lunes, 21 de noviembre de 2011

de verte cerca

Hay maneras como aguas bajo el cielo
como cielos reflejados en el mar
como mares en el universo
como infinitos tiempos

                      Cerrando los ojos y sintiendo el aire 
                           entrando por la boca que besaste 
                                  así acércote 
                               y te asgo sin tenerte


                Mirando con la cabeza inclinada
                 las estrellas con las que te dibujé de noche 
                 así te acerco 
                 y ásgote sin tenerte 


                       Buscando entre mis dedos 
                       el aroma de tu cuello cubierto 
                       así acércote 
                         y te asgo sin tenerte 


     Mirando el horizonte
       la vista en la línea perfecta del cielo con el mar
       así te acerco 
     y ásgote sin tenerte 




                                        Dejando descansar el fuego de la razón 
                                y del alma impulsando una quietud hermosa 
                                     así acércote a mi espíritu desesperado 
                                   y te asgo entre lo etéreo de los cuerpos , sin tenerte

 Millones de palabras conjugan verdades como ésta
mas no quiero infinitas palabras de verborrea animal
zurciendo como un oso un telar
erigiendo como un lobo un hogar

martes, 8 de noviembre de 2011

venida de nuevo alba

Llegóme el viento sobre el lomo
soplando con los ojos cerrados
en mi espalda el dibujo del tiempo muerto
en los brazos el frío del pasado

Mas heme acá cantando
heme acá dichoso y en colores
dichoso pues feliz me guardo
dichoso pues todo es menos amargo


Y he de ver venir al León
de entre nubes el gran hombre
saliendo de los brazos que regaló mi vida
erguido en la voluntad del hierro y el suelo

Pues de la tierra que rugía
viene emergiendo el Sol Hombre
que tiénese por fuerte el alma
y grande pasión por el grande rumbo

Entonces yérgome en la espera
de todo y de nada
del fuego al amanecer del día
de la muerte en el ocaso de la noche

sábado, 5 de noviembre de 2011

maldita bendición

Maldito el pez en el agua
maldito el agua que guarda al pez

Malditas las brisas que no me movieron
maldito el viento ajeno
malditas tus manos cuando no me tocaron
malditos tus ojos cuando no me miraron

Bendita tú
malditas todas y cada una de las otras mujeres

De improviso vienes
y áseste a mis brazos
maldita la luna que se fue
maldito el día que comenzó a empujar
lo bendito que pudo ser
tu juego en mi juego
mis manos en tus dedos

Maldita la palabra que digo
pues no la susurro en tus labios
maldito el gesto de mis manos
pues no es un roce en las tuyas

Bendita otra hora que muere
bendito el tiempo que no se detiene

domingo, 9 de octubre de 2011

carta de amor a media madrugada

"Porque de un sueño asíme, aún despierto
porque en tus ojos los míos no se pudieron cerrar

Sé de las veces
que parecí estúpido
buscándote entre todos
mirándote mientras te movías
esperando que ese lindo cuerpo
voltease por sobre las miles de miradas
que siempre se cruzan entre tú y yo
y me dijesen
en un pestañeo y una sonrisa dibujada en tus labios
que era el más idiota de todos
buscando donde nunca encontré
lo que quería
ni confuso ni evidente
sino absurdo, demente

Mas te digo, sin ánimo de volverme insolente
que el rubor de mi cara
el que se elevaba cuando tus manos recorrían esta piel
es sangre exaltada
de motivaciones nuevas
de tus ojitos sobre mí
de tu hermosa traza
de esta agradable perdición

Sintiendo el vacío venir a por mi
pudiendo deshojar el resto del tiempo
desaféctome de la ingratitud barata
de no tener lo que de ti quise
mas viniendo tus ánimos sobre el horizonte
perplejo digo que todo es justo
sino rápido me moví, paciente sólo veré
como recorres en paralelo
a mi cariño desgastado
a mi sinuosa y sombría gala de amor

Cometo el delito de cerrar el duelo
con esta tinta en este papel
ahogado, pues entre aire viciado revoloteo
viéndote lejos, y yo no siendo él"

