miércoles, 25 de febrero de 2009

(Siendo nada eres) pedazo del mundo

(a song about anyone)


El lenguaje lo ves matemático
Números y cardinalidad en todas tus frases
Predeterminadas palabras para acciones ya escritas
Una ecuación unánime en cada uno de esos cuerpos
Pedazos del mundo
La ciencia la ves histórica
Fechas y recuerdos en todos tus momentos
Programados sucesos para lugares ya hechos
Una fotografía uniforme para cada pensamiento
Siendo nada eres pedazo del mundo.

El viento te levanta en el invierno
Y te derrite el sol
Pesas lo que te dijeron pesaras
Eres tan nada como el resto del mundo.

Miras la mierda que hay dentro de ti
Pero juras hueles a rosas
Y crees que las travesías de tu vida son hermosas
Y ríes
Porque en algún libro se dijo rían ahora
Eres la historia y la matemática aplicada de la porquería de siempre
Silenciosa y sicaria sátira devoradora
Esta es tu sociedad destructora
No te llaman por tu nombre sino tan sólo te recuerdan que es hora
De leer, de escuchar, de mirar, de comer
De pensar, de creer, DE CREER!!!
Y hacer todo lo que en algún libro se dijo hágase ahora
Y respiras
Es lo único que no te han tenido que enseñar
Tan sólo otro clavo en la tabla
Otro de los esclavos del mundo sin habla.

Sean todos mudos!
Dijo el dios, no quiero ver más nudos
Sean todos ciegos!
Dijeron tus reyes, no quiero sus juegos
Sean todos nada!
Una vida gris y relajada
Torpes ciervos sin rumbo
No serán más que otro pedazo del mundo.

El viento te levanta en el invierno
Y te derrite el sol
Pesas lo que te dijeron pesaras
Eres tan nada como el resto del mundo.

Miras la indecencia que han orinado en ti
Pero juras eres diferente
Y crees que la historia de tu vida es sorprendente
Y lloras
Porque en algún cuento se dijo lloren ahora
Eres el asfalto y los dogmas tolerados de la decadencia de siempre
Sumisa y asesina mentira devastadora
Esta es tu sociedad corrompedora
No te recuerdan por tus actos sino tan sólo te dicen que es hora
De estudiar, de trabajar, de oler, de salir
De morir, de soñar, DE SOÑAR!!!
Y hacer todo lo que unos idiotas dijeron hágase ahora
Y suspiras
Es lo único humano que te han de regalar
Tan sólo otro peón a bordo
Otro de los obreros de este mundo sordo.

El viento te levanta en el invierno
Y te derrite el sol
Pesas lo que te dijeron pesaras
Eres tan nada como el resto del mundo.

Veme desde tu ventana y grítame que huelo mal
Mírame desde tu oficina y vomítame por el asco que te doy
Jódeme cuando veas mi sombra en tus calles
Mátame cuando quieras pedazo de mierda
Que te juro ni mis ojos ni mis manos podrás callar
Y en el silencio de mi sangre te haré odiar
Todo lo que eres, fuiste y serás

martes, 24 de febrero de 2009

yo y lo (hediondo) de ellos

"Mirad hacia atrás
(y hacia a los lados, a veces, también)
que allí encontraréis a quienes se esconden
entre la supremacía de la vorágine popular
y el vórtice en el que habeis decidido entrar
bajo los flacos postes
que tosen la sangre eléctrica
que nunca habeis visto antes
y que nunca jamás (¡JAMÁS!) veréis.
Mirad hacia atrás
helos ahí dormitando
a ellos
quienes no somos nosotros
quienes no son vosotros
quienes sois vosotros.
Mirad hacia adelante
(y hacia arriba, a veces, también)
miradme hacia su frente
y miradme bien
que desde ahora en adelante seré el ciego
cuando vosotros estéis flameando
prendidos en rojas llamas,
y os digo ahora
también el sordo
cuando vosotros gritéis
ahogados en aguas esmeraldas,
y os digo y golpeo ahora
seré el de atrás
cuando miréis hacia adelante.
Mirad hacia adelante
Mirad hacia atrás
girad la cabeza como los pavos
como gordas aves
y cansaos
que os digo en un suspiro
no me veréis jamás."

