miércoles, 16 de octubre de 2013

escena madre hijo, 1

>>En pleno piso, opaca tierra de madera, erguidos los dos a quienes se escucha, los que conversan entre ellos con muecas respondiendo palabras y palabras para las mismas<<

hijo - Porque tuviste la obligación ,¡sin devoción tuya por tal glorioso tiempo!, de cargar el bulto que ahora te habla, sientes desde los dientes a las rodillas responsabilidades, y las etiquetas, y te dices "mea mater". (...) Porque te elegiste el cargo antes que yo pudiera siquiera negar en llanto tal aberración, ¡te sublevas en cólera por las cosas que hice!. Cosas que no te tienen ni en el pensamiento ni en el juicio. Me proscribes para luego disponer autoridad en la moral. ¡TÚ! (...) Me miras porque lo dice la política familiar, el negocio de la sangre. Me miras porque gasté tus energías. Ni me miras bien y quieres poner fines a los hechos que te tengo alejados. (...)
Yo digo, y debo elevar un poco más la voz, que debes apuntar los pies hacia la puerta y empujarte a través de ella. No quiero ruidos que arranquen de tu boca.

madre - ¡(nombre del hijo en altas)!, (...) entiendo muy poco lo que dices. No quiero sorprenderme esperando otra interpretación. Soy madre de lo que defiendes, y de eso no se tiene ni mentira ni duda. Si ni callar quiero, salir por esa puerta no lo pensé aún.

Todavía soy la madre y lo fui desde antes que lo supieras, conozco la hipnosis de tus alegrías y tus llantos, me sumergí en esa arena donde te llevé mil veces a jugar, porque jugábamos ambos, porque jugaste tú conmigo todas las veces que quisiste. Querías jugar y yo jugaba contigo, antes que levantaras la mano para comenzar el camino yo te había extendido las mías, y desvanecía cualquier llanto meciéndote en los brazos. (...) Ahora sufro porque me dices te traté como se trata lo que se compra. Ahora sufro porque te escuché mentir desde pequeño, mas esta mentira me desarma la voluntad como nunca antes. Pero aunque tiemblan las palabras que te digo, y entre frases me silencia el llanto, soy la ética que dibujó la tuya, entre mis trazos están dibujados todos tus dichos; tu resistencia es una mala cosecha mía, lo reconozco pues es ineludible, es culpa de esta madre la desdicha de este hijo, y aún así debes respetar el aura de todos tus discursos, porque todo lo que eres, esa grandeza y potencia de tu mirada, todo lo que eres es un reflejo de lo que hicimos los que estuvimos antes que tú.(...)
Escuché todo lo que dijiste y aún así no entiendo la mitad, pero de parcialidades se ha cimentado toda nuestra relación; yo miento mucho, ni siquiera sé cuales de mis relatos fuera de esta casa son reales, pero con todo puedo contextualizar el tema en el que estamos metidos, y es sino síntoma de una degeneración de una negra naturaleza. Estoy viciada y me desintegro humanamente mientras continua el tiempo, no me queda sino moralina para poder mirar a todos los demás a los ojos y no sentirme otro criminal del mundo, y tú me gritas y tus gritos me deprimen en vez de elevarme sobre el abismo. Hijo, ¿es cierto mi prejuicio ignorante, es una verdad absoluta que no me quieres fuera del abismo? (...)

sábado, 3 de agosto de 2013

RATA - 1.1

/conversación entre dos personajes masculinos. Durante frases de la conversación, el tipo (b) vivencia flashbacks: alcoholismo y violencia, abuso, crimen. Cometidos por él, nada A él.
Todo se produce dentro de una habitación oscura, cuyas ventanas están cubiertas con mucho papel. La luz natural se asoma por grietas entre páginas de diarios y la transparencia de los mismos. Una linterna prendida en una esquina, apuntando azarosamente hacia el centro de la habitación. Muebles comunes, muchos envases de comida sobre la mesa, junto a un computador encendido. Un revolver colgando de una alambre desde la base de una bombilla en el medio del techo, vacío, sin rastros de haber sido usado nunca, con un par de post-it sobre él, caricaturas alusivas al sexo.
Un gran papel sobre el muro en frente de la ventana principal. Dice "Hay ratas en todos lados" en grande; más abajo escribe "todos somos ratas en algún momento". La palabra "ratas" de la primera oración se encuentra iluminada transversalmente por un haz de luz que aparece desde la ventana.
Las 3 y tanto de la tarde./