León, benditas de la noche

viernes, 7 de octubre de 2011

tea; o vuestra métrica imaginaria

Oh diosa! serena brisa de cada mañana
que ponéis en la vida el brillo
y por vos los días están
pues por vos vívome unjido

Signado en vuestra ancha
que marca el paso dado
desvanézcome en prisa del juicio
so pena de aflicción mía
desdeñado en el trance
oh! pues si hais de brillar
brilladme frente al rostro
cuando digáis la trova de hoy

Oh! si vuestra rosa confiriese
un pétalo de frescor limpio
a este mi espíritu decaído
serían de vos todas las lunas
de cada noche nueva
traídas por el mío placer
acurrucándolas en vuestro píes
y dadas por un beso en vuestra mejilla
en un vaivén de ternuras propias
suaves, como un perfecto alba con vos en él

Ea! pues he mirado y os vi
en esa cascada donde caía vuestra pureza
desde el cielo a la tierra, aquel lienzo
y postrado en la tierra de Adán sorpréndome
asomando los ojos, y vos en cada gota de lluvia
el brillo que te pertenece, en mis furiosos ojos
zurciendo el nuevo atardecer
y heme ahí, en grande alegría
sostenido por el viento que sopláis
suspendido por vuestro hálito fresco
ido,
consumido,
entero, y presumido.

Tea, la mía diosa
pues madre del Sol sois
y sobre el fulgor que tengo reináis

jueves, 6 de octubre de 2011

mirada del hoy

Miro entre el humo, y los alientos
despídense de las bocas como gritos
encolerizados, rizadas púas guturales
como si de vísceras se hiciera la voluntad
de un caudal de sangre hirviendo
brotando raudo de los ojos
de todos y cada uno, del furioso
del vejado, del abusado

Inquiétaseme el pálido enojo
promulgando mi letra cualquier cosa
mas nunca un perdón
pues miserables nos pusieron
vistiendo de ira las avenidas
y nos mantuvieron inclinados
con el fuego fatuo de sus armas,
nunca más sumisos
nunca más despojados

Fácil el recibir la voz
de lenguas azulosas y podridas
declamando en la actitud del guerrero
la desgracia del hombre degenerado.
Pues en su libro no se encuentra
la declaración del hombre nuevo
de voluntades desconocidas
sino una pérfida desalmada codicia
envolviendo la intolerancia con justicia
el crimen con economía demencial
la saturación con ayuda barata
el maltrato con hidalguía

Tu bienestar radica en los huevos de un mono
al que domaste los años de una juventud
al que carcomiste la conciencia y el juego
al que despreciaste, mas le diste limosna
-ese simio que ahora te adora-
pues siente en sus venas tu sangre
mono que mira sus ojos reflejados en los tuyos
pero los tienes de serpiente;
morderás a tus ratas cuando lo necesites
beberás de su sudor desgraciado
y harás fuego de sus huesos
cuando tu estómago viciado quieras hinchar

La revolución se te escapo
viste que te empezaron a escupir fuego
ni detener nada ahora puedes
ni creerte arriba, pues te bajan luego

Perdiéronse las razones justas de las personas que pusieron fe en tus brazos, y te asiste a esa inocente tontería. De ella pudiste conjugar la fechoría del día, premeditando en tus discursos el obrar que maquinaste las decadas pasadas; pues tu halo se hizo putrefacto en el aliento de tiranías anteriores, y eres vástago del delito aunque digas que no.
Te marchaste de cada población cuando viste el llanto, y recién habías llegado cuando divisabas un voto en cada sonrisa. Dejaste al pobre seco luego que le diste la mano, e hiciste colgar en su muralla la mentira de una caminata nueva, esa en donde te siguieron y llegaron a nada; chocaron en el ambiente miserable de siempre, y tú sobre la trinchera, riendo con tu barriga gorda y los bolsillos rebosantes.

