deseaste decir desde siempre
y yo tome las riendas de nuestro carruaje
y avancemos sin mirar los cadáveres de los muertos nuevos
sino hacerlos combustible de nuestro próximo andar
carne de fuerza, de pasión incombustible
de sequedad moral, de cinismo, de arrogancia bella
de nuestra grandeza, de creadores de buena obra
de grandes hombres, porque gran hombre soy
y tú un gran hombre serás

Niño del sol, que plegarias me has hecho gritar
mira por sobre el cielo lo que cimenté bajo tus alas
y vuela despacio, pues el tiempo te teme
y siendo la disconformidad tu asco
bailaré para ti en tu bienvenida
cuando bajando a esta mi tierra tomes mi mano
y camines, guiándome
mientras te diga todo lo que tengo que decirte
mientras sepas todo lo que debes saber


Acá es donde debes estar
y tus pasos hacia acá apuntan
y yo te espero eterno
y tú me sonríes, y yo a ti"

León


viernes, 16 de julio de 2010

destilado de sangre

Bueno, el cielo ya está abierto
¿No era esto lo próximo?
cuando decías que a tu porfía
la oscuridad le faltaba

-Cierto, mas mi primicia
la que tú esperas
será luego de tu verso
cuando ahora abras el cielo
y vea yo, cerrados mis ojos,
la luz en la oscuridad-

Si me has de hacer esperar otro momento,
puesto que este es el instante en que vuelves el rostro
y me dejas la espalda remota a mis manos,
yo he de ser quien ya no te ve más

¿Es ahora cuando debo callar?
¿O es ahora cuando más debo susurrar?

-Sabes poco de lo que deberías
tus manos frías me gritan tu descontento,
¿O es que acaso esperabas mi empatía?
¡Ciego, pues viste que yo ya moría!-

¡Torpe yo! pues me lo dices,
me así a tus brazos
y bebía lo que ellos derramaban
la sangre, tu ironía

Ya no es nuestra muerte el guardián
de los momentos que se deben acabar
sino las noches que ambos compartimos
sufriendo de frío respeto, de colectiva soledad

Pero padre, si has de estar lejos siempre
¿me dirás al menos cómo ahí llegar?

-Yo acá me he perdido
mientras duermo, la limpia voz se me va
lejos, donde ya no encuentro
los motivos para que la tuya acá venga
y la pierdas como yo la perdí-

Mas mi voz es sólo sueño
pálida cosa de entre mil otras
más importantes, aún de crueles nidos
mas sacrificable, pues eres tú ahí, y no yo

-¿Y piensas que con tu labia a Dios ofrendas?
¡No es su redención la tuya!
Y no ha de haber en mis pasajes
otros en los que tu niegues
de nuevo, a la sabia palabra dicha
en la brisa del tiempo hecho
por mis manos, por mis labios
por las voces que te dignaste a negar-

Puesto que vuelves al error mientras me hablas
ruego no haber dicho lo que dije
y volteo, así me pierdo otra vez
donde tú ya no me deseas ver

Y sigo el paso del orador
mas mi verso ya no te lo digo
pues mi verso es lo que pedías
pero quieres aún esa amarra en tu cuello
y yo, incauto, desasírtela quería

Mas te vuelves otra vez terco
y ahora tu poca sangre te volvió inquieto

-Y que tu ida sea ahora la última
y tus pisadas, sólo un recuerdo-

Y te digo disuelto
poco atento, ido y perdido,
pero aún no te miento
ni después, ni ebrio intento

Pero juro, padre
beber otra vez nunca de tu sangre
aunque su destilado por mi camino corra
y mi sed a mi mente corrompa

Me quedo con lo que sé
y más por saber ya no quiero


jueves, 15 de julio de 2010

la muerte, segunda parte

[...]


La muerte no es más que el fin de todo lo hermoso de la obra del hombre, la cumbre del camino del buen hacer, el logro máximo, el descanso, cuando es por dejar de hacer el término del todo, pues ya todo se hizo bien.

