domingo, 31 de julio de 2011

risa mía, lágrima tuya

Viene como un disparo
cruzando entre arterias y espina
entre carne
mas nada más.

Brisa que no concuerda, silente
como un niño perdido, insolente
tendida en la tarde
como asida al horizonte del sol

¿Recuerdas esa tarde?
empalagosa, por ser tarde inoportuna
con todo el cuerpo pegado, resbaloso
donde todo recorría
desde arriba hacia abajo, en una perfecta diagonal
las cuencas del cuerpo
jabonoso, pues todo se deslizaba
pero ni yo quería
ni tú

Fui recio por los primeros segundos
esos que alcancé a contar
porque entre los dedos cabían
levantándose uno por uno,
mas perdiéndose luego
en una cardinalidad casi vomitiva
propuesta por ti
y tus dioses afónicos
que susurraban por detrás del oído
cada número, cada nota
cada melodía por afinar
y cantaba
contando los primeros segundos
hasta que comenzó el recital
y se me perdieron los dedos en la cuenta
ya era gigante la cuota esperada
y siniestros comenzábamos a decir mil cosas
una por cada día sabido
una por cada risa mía
una por cada lágrima tuya

Y en silencio se fueron todas las ropas

Pues se detuvo el último número que dije
cuando se acercaban los dedos a los tuyos
y ya el tiempo se perdía otra vez

Dijimos que todo parecía una flor
como un largo tallo creciendo desde todas partes
con pétalos que tiznaban de rojo la piel
mientras rozaban horizontales los cuerpos
y las hojas llorando sobre nosotros
pues del agua se remecían
y en cada gota que caía cerrabas los ojos
y en cada uno de esos momentos
yo reía

Mis dedos se perdieron en los tuyos
enredándose en una sola canción
y yo los miraba, y no los veía
luego los brazos,
¡los míos se perdían de los hombros!
arrancaban sin soltarse de mi pecho
pues, decían
en el tuyo estarían mejor
rodeándote la espalda
como tu camisa preferida, y en tu cuello
como esa bufanda que amaste
hasta que yo te amé.

No fue una gran tarde
tarareamos mejores letras antes
pero fue una tarde de nada más

El corazón late rápido
más que la mirada del halcón,
más que el rayo desde el cielo,
pero intentaste detenerlos con las manos
y entre ellas fue la grieta
en donde caen ahora todos los llantos
en donde ahora se fruncen los ceños
y en acalorada poesía
te digo que no.

sábado, 23 de julio de 2011

tu luz es perpetua (parte 1)

Revoloteando íbanse las mariposas de entre sus dedos, pesadas por sus antenas húmedas, húmedas de sudor y sangre.
Y yo veíala no moverse, pues moverse no quería, ya no y nunca más.
Trataba, yo, de decir cosas, mas no me oía; y me acerqué, y primero escuché.
-Pensé que despertando dejaría de soñar, he ahí mi yerro. Pues salí, y bajo este árbol tengo una nueva epifanía. La tengo, y no me detengo, ni pues sangro, ni pues estoy cansada. La tengo porque cierro los ojos y vuelo, manteniéndome en el suelo, sujeta al cuadro sobre el pasto que pintaste con tus pasos para mi. Pero aún me dice cosas pequeñas, cosas que no entiendo. Pero también me dice que tú me dirás más, más todavía ahora que me escuchas, porque desde ahí cerca me escuchas, y me ves.
Quisieron mis dedos seguir un rumbo indeciso entre el aire de su voz y el agua que caía casi inclinada sobre un lado de su cara, como queriendo hacer girar su cabeza hacia su otro costado. Estaba erguido sobre una roca, siguiente a donde ella estaba arrodillada. A mi también me golpeaba la cara la lluvia como queriendo decirme algo, o mostrarme algo.
La lluvia mojó menos de lo que moja regularmente, acariciando las líneas de mi cuerpo. Y pues húmedas las ropas pesaron, desde ahí ya no estuvieron más. El agua caía tibia desde el cielo, como si el sol se interpusiese entre las nubes y nosotros. Y yo sonreía, y porque mi cuerpo gozaba de esa agradable sensación me daba cuenta porqué.
Y le dije
-Quisiera decir mucho, amo hablar. No necesito ni otros motivos ni otras situaciones para hablar contigo, sino porque siendo sólo tú yo digo mucho. A ti te digo mucho, como siempre lo hice, desde que te vi desnuda y llorando por primera vez. Y te vi así la misma vez, llorando sin entender nada y desnuda porque donde estabas nada más necesitabas.
Y dije que me encantó verte florecer, como la rosa más linda, como el árbol más fuerte. Más fuerte que cualquiera en los cuales te afirmaste alguna vez. Y dije que sentía todo lo que sentiste, y me esforcé más cuando eso pasaba, pues pensé que cualquier cosa, para ti, debía ser mejor. Y le dije a todos que no eran como tú, y te mostré a la naturaleza, y ella se sonrojó de envidia. Te mostré al cielo una vez, y desde ahí te iluminó todas las otras veces, hasta ahora.
Puse un pie más cerca de ella, intentando mover el otro, y escuché
-Y si veo que la lluvia es más suave cada vez y más cálida, no olvido y digo lo que me presenta el sueño ahora, mientras estoy despierta delante de ti, mirando las heridas en mis manos.
Y digo en una canción lo que quiero recitarte

Pues sentí el fuego rodear mi cuerpo
desde que abrí los ojos en la oscuridad
y vi que cualquier cosa estaba ahí
simplemente queriéndola
y susurré los sueños más hermosos
y los vi venir, y a ti detrás
tejiendo lo que en ellos estaba escrito
prendidos en esas rojas llamas
que despertaban mis ojos tibios
después de dormir, y tú siempre a mi lado

(...)

domingo, 3 de julio de 2011

León de Sol

Porque sin motivos no pudiese hablarte, mas te siento aunque aún no estés.
Es de esas cosas que vuelan sobre las nubes,es mirar a los peces en el fondo del mar. Es como el último peldaño de la escalera que haré desde nuestra tierra hasta tu cielo.
Y aunque la palabra sobre, te pido perdón pero aún no supe hacer algo mejor por ti.

Supuse que tendría mis brazos siempre
pero te juro te los doy cuando te vea
a tus ojos cerrados
esas pequeñas manchas en tu rostro
a esa boca tuya que apenas se siente
dibujando con mis dedos la forma de tu pequeña voz
te prometo, ahora, que te los daré sin sufrir
pues felicidad más grande que sostenerte no habrá
y bajo tu cuerpo mis manos serán embriagadas y tenues
por ti, por tu fuerza y por tu suavidad

Siento ser el egoísta máximo de siempre, pero aún no te veo para desfallecer sonriendo sin pensar en nada más.


Espero no llorar luego por lo que no quiero escuchar.