lunes, 15 de septiembre de 2008

sonrisa

Primero, porqué todas las danielas tienen la misma voz?
jajajajajajajaja! es media lunática la cuestión, incluso despreciable pensar en ello (absurdo e idiota), pero es verdad. Pensé que estaba hablando con otra, no contigo. O quizás no me lo creía, o no lo podía ingerir, o no sé... no quiero pensarlo, vamos pa' delante no más!
Segundo, tengo una sonrisa tatuada en mi cara.
Tercero, no quiero que se me borre.
Cuarto, será. Lo que fué, pasó. Y lo que es, ahora, inmenso y maravilloso, que sea, tranquilo, que yo juro no molestarlo... Sea, y mantenga con tinta mi cara.

"Bajo los trastos con sarro de mártires voladores
juré borrar las manchas en mis pañuelos
y despreciar, así atónito con ojos de serpiente, tus faldas.
Ahora, mientras bajo las colinas de sangre
abro mis cuencas para apreciar tu silueta
y juego con mis trenzas
mientras trato de ubicar los puntos de cordura en esto.
Y saco mis plumas, de entre mis trapos,
para poder abrir majestuosas mis alas
y traerte sumisa bajo mi manto de maldad
y que sonrías, como yo,
mientras te miro y me miras
mientras abrazamos el torzo del otro
y cantamos frases que nadie más entiende.
Sé que estoy soñando, en una especie de trance oblicuo,
sin dirección alguna, mas lindo y tembloroso,
que, obvio, no me lleva a nada,
pero prefiero así seguir entonando mi prosa de miel
hacia tí.
Sé que eres una criatura de otra biblia,
de otra misticidad, de otras batallas,
sé que tu sangre no va de la mano con la mia
y que tus alas tapan el sol como el invierno
como las nubes ennegrecen los días
y los cuervos callan las canciones de los melancólicos.
Sé que no eres para mi,
pero ahora ya no me duele, mi alergia murió,
como yo ahora, repentino deceso en mi alma,
y nado entre tus palabras,
y floto entre tus deseos,
y me embriago de cada cosa que me haz hecho y harás.
Sé que tu espada no dirigirá las tropas entre mis hombros
ni tus gritos partirán el silencio de mi oscuridad,
pero puedo compartir contigo una batalla,
y, eso, me pone feliz
y, eso, ha trazado con sangre una sonrisa en mi cara."
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Calígula XD




sábado, 6 de septiembre de 2008

sueños de dormitorio y caminar



"No quiero ni herir ni robar
ni tener santos bajo mis velos
protegiendo mi desastre
y expiando mis errores.
No quiero ni rasgar ni mentir
ni tener favores superiores
que permítanme golpear duro
y asesinar gente sin pudor.
No quiero ni oro ni cobijas
ni un lecho de seda
que haga mis sueños falsos
y coagule mi amor infantil.
No quiero ni eso ni aquello
te quiero a ti.
Por favor, te ruego,
déjame tener todo lo que quiero:
ya no puedo soportar los hilos
que rodean mi cuello y lo aprietan
haciéndome sangrar los ojos,
haciéndome vomitar rojo.
Por favor, te pido,
déjame tener todo lo que quiero;
ya no puedo aguantar la cobardía
que embriaga mi mente con mentiras
y subyuga mis pasiones hermozas,
haciendo tiritar mis labios.
Por favor, amor, te pido,
déjame tener algo de lo que quiero,
para sanar suave las heridas que acarreo
y saltar las espinas
que me han caído sin pausas
desde casi siempre
desde casi todo.
Te amo, mas no sé porqué,
serán las luces de tus cabellos?
que rodean mi visión, engañándola.
serán las píldoras de mentira?
que me tienen catatónico
esperando cosas que no suceden
ni ahora, ni nunca.
o será, simplemente será,
la estupidez que me derrota?
pateándome las sienes
en el suelo
mientras grito en silencio
las palabras que se me ocurren
para conjugar mi amor, y las pausas,
para tragar sangre, y volver a respirar.
Te amo
respirando o no,
estando, o no,
viviendo...
o no."
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Sol

jueves, 4 de septiembre de 2008

martes, 2 de septiembre de 2008

burn the fire

"Burn the fire!
and let die your walkiness.
Burn the fire!
and let be free your tears
little person
let it be free
and burn the fire.

...