Veo entre el humo de mañana
cerrando los ojos y apretando los puños;
obsérvase el fuego sobre tus coronas
y un infierno en la calle, acostado bajo los pies de la gente
procurando la aparición de tu alfa y tu omega
mas sólo verás caer
la justicia de cada furioso
escrita en poesía bajo las suelas de sus zapatos

domingo, 28 de agosto de 2011

tu luz es perpetua (parte 2)

Y pues porque escuché las cosas dichas desde sus labios, esmeré la voluntad que tenía para vislumbrar en los ojos, y proponer en viles letras lo que ya nadie más sintió. Acabóse la frase pensada, interrumpida por otras pasajeras, y susurré lo que debía:
-Vida mía, de escultor de concepción magullada, de hijo querido, de gran cariño. Vida mía, pues fue de ambos, y porque te tiendes silente sobre los brazos que cuelgo, te concibo perfecta y escucho sin atrocidades las letras que junta tu poesía. Y en ese árbol hago reposar el amor que predije y entrégote, ahora y siempre.
Te escucho, a vos en la sangre, a vos curtida y herida, mas no infeliz, y te digo en un poema perfecto

Libro quen vuestros dedos revira
Torciéndose las hojas questampan
Los que escribiéronse en frases inteligentes

Libro y vida, letras y sol
Alba resaltadora de vuestra mirada
Pues vos pusiste la mirada
Y regaláronte la sabiduría

Porque sabia eres los juicios escápanse. Porque te enseñé a leer desde el alma es que ahora reniego de proclamar una culpa sobre ti. Vánseme las palabras de juez mirando tu espalda, apoyo mis manos entre tu cuerpo y la madera. Y seduzco a las demás razones para que la tuya no se vea vapuleada. Y respiro del aire, y contigo atrapo el viento.

Entonces callé por que lo supe debía, y tomé lugar frente a su insipiente nueva y perfecta mirada; mirada respondedora e inocua. Sentado sobre la tranquilidad viré para escuchar:

-Que tranquilos tus animales vienen en las palabras, y vienen fuerte corriendo. Hambrientos cualquiera los ve, mas yo diviso sin errar su necesidad. Y no hay más que razón en tu palabra.
Tu paciencia ni corroe ni afea, sino dibuja. Y pues te dije tus gracias son ahora mis definiciones, no puedo sino desafectar tu horror de mi negligencia. Y no te odio por el yerro en el que te sumiste, pues todos caen en él alguna vez.
Te suspiro en esto ahora

pintar de hermosos colores
dice la pantalla mentirosa
cuando en pocas palabras
dígote la bella verdad

sangro porque peleé
sudo cansada por todo, por lo mismo
sino mis derrotas me demarcan
tengo ahora la experiencia de aprender
a aprehender mejor
y de salir del surco ahora no tiemblo
y esculpo, como vos
las cosas que ahora haré mejor

mi sangre no tiene pena, pues de eso no viví
sino fortaleza
el sudor no tiene tristeza, pues de eso creé
las cosas que ahora ves

Mirándola a los ojos sonreí, y pedí a los dioses perdonar la confusión. Ni mi mirada errada contemplaba su voluntad, pues el miedo de la crueldad del mundo ciego me segó la crítica acertada. Mas olvidé ser yo el segador que enseñaba, a esta perfecta mujer dorada. Si, ciego y buen segador, de raíces malas.

Y viéronse las mariposas volver, y a mi cordura cierta. Mi razón pasional está contigo otra vez, hija.

martes, 23 de agosto de 2011

primer animal

Y en tratar de oír lo que dijeron perdióse la voz del mundo; porque todos quisieron hablar mucho; entonces después terminaron con sus palabras sobre gritos, y luego no querían escuchar. Y cayeron las hojas de 14000 árboles, pues de los gritos nació el gran viento, el viento virulento que botaba y mataba; luego cayeron todos los otros árboles, presentando sus raíces hacia arriba, mirando al cielo ahora oscuro. Y todos querían seguir hablando, pero aún no escuchar.

