Cuando se funden los ánimos, tales arrebatos inconscientes y espontáneos, se especula todavía más sobre
qué y
qué no es lo que a de devenir dentro de la situación del instante, la norma de la rutina, el presente; por cuanto se tiene sabido es por más que se puede uno confundir, siendo el conocimiento la causa brutal intrínseca de la confusión. La
mecanicidad del sentido de asimilación procede cruel cuando no hay una clara emoción empática para con la confianza. Se distrae el precepto anterior al juicio, y se embala deliberadamente una idea que se pierde, quizás dentro de una mentira, quizás dentro de un gran error. Es perfecto el momento del yerro, mas no su efecto.
Puesto que mientras fumo, bebo
aún no pude sacar de mi consuelo
tu alma remota a mi deseo
y puesto mientras escribo, miento
todavía no quise decir todo lo que puedo
pues si de decir algo, lo diría
mas tu vida larga está condenada
a seguir ese otro sendero
Entonces, quienes poco pueden decir que todo aman, poco pueden decir sobre tolerancia de las emociones. Si hay egoísmo alrededor de la condición que lo vuelve humano, vuelve inútil cualquier ánimo de aceptación, de coordinación del sentimiento, de tolerancia. Vuelve idiota al que arroga, al que suprime, al que no venera.
[...]
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