COMO TÉRMINO ABSOLUTO
La muerte es el inicio absoluto de nada. La muerte es conclusión, no inclusión. La muerte es fin, y más bien viene buscar el buen cómo del término a menguar en condición viva la muerte como "vida eterna". Cuando se justifica un término mediocre, la causa pasa a ser el escueto efecto místico de una realidad irreal, de un motivo fuertemente asumido que desencadena en un acto totalmente desconocido; la vida es tal cual es vivida, mas no se tienen luces de cual será la etapa que no se vive al dejar de vivir. Se siente, y no hay que versar sobre pasajes antiguos de otros profetas y sus respuestas ni mendigar conceptos fatuos y delgados de obras que ni siendo gruesas tuvieron realidad, que la vida no tiene un fondo que pudiese ser contenido en sí misma, que la capacidad espiritual se sobrepone a un simple camino vivido, y que ese escape, ese "exceso de carga del alma", debiera recaer en otro proceso, en otra etapa. Es el desconocimiento intrínseco de lo más esencial en el ser la misma puerta al gran error: definir la muerte como un pasaje a otro estado. ¡Y he acá el yerro de los yerros! He acá el padre de la mentira primigenia, el alboroto del hombre transformado en DIOS. He acá el origen de la periferia del ser humano, de la pérdida de su espíritu como núcleo, como destreza inherente. Acá fue, cuando quiso deshacerse de la confusión post vida, que creó lo más horrenda de sus calamidades: la farsa original, el primitivo yugo, su propia opresión. ¡Y hay vastos campos sembrados de verdades! Hay palabras y actos, hombres y momentos, realidades, mas no es ahora el tiempo de dilapidar esa opresión.

Entonces, que se sepa y convoque que la muerte es -definición- y no -suspensión-. Que la muerte concluye y cierra, a los buenos capítulos, y, generalmente, en la muerte de casi todos, no buenos capítulos. Que es algo pagado, la devolución del hacer, mas no un pago. Que la vida no se convierta en una situación esclavista para el hombre lograr paz ilusoria y misticismo supraetéreo. Que lo hiperbóreo estuvo siempre acá, nunca más allá.

COMO LA CONCLUSIÓN DEFINITIVA DEL GRAN ACTUAR. EL PAGO DEL BUEN HOMBRE.

... luego

lunes, 12 de julio de 2010

la muerte, égloga urbana

"Mil zapatos surcan tal paso
caminado ebrio por los míos
por la senda misma, ésa
la de los zapatos perdidos
dulces por la última noche
de tal embriaguez eterna
perfecta pasajera brisa
puesto que si ni en él estuvieran
cantados los pasos de mis zapatos
ni de su muerte se supusiera
sean de ella los mil zapatos
que por otro caminar el mismo camino arrastraron
suaves y presuntuosos
tranquilos y arrogantes

Entonces, ¡que sea acá su muerte!
puesto que el camino ya está caminado
puesto que los zapatos ya están gastados
puesto que miré hacia atrás y dije gracias
y decidí que ya no quedaba camino limpio
más que el que ya se caminó, cansado

A un suave meneo desde la orilla
encontrase la última andanada de la carne
de los dedos, la última caricia en el viento
entre los dedos, el baile del aire libre
bajo los dedos, un último trozo de la vida

Pero ha de ser entretenido el desvelo
mientras surgen de entre el descanso los actos consumados
y las buenas cosas, y los buenos momentos
y todo lo hecho por las mismas manos que ahora duermen
por el siempre de todos los tiempos, por ahora y nunca

Y si han de venir otros al funeral
se han de suponer entusiastas
ya que ni las lágrimas acá entran
y los malos rostros en este rojo no van
que se queden en negro
esperando su turno incauto y pequeño
esperando el propio momento
y que, por Dios, no han de ser sus lamentos acá
porque allá, en su silencio, nadie los dará

Que sepan los que quedan vivos
que el muerto poco estruendo ha de esperar
que sus fiestas ya fueron festejadas
y sus gracias, a nadie ha de entregar

Y en mi muerte, yo sólo muero
no entristezco, pues pena no ofrezco
sino fuerte labia gruesa
que no espera consuelo
sino un sueño eterno
sino ésta, la muerte que deseé
siempre atento
siempre queriendo así estar muerto
siempre vivo, para querer fenecer eterno
con la obra bajo el halo del recuerdo
no el olvido del duelo
no la melosa insistencia del mal sentimiento
del hombre que la muerte mal ve
cuando se viene encima y distante
cuando requiere la causa, ese efecto
cuando se limpian los ojos
y la oscuridad del tiempo
se vuelve claridad del hecho
de lo bien hecho
de lo bien vivido
y de lo ahora bien muerto"


