La muerte no es más que el fin de todo lo hermoso de la obra del hombre, la cumbre del camino del buen hacer, el logro máximo, el descanso, cuando es por dejar de hacer el término del todo, pues ya todo se hizo bien.
COMO TÉRMINO ABSOLUTO
La muerte es el inicio absoluto de nada. La muerte es conclusión, no inclusión. La muerte es fin, y más bien viene buscar el buen cómo del término a menguar en condición viva la muerte como "vida eterna". Cuando se justifica un término mediocre, la causa pasa a ser el escueto efecto místico de una realidad irreal, de un motivo fuertemente asumido que desencadena en un acto totalmente desconocido; la vida es tal cual es vivida, mas no se tienen luces de cual será la etapa que no se vive al dejar de vivir. Se siente, y no hay que versar sobre pasajes antiguos de otros profetas y sus respuestas ni mendigar conceptos fatuos y delgados de obras que ni siendo gruesas tuvieron realidad, que la vida no tiene un fondo que pudiese ser contenido en sí misma, que la capacidad espiritual se sobrepone a un simple camino vivido, y que ese escape, ese "exceso de carga del alma", debiera recaer en otro proceso, en otra etapa. Es el desconocimiento intrínseco de lo más esencial en el ser la misma puerta al gran error: definir la muerte como un pasaje a otro estado. ¡Y he acá el yerro de los yerros! He acá el padre de la mentira primigenia, el alboroto del hombre transformado en DIOS. He acá el origen de la periferia del ser humano, de la pérdida de su espíritu como núcleo, como destreza inherente. Acá fue, cuando quiso deshacerse de la confusión post vida, que creó lo más horrenda de sus calamidades: la farsa original, el primitivo yugo, su propia opresión. ¡Y hay vastos campos sembrados de verdades! Hay palabras y actos, hombres y momentos, realidades, mas no es ahora el tiempo de dilapidar esa opresión.
Entonces, que se sepa y convoque que la muerte es -definición- y no -suspensión-. Que la muerte concluye y cierra, a los buenos capítulos, y, generalmente, en la muerte de casi todos, no buenos capítulos. Que es algo pagado, la devolución del hacer, mas no un pago. Que la vida no se convierta en una situación esclavista para el hombre lograr paz ilusoria y misticismo supraetéreo. Que lo hiperbóreo estuvo siempre acá, nunca más allá.
COMO LA CONCLUSIÓN DEFINITIVA DEL GRAN ACTUAR. EL PAGO DEL BUEN HOMBRE.
... luego
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