Tantas rozas cubriendo los eriales
y tú, ahí ciego,
quemando el fuego.
Tantos lirios en las copas
de los árboles
presumiendo bondad,
interrumpiendo el caer de las gotas
de la lluvia
y maldiciendo a las secas hojas
arrugadas y opacas
que, toscas, cubren la tierra
y prometen fecundidad;
aún así, los lirios
ríen de sus relajados parientes
perpetuos y flojos
listos para la muerte
y tú, ahí ciego,
quemando el fuego.
Y nacen los vástagos
desnudos y hambrientos
de amor personal
de brebaje tetario;
nacen estos frutos
sembrados en placer carnal,
pero mueren, igual,
uno por uno,
el tiempo no los perdona
y tú, ahí ciego,
quemando el fuego,
mientras tijeras desmembran
sus suaves miembros
sus débiles torzos
y suenan los huesos
en una sinfonía dantesca
que tú tomas por canción,
tomasla como tema de baile,
y saltas, entusiasmado,
ser humano,
sobre la piel torcida
y la sangre coagulada,
sobre los ojos perdidos
y esa mirada, muerta,
que ya no mira
ni menos llora...
y tú, ahí ciego,
quemando el fuego.
Entonces?
entonces nada.
Sales, la gente muere.
Cantas, la gente muere.
Bailas, la gente muere.
Y comes, de todo,
alimentos y pensamientos,
ideas uniformes,
preceptos de todos los de tu raza,
mientras la gente muere
y tú, ahí ciego,
quemando el fuego.

No te aburres?

...

Y ella cerró sus ojos. Inmediatamente chispeó el volcán, vomitando caballos alados y cierto enjambre de peces fatuos y morados. Vomitó el volcán, furioso, y entre el vino y la sangre caliente, corrían raudo duendes y pastores de dragones, uno tras uno acurrucando sus bolsos de magia y suciedad; corrían en búsqueda del vellocinio de mierda, ese que antes se había emancipado de la copa del árbol en la que había vivido 300 años, o 5, o dos millones, no recuerda el libro, y que había sido comprado por dos monedas de miseria y un rebaño de pobres decadentes hace un par de milenios por don Reli Yi. Y bailaban sobre las nubes de polvo los rinocerontes escamozos, pronunciando con gritos feos lemas de sabiduría y moral, mientras sollozaban las vacas y sus maridos, los cocodrilos rojos, tumbándose entre ellos por no poder subir al puente de magma y ver como morían reptando cada uno de sus terneros. Sollozaban, digo, los rumiantes, esperando ser bañados por la tormenta vermellón que escupía el cielo. Y las personitas tiraban palabras al aire, queriendo llamar a los caballos alados y alejando a los peces morados; tiraban frases que el viento golpeaba y silenciaba, tiraban garabatos al volcán por no inaugurar con ellos el armaguedón, y lloraban leche de sus ojos miopes por no poder romper ni con uñas ni con dientes las grillas de sus pies. Y lloraban, digo, porque sabíanse perdidos, como casi siempre, como casi todo el siempre, siempre. Y empezaban a encallar los caballos, en sus puertos de zargazo y oro, mientras eran abatidos por flechas los peces anarcos, flechas avernales de pasión y placer, prolongadas sutilmente por guerreros invencibles, de armadura brillante, con arco en una mano y fuerza del corazón en la otra. Y caían los peces y los duendes y los pastores, por las mismas flechas, y se calcinaban en el agua fría, brotando de ellos peste no más, y algo de pena. Y se elevaba mágicamente el volcán, y se apañaban las nubes, y la niña abría sus ojos. Ha despertado!, gritaban alegres los guerreros, lastimosos y miedosos los demás. Es hora de ver la lava sobre la rutina, señorita. "
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Mia