León, 2004



miércoles, 7 de julio de 2010

la muerte, primera parte

Y si ha de ser la muerte mía alguna vez
¡y sí que ha de serlo! puesto que no vivo si no muero
no descansaré si no estuve
no seré si no fui
y siendo que quiero ser y estar
no hay por otra cosa que decidir
el tiempo del despido
pues ni llantos accidentales quiere el hombre bueno
pues ni poco sincero funeral deseé
so, será el descanso mío cuando él baile junto con la muerte eterna
y ambos se confundiesen en el mismo instante
cuando ya todo lo que hice sea grande
cuando lo que hice ya no lo haré
estará todo diciendo lo que fui, y que no seré más.
Entonces, que de descanso se teja el resto del tiempo que no viviré
pero que ni triste me sucumbe, pues triste no estaré
cuando a la muerte yo me ofrezca
cuando morir yo decidiré.


Presunción de morir. Ha querido la humanidad, la mala humanidad, descifrar la inconclusión de la vida como un pasaje, como un estado transitivo entre otros dos estados, aún quizás estos más pequeños que la sucesión posterior a la muerte; se quiere beatizar algo meramente humano: la atención la quieren poner en la vida después de la muerte, los otros ruidos no son importantes. Entonces, lo sacro intenta enraizar sus propios miembros en la nube luego de la muerte, en ese estado confuso, virgen, promoviendo un efecto etéreo en algo místicamente concreto - violentar el misticismo con empirismo, ¡que hay, sino su fe, más absurdo que eso! - puesto que "no existen aquellas ni tales otras opciones sino la que acá está profetizada, plasmada en el libro sagrado". Se hizo durante la vida del mesías la ópera prima de este legado enfermizo, y en el medioevo sus planas fueron asidas por inquisiciones y difamaciones, tortura a la cordura, MUERTE. {...} Y a más sino codear al hombre tan sólo con su futuro post mortem divino, han de crear un lugar poco amigable - ¡Ay que no es cruel la mentira, haciendo presa del sufrimiento al cuestionador y embriagando al ciervo en la perfecta celeste hipocresía! - para quienes no deseen optar por tal incólume premisa; y a de ser ni eso, ni siquiera el averno es sólo opción del incrédulo, del pasional, sino también es hogar del malvenido, del pecador, del poco religioso. No es futuro exclusivo del hombre grande, remoto a la caída de Moisés, sino también del que hizo las cosas mal... pero, ¿qué es hacer las cosas mal?. Simple, y no tuvieron vergüenza nunca de esconderlo: hacer las cosas mal es NO HACERLAS de la forma en que fue dictada por sus deidades. Cielo para los que se consumen en la fe, infierno para los que no.

Pero henos acá diciendo que no, y no hay infierno para nosotros.

La muerte no es más que el fin de todo lo hermoso de la obra del hombre, la cumbre del camino del buen hacer, el logro máximo, el descanso, cuando es por dejar de hacer el término del todo, pues ya todo se hizo bien.

...


lunes, 5 de julio de 2010

inducción, madre grande

Pasaje de tarde espontaneidad
cómo ha de ser el acto para ser un buen acto

Quién leyó a Serrano a de suponer que no hay por buena persona sino la que es natural en sí y para sí: la espiritual aventura se vuelve victoriosa aún en la derrota en el campo de batalla, {...} mas se hace fuerte y grandiosa, eterna, porque es en la persona donde recae la responsabilidad del logro, de medida inductiva, la pirámide del Hombre Grande, y no de deducción, no desde la unión colectiva de la estirpe (si, es premisa antagonista de la retórica de Serrano, pero no hay tanto Serrano en estas palabras), no desde la masa cuantitativa, a veces mancillada por corrupción particular, malos ejemplos de ser - il calo del dio - por la asimilación desatendida y prolongada: la mala vida, de cuerpo físico y espiritual imperfecto, impuro, gastado, servil. Mas se tiene por puro lo natural, {...} ¿y no es en Serrano lo místico su carro de batalla? Grande fue tal hombre, y grande toda su obra, pero ni por perfección se apiada su búsqueda de la misma: lo perfecto yace infinito al final del camino, y no hubo quienes derramaran los árboles gigantes, hiperbóreos, de tal inmenso y hermoso bosque, pero no es la mención del colectivo conductual y estructural mi motor (¡si es que he de saber, a más tardar alguna viva hora, cuál es ESE motor!). A saber, y con todo (y sin todo también), la deducción del ser me lastima el alma - y han de ser pocas las cosas que lastímanme, desde la letra filosa del poeta o del filósofo - cuando es el SABIO el que las afirma en su obra, y no el torpe; y con agrio rostro menciono lo grotesco del placer de la lectura de ésta, y del ulterior análisis, de la providencia especulativa - no ha de ser otra cosa, otro grandioso motivo, más la onírica especulación - del encanto que seduce estos dedos: si, es placer el que me hace negar lo innegable, lo respetable, lo infinito, lo infranqueable. Son mis letras mínimas las que se posan altaneras y provocativas, dulces y arrogantes, delante del obrón incólume de Miguel, de Friedrich, de Nimrod, de mi padre. Si, las cucarachas, mis pequeñas letritas, pero no ha de ser otro que el banquillo en su espalda, la caída. Si, con trampa, con cinismo. Del placer, acá es donde niego todo lo que amo. Es por la alegría de la "contrariedad".