Se abrió la corteza del cielo, mostrando la cara del primer animal. Fue ahí cuando todos callaron por primera vez. Barba cana bajo gruesa boca, una línea perfectamente dibujada trazaba el límite entre su rostro y la luz; dos grandes bestias cubrían sus ojos desde arriba, sostenidas cada una con 24 fuertes lienzas del también cano pelo. Largas sendas vacilaban, cayendo gruesas en las mejillas. El primer animal no movía su nariz, pues de dos muecas podía desaparecer el todo, con la primera mostrando el camino y con la segunda tan rápida que nada nadie alcanzaba a pensar. Todo quedaba en cero después de sus muecas. Sus ojos nunca nadie los vio, pues las bestias celosas rugían cuando se intentó disuadir la mirada del primero. Quiso el que recitóme las palabras que yo dijera de él nada más. Nada más del primer animal digo.

Y los que callaron también miraron; y vieron desde ahí la rabia de la gran madre. Y salieron de donde estaban refugiados: escondidos dijeron las bestias, ocultos tras las piedras, pues ni miraban cuando gritaban, ni vieron el viento que crearon. No conocían los ojos del otro, decían las dos bestias. “Sois los cobardes originales, de la mentira hijos. Os digo que ya no dirán más”. Palabras de las bestias que imponía el ruido ronco de sus 100 bocas; palabras que eran labradas sobre gruesa roca, una por golpe de cada una de las cientos de colas de metal que salían flameantes desde el último rasgo del lomo.

Y el primer animal habló, y dijo: “Es porque gigante me presento que callan todos, ni silente ni pequeña sería mi forma, pues sus hálitos ya la razón no pudo intimidar. Y de su gnosis no quedó más que la del viento virulento que soplaron en sus gritos, y de todas las cosas que dijeron ocultos nada se escucho. Ninguno escucho al otro. Y porque cano me mostré ahora me escucharán.”

El incipiente sabio animal habló y dictábame las verdades sin titubear, haciendo todo a la vez, y destruyendo todas las mentiras que viraban cara abajo dentro del vórtice que dejaba el viento virulento. Todo podía hacer porque poderoso fue, y por ser primer animal vigoroso todos tuvieron que escuchar.

Y la última epifanía resolutiva me recogió, y poner en clara palabra los hechos díjome el grande: se dejó gritar para que todos se supieran histéricos en sus almas, y así se promulgara entre los unos y los otros los errores de ellos mismos. Esperóse al viento rancio, pues con la purificación del aire se comienza la primigenia gran revolución. Aparecióse gigante y violento y cano porque sólo así escucharían los hijos del dogma vicioso, de la marca de la “vida vendida”. Mostróse con las garras de las bestias delante, prometiendo zarpazos de fuego, pues la esencia corrompida de ellos ya no escuchaba ninguna razón. Su substancia espiritual estuvo podrida y verla morir sólo se pudo hacer. Y gritó las verdades el animal sólo en el silencio después del fuego, después del llanto, después de la grandiosa desgracia de los infelices. Nunca más nadie se ocultaría de nuevo tras las rocas.



Somos ahora el primer animal. Que no se tiemble al intentar rugir; pongamos fuerza para que el golpe sea el más fuerte posible. No caer, ya callarán.

domingo, 31 de julio de 2011

risa mía, lágrima tuya

Viene como un disparo
cruzando entre arterias y espina
entre carne
mas nada más.

Brisa que no concuerda, silente
como un niño perdido, insolente
tendida en la tarde
como asida al horizonte del sol

¿Recuerdas esa tarde?
empalagosa, por ser tarde inoportuna
con todo el cuerpo pegado, resbaloso
donde todo recorría
desde arriba hacia abajo, en una perfecta diagonal
las cuencas del cuerpo
jabonoso, pues todo se deslizaba
pero ni yo quería
ni tú

Fui recio por los primeros segundos
esos que alcancé a contar
porque entre los dedos cabían
levantándose uno por uno,
mas perdiéndose luego
en una cardinalidad casi vomitiva
propuesta por ti
y tus dioses afónicos
que susurraban por detrás del oído
cada número, cada nota
cada melodía por afinar
y cantaba
contando los primeros segundos
hasta que comenzó el recital
y se me perdieron los dedos en la cuenta
ya era gigante la cuota esperada
y siniestros comenzábamos a decir mil cosas
una por cada día sabido
una por cada risa mía
una por cada lágrima tuya