lunes, 1 de septiembre de 2008

nada escrito

"Había una vez algo, así como persona parece, entre ser y estatua, una niña, a veces, o un juguete en ocasiones. Había una vez en que esto, la estatua y niña, quería ser feliz. Y hubo una vez, dentro de las veces en que era niña, en la que esto, la niña, pensó podía satisfacer su deseo. Vió un dulce, sobre un trozo de género o pasto, no recuerdo, y lo vió solo, sin dueño ni depredador, tirado boca abajo y arriba sobre el género, o el pasto, cubierto por su camita de aluminio y un poco de polvo odioso y desubicado. El polvo maldecía su quietud mientras el aluminio bronceabase con los ojos cerrados y dibujando fina una sonrisa entre sus pliegues, y el dulce, dentro de estos, del polvo y el aluminio, quería morir pronto y rápido. El dulce era feo y amargado, no podía ni cantar mientras el agua cubría su pelada cepa. El dulce no era dulce, sinó más bien salado, agrio y casi putrefacto. El dulce maldecía a su padre y a su madre y a sus hermanos, y a sus abuelos y a sus tíos, y a cada persona con caramelo como el de él en su sangre. El dulce gritaba en silencio, dulce és, pero gritaba igual. El dulce escupía en los recodos de las veredas, y en su desnivel, y en su nivel. El dulce no quería serlo, ser dulce, sinó más mal quería agilizar sus vueltas siendo perro. Pero nada de esto veía la niña, nada de esto le importaba a la niña. Por lo mismo, ni del dulce vamos a gestar importancia.
Entonces, había en esta vez la niña, a esa hora no estatua o juguete, luciendo su indiferencia de colores por los lares alrededor del dulce, del dulce agrio, mientras revoloteábanles moscas y ceniza sobre su corona, culpándola por el temblor en los suelos, suelos superfluos para las moscas y las cenizas, decía esta niña a veces estatua, suelos que ni en otras eras deberían importarles a moscas, menos a cenizas, y se preguntaba "¿porqué ustedes derraman agua de sus ojos sobre mis hombros cuando la tierra no les pertenece?", todo esto mientras el dulce dormía entre un bronceado aluminio y un atarantado y enfadado polvo, y la mosca decía "¿y quién nos obliga a nosotros responder tu incomodidad? porque tus preguntas son tu incomodidad, ¿quien podría a nosotras, moscas y cenizas, decir qué nos es y qué no nos es necesario?, ¿o acaso tú eres más hija del sol que nosotras, las desamparadas?", y la ceniza prosiguió "exacto, somos un pedazo de la torta que nadie comerá. Entonces, tus preguntas son en vano, mas no nuestras lágrimas. Nuestras lágrimas corren sobre tus ropas, es esa la única motivación al llorar, humedecerte, niña a veces, estatua en las otras veces.". Y la niña, obvio, entendía nada, ni porqué hablaba con moscas, ni porqué su insanidad incluso le hacía escuchar cenizas parlantes. Entonces, dentro de esa vez, la niña vió el suelo, de pasto o género, y vió un aluminio, bronceándose, bajo un polvo enojón, y estos, juntos, sobre un dulce, caramelo salado y suicida, con la horca rodeando su cuello, cuello de azucar, a punto de percutar los últimos movimientos de su confezioni vita. Entonces, otra vez entonceando dentro de esta vez, la niña bofeteó a la mosca, matándola parece, y sopló a la ceniza, matándola también parece. Y recitó algo que no recuerdo, ni la niña en su estado de niña tampoco, pero que si luego en su forma de juguete pudo hacer; recitó algo que en otras lenguas un poco barbáricas o greco romanas, no recuerdo, recuerdo poco, ahora mi cordura flota sonrojada y somnolienta y riendo alrededor de mis orejas sangrantes, algo que en esas lenguas sonaba a esto, parece:
"Cuando los dulces piensen en morir
todos, entonces, deberemos morir.
Cuando las moscas requieran la tierra
todos, entonces, deberemos morir.
Cuando las cenizas se amisten con moscas
todos, entonces, deberemos morir.
Cuando en mis hombros caiga agua
de ojos de insectos
de ojos de polvo quemado
todos, entonces, deberemos morir.
Cuando ya ustedes
yo no
ustedes y ustedes
puedan leer de los pastos mojados
y los géneros mojados
por moscas
por cenizas
todos, entonces, deberemos morir.
Cuando se entienda mi historia
todos, entonces, deberemos morir.
Y sólo cuando el dulce, amargado,
pueda librarse del polvo
pueda safarse del aluminio
y convertirse en perro
obvio, después de morir,