¿No es, acaso siempre, la serenidad de la alegría el mayor propósito humano?

Pues bien, soy feliz negando lo que me es placentero.

La mejor lectura es la que hacen los dedos. Son los ojos perfectos los que van descifrando las ideas propias, la percepción del ser por ser: la escritura se vuelve perfecta no sólo cuando se especula débil por el débil (cualquiera pudo, y aún siempre puede, tomar la "escritura" y degenerarla con su melosa situación existencial. Lo ha de saber muy bien el arte: el cine, la música, la literatura per se), sino cuando es la que plantea lo que no viene solo, lo que viene poderoso, la madre de la idea, del pensamiento, de la libertad.
La lectura es inmensa cuando se escribe a la vez, en lo simultáneo del tiempo, del espacio indiferente. Es la propia meditación del todo el más bello punto para mirar lo que está escrito, y un buen asunto literario mejora de manera inconmensurable el lente.

Y de lo pequeño que crece se hace lo más grande: el buen hombre. La inductividad del acto procrea, y no sólo asume un desarrollo. Se hace parte del todo, lo cobija entre sus muchos brazos: quien vea niños corriendo dentro de esta dimensión no ha de pensarse ni demente ni perdido; es en el infantil amanecer donde se encuentran las bases primigenias del hombre, del gran hombre, no de cualquier hombre (principio de diferenciación impersonal, de la muerte de lo feo y chico bajo lo alto y hermoso). Es el niño el logro máximo del hombre grande. * Y mediante inducción se conjuga el acto. El hombre es acto. No hay por otra definición del ser que su obra.
¿Porqué se induce lo que proviene de algo ya inducido, este particular hombre? Primero, se hace luego de pensarse: el pensamiento pasional del espíritu, la sinceridad del orden pro actual, el poder de la creación del hecho, eso y todo, conduce al fin de forma convexa, avanzando mediante tramos creativos, artísticos, libres, fríos. He acá el conjunto del pensamiento del acto, por primer término, como clave inductiva.
Luego, se tiene la voluntad de crear. Hay cualidades en el hombre que se la mejoran, y lo libran de artificios humildes: lo ubican como creador perfecto delante de su obra, y tras su motivación. El hombre tiene, entre otros, fuerza física y mental, deseo, pasión, calor, desinterés por lo semánticamente moral, por lo cotidiano del cordero. El hombre tiene desde que es gran hombre capacidades, esta situación de crear. Y que más, sino es crear, podría hacerse con estas herramientas. Se vuelve ahora elevado el trazo del desarrollo, perfecto.
Por último, se crea. Se obra, se realiza. Es la inspección del propio ser lo que se saca para recrear la fantasía deliciosa de la realidad placentera: la felicidad, la alegría personal, limpia de mugres colectivas e inquisidoras, libre de la teociencia. El hombre se vuelve su obra, porque es su obra la que impaciente busca, siempre, porque es el acto de su felicidad; la armonía del juego de sus herramientas con sus ideas de goce lo hacen crear, ACTUAR.

Y eso.




* otro tema, otro momento, otro espacio.


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Ahí está, tal lo pediste sin pedirlo.
(nunca pensé que matemática, una conversación contigo y el frío pudiesen ser musa de algo interesante entre estos códigos infelices)