Y en silencio se fueron todas las ropas

Pues se detuvo el último número que dije
cuando se acercaban los dedos a los tuyos
y ya el tiempo se perdía otra vez

Dijimos que todo parecía una flor
como un largo tallo creciendo desde todas partes
con pétalos que tiznaban de rojo la piel
mientras rozaban horizontales los cuerpos
y las hojas llorando sobre nosotros
pues del agua se remecían
y en cada gota que caía cerrabas los ojos
y en cada uno de esos momentos
yo reía

Mis dedos se perdieron en los tuyos
enredándose en una sola canción
y yo los miraba, y no los veía
luego los brazos,
¡los míos se perdían de los hombros!
arrancaban sin soltarse de mi pecho
pues, decían
en el tuyo estarían mejor
rodeándote la espalda
como tu camisa preferida, y en tu cuello
como esa bufanda que amaste
hasta que yo te amé.

No fue una gran tarde
tarareamos mejores letras antes
pero fue una tarde de nada más

El corazón late rápido
más que la mirada del halcón,
más que el rayo desde el cielo,
pero intentaste detenerlos con las manos
y entre ellas fue la grieta
en donde caen ahora todos los llantos
en donde ahora se fruncen los ceños
y en acalorada poesía
te digo que no.

sábado, 23 de julio de 2011

tu luz es perpetua (parte 1)

Revoloteando íbanse las mariposas de entre sus dedos, pesadas por sus antenas húmedas, húmedas de sudor y sangre.
Y yo veíala no moverse, pues moverse no quería, ya no y nunca más.
Trataba, yo, de decir cosas, mas no me oía; y me acerqué, y primero escuché.
-Pensé que despertando dejaría de soñar, he ahí mi yerro. Pues salí, y bajo este árbol tengo una nueva epifanía. La tengo, y no me detengo, ni pues sangro, ni pues estoy cansada. La tengo porque cierro los ojos y vuelo, manteniéndome en el suelo, sujeta al cuadro sobre el pasto que pintaste con tus pasos para mi. Pero aún me dice cosas pequeñas, cosas que no entiendo. Pero también me dice que tú me dirás más, más todavía ahora que me escuchas, porque desde ahí cerca me escuchas, y me ves.
Quisieron mis dedos seguir un rumbo indeciso entre el aire de su voz y el agua que caía casi inclinada sobre un lado de su cara, como queriendo hacer girar su cabeza hacia su otro costado. Estaba erguido sobre una roca, siguiente a donde ella estaba arrodillada. A mi también me golpeaba la cara la lluvia como queriendo decirme algo, o mostrarme algo.
La lluvia mojó menos de lo que moja regularmente, acariciando las líneas de mi cuerpo. Y pues húmedas las ropas pesaron, desde ahí ya no estuvieron más. El agua caía tibia desde el cielo, como si el sol se interpusiese entre las nubes y nosotros. Y yo sonreía, y porque mi cuerpo gozaba de esa agradable sensación me daba cuenta porqué.
Y le dije
-Quisiera decir mucho, amo hablar. No necesito ni otros motivos ni otras situaciones para hablar contigo, sino porque siendo sólo tú yo digo mucho. A ti te digo mucho, como siempre lo hice, desde que te vi desnuda y llorando por primera vez. Y te vi así la misma vez, llorando sin entender nada y desnuda porque donde estabas nada más necesitabas.
Y dije que me encantó verte florecer, como la rosa más linda, como el árbol más fuerte. Más fuerte que cualquiera en los cuales te afirmaste alguna vez. Y dije que sentía todo lo que sentiste, y me esforcé más cuando eso pasaba, pues pensé que cualquier cosa, para ti, debía ser mejor. Y le dije a todos que no eran como tú, y te mostré a la naturaleza, y ella se sonrojó de envidia. Te mostré al cielo una vez, y desde ahí te iluminó todas las otras veces, hasta ahora.
Puse un pie más cerca de ella, intentando mover el otro, y escuché
-Y si veo que la lluvia es más suave cada vez y más cálida, no olvido y digo lo que me presenta el sueño ahora, mientras estoy despierta delante de ti, mirando las heridas en mis manos.
Y digo en una canción lo que quiero recitarte