ahi recién, ustedes y yo,
todos, entonces, mereceremos volver a vivir.
Pero hasta ese tiempo
volveremos las cabezas para reírnos
de los defectos
de las virtudes
y no recojeremos a los dulces
y escucharemos a moscas y a ceniza
cantar bajo sus llantos
y seremos todos indiferentes,
y si sigue todo así
todos, entonces, deberemos morir.
Ahora, te digo mosca, te digo ceniza
yo quiero morir
como niña
para volver a descanzar en un rato
como juguete o estatua,
y cuando despierte
todos, entonces, deberán morir.
Ahora te digo
a ti
y ahora les grito
a ustedes
que voy a dormir, a soñar
y para ese momento, si su aliento aún apesta
todos, entonces, deberán morir.
Y cuando no haya dulce
sinó perro
y este pueda ladrar
y morder a quién lo merezca
y comer de todo
de la basura, de manjares, de los ríos,
como dije, y no entendieron,
todos, entonces, merecerán volver a vivir."
Y denuevo dentro de esa vez, ahora la niña en juguete y el dulce en estado de suicidio renovador, con el polvo sobre el pasto, o género, y las moscas apareándose con las cenizas, y los pasillos de Alejandría en silencio, todos muertos, se escuchan aplausos, húmedos aplausos, sobre la tierra, sobre los techos, sobre las ropas muertas de los anteriores moradores del mundo y sobre, también, los trapos hediondos de los recién cadáveres. Se escuchan fuerte ahora, con silbidos y gritos, los aplausos. Se veía venir, lo decía la niña, lo decía la decencia, lo decía la hermoza locura, el apocalipsis de los demonios mortales, el de las "personas".
Es la lluvia.
Y fin, decían los labios sobre los cielos, entre las nubes, y fin se escuchaba entre las gotas que caían desde arriba.
Es la lluvia amada de la niña. Es la lluvia limpiadora.
Pero ahora la niña es estatua, o juguete, aunque sangrante aún seguía.
¿Porqué no se puede conjugar, al mismo tiempo, cordura y felicidad? La lluvia tiene todas las respuestas, pero es egoísta y metodista y mecánica.
¿Porqué hay que que ser juguete o estatua para descanzar?
¿Porqué muero lento?
¿Porqué se debe silenciar a las moscas y a las cenizas para recordar que somos personas?
¿Porqué la inercia, ser humano, me va léntamente dejando solo?
¿Porqué los dulces deben querer ser perros?
¿Porqué ahora volveré, también, a ser juguete?
Y de las nubes se planteó, dentro de la misma vez, una conclusión linda, mas sin respuesta ni revividora, aún los cadáveres pudrianse dentro de la biblioteca, sobre el pasto y el género:
"Vamos a gobernar las cloacas
asi, les juro, vomitarán incluso las ratas
por el jugo de la vida
por el rocío maldito de nuestras cuencas
y volarán lejos las moscas
y la ceniza no se separará de la madera.
Vamos a engañar a las personas
así, les juro, vomitarán todos
y recién
todos, entonces, merecerán vivir."
Y yo les dije, más bien me dije, más bien lo pensé "Prefiero pensar que no hay nada escrito", y después de eso, abatido caí, dentro del destino inmediato, dentro de EL charco de la lluvia. Y así pude descanzar de toda esta mierda, y quize volver a ver a la niña, por lo que me transformé, para dormir, en juguete y en estatua. Y así pude entender las razones y no sólo las letras y los discursos. Y así pude empezar a soñar en limpio. Y así pude empezar a amar tan simple a cada cosa, a mi vida, a mi familia.
Voy a traducir esto luego, a un idioma más general, para poder hacérselo saber a Laura y a Mina. A mi padre le doy el original. Amé otra vez que mi madre haya muerto. Amé otra vez haberte conocido, Laura."
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León.



Voy a vomitar, ahora. Tengo unas nauseas tremendas en cada uno de mis órganos.Voy a vomitar, luego, después de vomitar ahora. Voy a empezar a engañar a las personas. Voy a empezar a mentir más seguido pa poder tener un poco de poder. Voy a empezar a volver loca a la gente. Voy a vomitar, ahora.
Y luego de dormir, volveré a dormir despierto. Prefiero soñar a tener que aceptar que me colapsa la mierda. Voy a vomitar dentro de los sueños. Voy a tomar un poco de agua y un par de pastillas. Voy a fumar un par de cigarros. Voy a caminar desacompañado por un rato. Voy a ver a la gente. Voy a vomitar ahora. Voy a matar al causante de mi histeria. Voy a matar a ese conchadesumadre si me trae, denuevo, depresión.
Prediero morir a volver a eso.