viernes, 11 de febrero de 2011

mujer de soles

Se balanceaba con sus ojos cerrados sobre una inquieta nube, y volaba, a veces, para no perder a causa del viento su cercanía con el sol. Y parpadeaban sus ojitos mientras viraba una y otra vez recorriendo el cielo que por sus pinceles se tintaba de azul, y viajaba por el cosmos, a veces, para no perder a causa del día su cercanía con el sol. Murmuraba preciosas melodías de también preciosos momentos y sonreíale a los seres y a la tierra, a la energía y a la inercia, a la vida y a la muerte; sonreíales porque su alegría brotaba de todo aquello que la miraba, y la apreciaba, y podía reproducir en su propio sentimiento su propia sonrisa. Sonreía porque su sonrisa era más hermosa que el sol, más linda que todo lo demás.
Maravillaba a la noche desde lejos, tomada del brazo del astro rey; asombraba a aquellos que paseaban bajo la oscuridad de su lejana mirada, y de sus luces bellas, las más bellas.
Y sucedió una vez que esa bella estrella me vio. Y sus largos ojos me cegaron, y la amé.
Puso en aquel tiempo el universo sus manos en ella, sopló fuerte sobre su espalda y creó así a una mujer. Y me la regaló.

Ponte despacio sobre tus pies
Levanta el alma que tan graciosa siempre traes
Ágil, pues livianos tus dedos fueron
Sino cuando recorríanme juguetones
Sino cuando asían sin fuerza a los míos

Del letargo bajo grandes árboles
Y del viento arrancando de tus hombros
De tu sabiduría nostálgica, y de las flores
Que de colores tiñeron tus oscuros ojos
Pues para ver lo que nunca vi me tomaron
Y desde esa montaña, la más alta
La que de un salto alcanzamos juntos
Prometimos que para siempre es poco
Y que aunque solos nada hay
Juntos haremos todo

Su cuerpo fue entonces de muchos colores que yo conocía, y que también amé. Y sus manos fueron las más bellas, porque a mis manos siempre tocaban; y sus ojos fueron los más intensos, porque a mis ojos cuidaban; y sus labios, sus ahora rojos labios, fueron perfectos, los más bonitos, porque graciosamente esbozando una sonrisa los míos buscaban. Y entre tanto su boca escribía en mi corazón lo más hermoso que jamás escuchó nadie, y que jamás nadie otra vez escuchará.

Mil danzas bailaste con los astros
Y la luna vez alguna envidia por ti gruñó
Mientras me mirabas paciente en mi quietud humana
Y sembraste esa llama
Que ahora en mi corazón es eterno fuego
Luz que ya nunca se apaga

Bailaba alrededor de mi horizonte, y me abrazaba, a veces, para no perder por culpa de nada nuestra cercanía con el sol.

martes, 1 de febrero de 2011

métrica desempolvada

Mientras en el viento sopla la música a la que me arrimo, me suena un recuerdo algo novelesco dentro de un parpadeo, y tú estás ahí.
Porque los mártires escritos, los retazos en este estivo olvidados, el papel escondido; porque todos los restos de lo que aún reside incluso malherido y abandonado, dejado en líneas siniestras en la red, desantendido pues cayó todo su peso atolondrado cuando tú encontraste en mi boca lo que te escribí, todo, y me lo quitaste con besos; porque todo esto ya recitado y explicado aún ronronea casi silencioso entre nuestros cuerpos, y por eso en mis dedos ahora bacila tu nombre tan ebrio de regocijo como mis palabras más fuertementente pronunciadas. Y, pues, me embarga ahora tanto como me apasiona la métrica remota mas no olvidada. Y estás tú en sus líneas y entrelíneas.

Siendo esclavo de todo placer
No se entrevé otro motivo generoso
Que planee más allá del vaivén de los dedos
Moralejas de otras pasiones
Ya no siendo las que emergen furibundas
De mi cuerpo cuando al tuyo atrapa

Y descalzo el sueño que de pronto suave se desliza por los ojos cerrados
Camina lento en ese tapiz
Que resbalando tus manos por las mías tejiste
En ese desvelo cínico del juego nuestro
De la indolencia medular en todos nuestros cuerpos
De la arrogante mirada
Susurrando al oído delicadas ideas
Que procura el deseo no se desvanezcan
Mas sin tanto ánimo
Pues en tus brazos dejó tatuado nuestro tiempo
Que cada instante donde mis ojos te cacen
Y te conviertas en mi horizonte
No importa la impertinencia de todo lo demás
Porque será silencio perfecto
Ese momento entre tu risa y la mía
Esa locura cuando cierras tus ojos
Y te sigo viendo hermosa
Aunque también se cierren los míos