Pues sentí el fuego rodear mi cuerpo
desde que abrí los ojos en la oscuridad
y vi que cualquier cosa estaba ahí
simplemente queriéndola
y susurré los sueños más hermosos
y los vi venir, y a ti detrás
tejiendo lo que en ellos estaba escrito
prendidos en esas rojas llamas
que despertaban mis ojos tibios
después de dormir, y tú siempre a mi lado

(...)

domingo, 3 de julio de 2011

León de Sol

Porque sin motivos no pudiese hablarte, mas te siento aunque aún no estés.
Es de esas cosas que vuelan sobre las nubes,es mirar a los peces en el fondo del mar. Es como el último peldaño de la escalera que haré desde nuestra tierra hasta tu cielo.
Y aunque la palabra sobre, te pido perdón pero aún no supe hacer algo mejor por ti.

Supuse que tendría mis brazos siempre
pero te juro te los doy cuando te vea
a tus ojos cerrados
esas pequeñas manchas en tu rostro
a esa boca tuya que apenas se siente
dibujando con mis dedos la forma de tu pequeña voz
te prometo, ahora, que te los daré sin sufrir
pues felicidad más grande que sostenerte no habrá
y bajo tu cuerpo mis manos serán embriagadas y tenues
por ti, por tu fuerza y por tu suavidad

Siento ser el egoísta máximo de siempre, pero aún no te veo para desfallecer sonriendo sin pensar en nada más.


Espero no llorar luego por lo que no quiero escuchar.

viernes, 3 de junio de 2011

eterna altura

Bebe de mi trago y serás eterna
mirando sentada sobre una de mis piernas
lo que se dibujó para nosotros
por eones y miles de manos muertas

Pues estando en esta cima
el mar se pierde debajo
y cubres tu cuello con una nube
y miras arriba, y no ves más vida que la tuya

Bebe de mi bebida y serás quien reine
por sobre cualquier otro poder
por sobre las voces y los gritos
por sobre los gestos y los golpes
por sobre los trajes y los disfraces
por sobre toda persona viva
pues más alma que tú nadie tiene
pues más fuerza que yo nadie te dará

Soñé, mi vida, que estando sobre el pasto
me prometías la fuerza de mil dioses en mi corazón
y juro, ahora, sobre la carne que me sostiene,
que si tomas mi mano
veo el cielo reposar sobre mi cabeza
y yo sin ánimos de bacilar

Te susurro al oído la última promesa
que esculpiré a fuego en tu pecho
traeré cada mañana a tus faldas pan y rosas
y haré de flores tu inmortalidad

jueves, 28 de abril de 2011

los juegos

¡Qué han de ser de los humanos los juegos!
pues corazones humanos rugen bajo sus pechos
coreando vítores de otros tiempos
de tiempos de guerra , imperecederos
revoloteando sus canciones guturales los cielos
coqueteando con el ceño partido , doblado
enojado , pues de furia es todo el cuerpo de los juegos
de los gloriosos juegos , quienes a los humanos se asen
amarrados en tintadas de sangre cuerdas
de trenzas maravillosas , de grandes cabezas de acero
que con grotesca estirpe gritan al aire
al vacío que rodea todo
pues donde su boca se encuentre ,
no importando desde ni cuando griten ,
serán siempre empotrados en todos los oídos sus rugidos
pues fuerte es la voz de a quien le bombea el pecho
de furiosa armonía
del caos fecundador

Vengan los hombres al ruedo
que llaman los dioses del mundo
donde las raíces van desde la tierra al cielo
y llueve desde el sol

