viernes, 27 de agosto de 2010

perdido, oscuro, silente

No porque perdido me hubiera encontrado
sino porque perdido en ti me quedé
cuando soñé que ya nada soñaba
pues bajo el aire de tu boca permanecí
helado, pues fría es la brisa en tus labios
los labios que mis labios besaron
la boca que suave y dulce así

En la otra vereda del día
la palma abierta bajo estrellas cautivada
el trazo del dibujo de ambos
de la noche encendida en las llamas
de lo que en tus ojos se prendió

Prendió grande, tal fuego primigenio
de origen por tu voz hecho, pues el susurro
que silente escapa cuando me acerco
fuerte aprieta el viento inflamable
que no quiere entre tus manos estar
pues ajeno se siente
a merecer la paciente travesía
de tu piel traviesa, de lo ágil
del infinito movimiento
de esas risas ciegas
en la perfecta sinfonía de nuestro desorden
del travieso juego informe
en grandes colores pintados
en hermosos papeles dibujados
en tu cuerpo esculpido
y en el mío susurrado

Dicho en voz baja
pues tus voces casi invisibles
son las más grandes verdades
que puédense cuajar entre la presión de tu deseo
y la perpetuidad de mi placer en ti

Y si te amo
es porque de nada sirve
morir atado
a la conforme esencia de la fatua escena
de otras lindas corazas
que poco poema tienen en sus ojos
y que aunque mucho gritan
poco pueden decir
porque nada se les entiende

Y yo, leso
amo así tu silencio

viernes, 13 de agosto de 2010

SANgre

Dijiste alguna vez me querías, pues tus manos estaban dibujadas sobre las mías
mas ahora no te escucho cerca, sino remotos son todas tus voces
y tus cariños absurdos, y tu ánimo relajador
¿acaso mentiste, calculaste? Cuando por palabras tus verdades no pudieron
decir lo que realmente debías decir
pero sólo dijiste lo que podías
y te perdiste
en mi ebria perdición.

Y heme acá solo
sin ti ni tus palabras ordinarias
tu común estancia alejada
de la mía complicada y casi muerta

Dijiste muchas veces estabas porque yo estaba, y que hacías lo que nuestra sangre susurraba
pues nuestra sangre es la misma, pues tus ojos son los ojos míos
y todas las cosas que me definen, eran las cosas que gracias a ti tengo
¿acaso tus mañas debía yo asumir? Cuando ya no veía tu rastro seco en mi vida
y me metía idiota en la boca gigante
del animal que nunca quisiste matar
y te liquidaste
en tu eterno problema, en tu pena eónica.

Y solo me dejaste
y yo acá perdido
sin una imaginación constante
sino un alma en desgaste
de criatura de poca vida
de corrosión cruda concebida
miserable
con tus ojos aún puestos en mis cuencas
con mi sangre aún la tuya
aborreciendo torpe
lo que quise no vomitar con mis frases jamás

Y siendo no todos ustedes los enjuiciados
mi ira a los altos no toca
pues su transmutación ajena a mi malestar está
y su lema de vida, es siempre el mío
aún mientras ellos mueran, y yo con ellos
porque soy su sangre limpia, y
siendo el hijo que siempre ver quisieron
alto en la senda de los hechos
que nada conocen de bondad, ni de maldad
me regocijo amplio en sus amores
me abrazo en su sincera emoción
que fresco todavía recibo
que aún desalmado e ido, mucho estimo

Y cuando la noche apague la masacre
no habrá sangre que no se confunda con el sudor
y mi cansancio será invisible
y la oscuridad de la muerte será también la del sol
Y nos regocijaremos de la miserable vida que nos permitieron
sólo por que podemos, pues muertos no estamos
y cuando arribe el nuevo alba a nuestras manos
sembraremos la tierra con los cuerpos de todos sus muertos

¿Porqué los dioses nos han de regalar el consuelo?
Si no hay palabras lindas en el último respiro
si no hay tiempo de desesperar luego
que la hoja camine por nuestro cuello
y los ojos ya claro no vean
y lo que por nuestras venas corrió la vida entera
ahora descansa inerte y floja por el frío suelo
que amable los dioses dispusieron bajos nuestros pies
irónicos
lejanos, ajenos.

Mas fuiste tú mi sangre
y lo eres incluso ahora cuando sigo viviendo el calvario
que no conoces
y lo serás, pues la muerte aún no me invita
a su paseo negro de la última vez
a vivir la no vida
el momento decidor
la conclusión, el fogón de mis hechos
a morir, y dejar el lugar y el tiempo
en los que tú no estás

Y el meneo de mi cuerpo es inquieto
no uniforme, pues no es tampoco uniforme la embriaguez
de los momentos que prometen a ti olvidarte
de las mentiras que por ti así

viernes, 6 de agosto de 2010

desastre, primera parte

Cuando se funden los ánimos, tales arrebatos inconscientes y espontáneos, se especula todavía más sobre qué y qué no es lo que a de devenir dentro de la situación del instante, la norma de la rutina, el presente; por cuanto se tiene sabido es por más que se puede uno confundir, siendo el conocimiento la causa brutal intrínseca de la confusión. La mecanicidad del sentido de asimilación procede cruel cuando no hay una clara emoción empática para con la confianza. Se distrae el precepto anterior al juicio, y se embala deliberadamente una idea que se pierde, quizás dentro de una mentira, quizás dentro de un gran error. Es perfecto el momento del yerro, mas no su efecto.

Puesto que mientras fumo, bebo
aún no pude sacar de mi consuelo
tu alma remota a mi deseo
y puesto mientras escribo, miento
todavía no quise decir todo lo que puedo
pues si de decir algo, lo diría
mas tu vida larga está condenada
a seguir ese otro sendero

Entonces, quienes poco pueden decir que todo aman, poco pueden decir sobre tolerancia de las emociones. Si hay egoísmo alrededor de la condición que lo vuelve humano, vuelve inútil cualquier ánimo de aceptación, de coordinación del sentimiento, de tolerancia. Vuelve idiota al que arroga, al que suprime, al que no venera.
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