a - toma, ten una bala.
b - ¿qué es una bala? ¿qué es ESTA bala?
a - una bala es trozo de sólida sabiduría. Esta bala es una idea, una idea loca, una idea violenta. Es la forma más sencilla de ver la misma realidad desde los dos vértices de la gran línea. La bala es la causa y el efecto. /silencio prolongado/
a - Este objeto, este pedazo de vida y muerte es un preciso y eficiente arquetipo resolutivo.
b - ... yo no quiero más ideas /silencio, se sienta en el piso/ ¡NO QUIERO MÁS DE LO QUE EL MUNDO ME PUEDE DAR! /silencio prolongado/ no... no quiero más de nada. No quiero tu idea, no quiero tu bala.
/(a) camina hacia la ventana, deja entrar luz sacando el papel que cubría el vidrio. Se ven rayados en el cristal, al parecer hechos con labial de mujer. Puede leerse "te odio maricón", "maldita basura", "cagaste"/
a - mira esto, es hermoso. La principal maravilla del cosmos /ambos contemplan la luz que entra por la ventana/
a - la luz es principio y fin, concepto y medida.
b - aaahrg... /malestar en la garganta, sigue un silencio breve/ yo... yo no necesito luz... yo necesito nada.
a - /leve sonrisa que se extiende por media docena de segundos/ No te estoy ofreciendo luz. En realidad, te estoy ofreciendo nada. Sólo te muestro el brillo de la creación acá, en tu casa /recorre y señala el lugar/ Sólo te presento la magia de los sentidos, la física divina /se dirige hacia la ventana con un objeto contundente (silla?)/ ¡Sólo te enseño... LA ARMONÍA DEL CAOS! /rompe la ventana con el objeto.
b - ¡QUÉ HACES! ¡VAN A ENTRAR ESOS MALDITOS ANIMALES! ¡INSECTOS, PESTES, RATAS!... /breve silencio, apoya la cabeza en el suelo/ qué haces... va a entrar... va a entrar el miedo.
a - /acercándose a (b). Se inclina frente a él, manteniendo las piernas rectas/ no va a entrar nadie /sonríe/
Ten, toma la bala /se arrodilla, poniendo la bala entre sus manos/ Ten al máximo ideal del hombre, al todo en su esplendor.
b - /comienza a sollozar, agacha la cabeza, cierra los ojos/ no puedo. No pude antes, no puedo ahora. Entró el miedo... !ENTRÓ EL MIEDO!
a - /sonríe, se yergue/ si puedes, y acá somos sólo nosotros. Mira, te enseño.

sábado, 11 de mayo de 2013

el sur del hombre y la mujer, y del telar y la madera


Hacia el frío, hacia el sur. como regalo firme e inmortal el Cedro, de la tierra al hombre, aparece abrazando eternamente a la madre; el Pino Oregón y el Raulí, sus brazos enraizados, envolviendo la espalda de la tierra. Esta madre que tienta al hijo a ser en su hogar, natural ágora de pilares y vértebras de madera. Al hombre lo invita, a la mujer. A la señora de mano espiroidal, mujer de dedos efímeros, perdidos entre telares y paciencia. La mujer de labor preciosa, pues con el hilo protege al hombre y su vida, al hijo - de la oscuridad del cielo - y al hogar - de la arrogancia romántica que tiene la lluvia con el viento. 


                     El hombre, cuando hace del frío y del sur su hogar, se vuelve conocedor nativo de su entorno natural, o por necesidad o por placer. Pues existe la fauna endémica, pues existe una flora indescriptible, una hermosa pintura que nunca se detiene, e hija de ella la madera del pino, del raulí, del oregon. Una parentela arbórea que estructuralmente se convierte en la coraza familiar, en el hogar. En pilar y en vértebra.
La mujer es invitada también como creadora, asumiendo en otras dimensiones su indeleble rol. He ahí donde aparece entre trazos de madera su telar, como un manto de hermosura y supervivencia. Tal fruto de gran labor, la tela emerge de la mano como un gran lienzo proyectable hacia toda actividad del varón y la dama del sur. Se vuelve el cobijo de la casa, el abrigo de la habitación, y así infinitamente hasta cubrirlo todo con hilos y la artesanía de la tierra fría más allá del Maule, y que termina descansando en el pie de la Patagonia.