Vengan , pues Valquirias han de sostener el descanso
de quienes brota el fruto de la sangre
desde sus manos , o desde sus ojos

Grotesca escena de inquietas armas
rodeando el aura de todos los muertos
levantando la tierra del suelo
humedeciéndola con sudor y sangre poderosa
y en el ocaso del juego
han de quedar en pie sólo los de dedos pesados



lunes, 25 de abril de 2011

linda muchacha en lo oscuro

Súbase rauda a mis hombros
Sin velar por lo que no pasó
Aún , pues si no estás , no te siento
Entonces , trepa por estos mis brazos
Que no se te quede el aire abajo
Respira profundo
Pues tan alto como hondos son mis remos
Fuertes hierros , de tu esencia forjados
De lenta escritura , mas delicada
Tierna , amorosa , gozosa
Que de encanto todo rodea
En mí
Y en el círculo que rodea mis ojos ,
Que si tú no estás ,
No ven ,
Pues si me bajo del carro
De este cruel corcel
Es porque tú me tomas de la mano
Y de esas escaleras haces tu camino
Y tus pies
Descienden , entonces los míos
También

Confusa dama
Sólo porque grande es también tu espalda
Y en ella puedo apoyarme
Te espero
Sentado en esa butaca oscura
Con los brazos tras el último tablón
Con un cigarro entre los dedos y la boca
Silente
Pues , creo , si grito , te muevo
Te muevo lejos
Y lejos no te quiero

Y porque entre tu mirada y la mía
Hay una bisagra
Es que me quedo
El tiempo que crea la sangre
Sea no eterno
Pues cansado no quiero
Que se quede lo que a fuego esculpí
Torcido , pero al placer paralelo
Al lado de algo bueno
A tu lado , sereno
Por otro gracioso día
Uno nuevo.

________________________________________
gracias y hasta luego, Don Gonzalo R.

martes, 5 de abril de 2011

nueva siembra

Y por un simple gesto simpático la furia no se lo llevó. Mientras se colaba el resto de las palabras, mientras no podía nadie más arrancar de la boca gritona y su saliva, mientras pasaba sólo eso y nada más; mientras esto ocurría, se escapaba, sólo por ese gesto simpático. Porque lo miraban y lo querían, pues si sus manos, las de él, sus hombros tocaban, los de ellos, muchos susurros se oían. Y las flores que nunca crecieron, crecían. Tomaba la furia el resto de todos los otros cuerpos, mientras él reía, y ellos intentaban reír. No podían.

Los mantos cayeron sin apuro. El viento era un maullido falso, un movimiento en el aire que nadie vio. Era un momento muerto.

El resultado fue el de siempre; el reciclaje había terminado. La tierra vuelve a tener su materia original sobre la tierra, y rezaron las máquinas por agua. Y agua cayó.

Es el comienzo de una nueva siembra, y todas las máquinas están de nuevo limpias y listas para la acción. La tierra labrada pedía a gritos por su nuevo abono, por abono humano.

Mas él miraba el tablero de mando, y escribía en su libreta las últimas indicaciones para los inertes.

Alguien tiene que apretar los botones.

Y ese sutil beso que no me alcanzaste a dar
cuando quise de tu poder salir
mas tus palabras siempre decían
que a tus raíces yo siempre me asía
pues tu sangre es la mía
y que cualquier garabato dicho
lo dije por ti.

Padre de lo muy morboso
reza porque otra vez te pueda ver

viernes, 11 de febrero de 2011

mujer de soles

Se balanceaba con sus ojos cerrados sobre una inquieta nube, y volaba, a veces, para no perder a causa del viento su cercanía con el sol. Y parpadeaban sus ojitos mientras viraba una y otra vez recorriendo el cielo que por sus pinceles se tintaba de azul, y viajaba por el cosmos, a veces, para no perder a causa del día su cercanía con el sol. Murmuraba preciosas melodías de también preciosos momentos y sonreíale a los seres y a la tierra, a la energía y a la inercia, a la vida y a la muerte; sonreíales porque su alegría brotaba de todo aquello que la miraba, y la apreciaba, y podía reproducir en su propio sentimiento su propia sonrisa. Sonreía porque su sonrisa era más hermosa que el sol, más linda que todo lo demás.
Maravillaba a la noche desde lejos, tomada del brazo del astro rey; asombraba a aquellos que paseaban bajo la oscuridad de su lejana mirada, y de sus luces bellas, las más bellas.
Y sucedió una vez que esa bella estrella me vio. Y sus largos ojos me cegaron, y la amé.
Puso en aquel tiempo el universo sus manos en ella, sopló fuerte sobre su espalda y creó así a una mujer. Y me la regaló.

Ponte despacio sobre tus pies
Levanta el alma que tan graciosa siempre traes
Ágil, pues livianos tus dedos fueron
Sino cuando recorríanme juguetones
Sino cuando asían sin fuerza a los míos

Del letargo bajo grandes árboles
Y del viento arrancando de tus hombros
De tu sabiduría nostálgica, y de las flores
Que de colores tiñeron tus oscuros ojos
Pues para ver lo que nunca vi me tomaron
Y desde esa montaña, la más alta
La que de un salto alcanzamos juntos
Prometimos que para siempre es poco
Y que aunque solos nada hay
Juntos haremos todo

Su cuerpo fue entonces de muchos colores que yo conocía, y que también amé. Y sus manos fueron las más bellas, porque a mis manos siempre tocaban; y sus ojos fueron los más intensos, porque a mis ojos cuidaban; y sus labios, sus ahora rojos labios, fueron perfectos, los más bonitos, porque graciosamente esbozando una sonrisa los míos buscaban. Y entre tanto su boca escribía en mi corazón lo más hermoso que jamás escuchó nadie, y que jamás nadie otra vez escuchará.

Mil danzas bailaste con los astros
Y la luna vez alguna envidia por ti gruñó
Mientras me mirabas paciente en mi quietud humana
Y sembraste esa llama
Que ahora en mi corazón es eterno fuego
Luz que ya nunca se apaga

Bailaba alrededor de mi horizonte, y me abrazaba, a veces, para no perder por culpa de nada nuestra cercanía con el sol.

martes, 1 de febrero de 2011

métrica desempolvada

Mientras en el viento sopla la música a la que me arrimo, me suena un recuerdo algo novelesco dentro de un parpadeo, y tú estás ahí.
Porque los mártires escritos, los retazos en este estivo olvidados, el papel escondido; porque todos los restos de lo que aún reside incluso malherido y abandonado, dejado en líneas siniestras en la red, desantendido pues cayó todo su peso atolondrado cuando tú encontraste en mi boca lo que te escribí, todo, y me lo quitaste con besos; porque todo esto ya recitado y explicado aún ronronea casi silencioso entre nuestros cuerpos, y por eso en mis dedos ahora bacila tu nombre tan ebrio de regocijo como mis palabras más fuertementente pronunciadas. Y, pues, me embarga ahora tanto como me apasiona la métrica remota mas no olvidada. Y estás tú en sus líneas y entrelíneas.

Siendo esclavo de todo placer
No se entrevé otro motivo generoso
Que planee más allá del vaivén de los dedos
Moralejas de otras pasiones
Ya no siendo las que emergen furibundas
De mi cuerpo cuando al tuyo atrapa

Y descalzo el sueño que de pronto suave se desliza por los ojos cerrados
Camina lento en ese tapiz
Que resbalando tus manos por las mías tejiste
En ese desvelo cínico del juego nuestro
De la indolencia medular en todos nuestros cuerpos
De la arrogante mirada
Susurrando al oído delicadas ideas
Que procura el deseo no se desvanezcan
Mas sin tanto ánimo
Pues en tus brazos dejó tatuado nuestro tiempo
Que cada instante donde mis ojos te cacen
Y te conviertas en mi horizonte
No importa la impertinencia de todo lo demás
Porque será silencio perfecto
Ese momento entre tu risa y la mía
Esa locura cuando cierras tus ojos
Y te sigo viendo hermosa
Aunque también se cierren los míos