León, 23 de abril de 2035, plaza de Huesca, Aragón

prórroga

Son demasiados años ya y nadie se ha dado cuenta, se vuelven viejas las cosas nuevas del ayer y del mañana y todos soplan por sobre mi cabeza. Yo tampoco entiendo, estoy seguro si pudiera me pasaría desapercibido, pero lamentablemente mi siniestro hálito me acompaña a todos lados. Son demasiados años y rodeado de personas estoy solo.
Siento que juegan las emociones dentro del tórax; me duele un pulmón pero sangro por las narices, el corazón ya no me grita y las tripas murmuran mi próxima vista al suelo, soñando en una pesadilla, triste y desalentado, cerrando los ojos en la oscuridad a luces encendidas. Veo el sol sobre mi testa, pero no hay luz.
El sol me acompaña. El sol es el sol ahora y será el sol mañana, pero se me han apagado los ojos tal lo hace el sol al anochecer, mas ahora por última vez; dicen las arenas que corre presuroso a mí el último imperio de la luna y yo acá desnudo. La luna no es el sol, y luego lloro. Pretendo buscar la oscuridad de la noche, pero hay oscuridad también en el día. Y miro entre las ramas, las aves gritan desesperadas que en la siguiente mañana no nacerá alba alguna, y el amanecer de mi intranquilo día se nubla entre el calor, el sudor y las ganas de fumigar mi mente. Ya no hay lujuria en mi inconciencia, se han cansado todos mis soldados y los aires de alegría en mi cuerpo ya viajaron lejos a otras montañas. Son demasiados tiempos agridulces y rodeado de lámparas estoy oscuro.
Hago una reverencia pero nadie me ve. Te pido vuelvas pero nunca me escuchas. Estoy entre grises nieblas y un par de perros hambrientos me quisieran en su estómago, pero nadie hay aquí; grito hacia arriba, mas tan solo siento mi voz volver con un suave pero desgarrador quejido significando entre los vientos de mi boca una soledad desatendida. Me muero pero todos creen verme reír.
Quiero despertar y de una sonrisa abrir los ojos, sentir estirarse mi piel pero no por diplomacia ni burda costumbre, abrir los brazos al compás de un baile con el viento y no por un desgastador bostezo. Vivir porque quiero y no porque debo.
Son demasiados años y la luz aún sigue tan tenue como el primer día; apenas veo mis pies sobre el helado piso y la brisa de una seca tarde de verano me encoje el alma. Son los años que me han azotado con sigilo y cautela, esperando la muerte del anterior para el siguiente aturdirme de nuevo otro par de tiempos, sollozando entre burlescos gestos de agonía, pero nunca han de dejarme morir por última vez. Me torturan los minutos muertos en una silla de púas y fuego, pero sádicos tienen entre sus veintitantas manos alcohol e hilo; han de quererme ver sufrir mas no descansar por el resto del eterno y mecánico tiempo. Me torturan entre espinas de rosas y flamas y me patean las costillas entre filosos puntapiés y ríen de mi esperanza para tan sólo luego tomarme en brazos y susurrarme al oído: “tú aún eres de por acá, no nos vengas con saltitos de idiota que mira la muralla es todavía muy alta y tus rodillas continúan expeliendo pus”. Y yo acá, en silencio, llorando a escondidas de mis ojos mientras hablo por teléfono. Nadie ve mi muralla, nadie.
Y heme todavía acá, escribiendo cientos de palabras sin rostro, luces de entre las tinieblas, un espectro adormecido en la soledad del patio de los callados. La enésima nota de un soneto de nunca acabar. El primer momento del resto del último intento.
Necesito una prórroga.
Necesito urgente la dilatación despreocupada del resto de mi tiempo. Quien ha de quererme ver gemir, desencienda hasta cansarse el monitor.
Ahora me desprendo de las últimas ganas de seguir acá. Me seguirán las letras, como siempre, pero ahora a otros papeles menos inocuos.
Muerte al halo inverosímil que arrastro. Voy a fumar en rojo y detestar lo absurdo.
Hay de todo pero nadie ve nada y yo, acá vomitando, ciego entre sordos.



A.N.I.M.A.L. - real

viernes, 20 de febrero de 2009

Hoy

(a song about instant pleasure)

Reza esta tarde entre mis brazos
Que tus labios incendien a los míos
Ven y desnúdate bajo el arcoíris que hoy creé para ti
Que mañana ya es tarde
Y ni tus palabras ni las mías dirán si esto está bien.

Aléjame
De todo lo que soy
Me estoy pudriendo por dentro
Y mi religión me escupe en el suelo
Retírame
De la idiotez que aspiro
Respira en mi boca
Y quédate conmigo hasta no despertar jamás.

Canta este amanecer a mi lado
Que tus temores mueran junto a los míos
Ven y duerme bajo la noche que hoy construí para ti
Que mañana ya es tarde
Y ni tus ojos no los míos sabrán si esto está bien.

Aléjame
De todo lo que soy
Me estoy pudriendo por dentro
Y mi religión me escupe en el suelo
Retírame
De la idiotez que aspiro
Respira en mi boca
Y quédate conmigo hasta no despertar jamás.

Las luces de mi cuerpo se encienden
En busca de la delicada electricidad de las tuyas
Ven y cierra los ojos bajo la lluvia que hoy hice para ti
Que mañana ya es tarde
Y ninguno de los dos sabrá si esto está bien.

Toma mi mano y vuela
Bajo la red de la sombría realidad que nos cubre
Estamos atrapados en nuestras malas costumbres
Las sombras de las mentiras ahogan nuestros gritos
Y humillamos el calor de la piel en el silencio
De millones de caricias apresadas bajo el orgullo
De no querer perder jamás
Quiero escuchar ese murmullo
Ese suspiro que me llama a empezar
Otra vida, un nuevo camino para iluminar
Con tu belleza y la mía
Y llevarnos donde podamos escapar
Toma mi mano y vuela
Que el sol mañana otra vez nos dirá que esto no está bien.

Aléjame
De todo lo que soy
Me estoy pudriendo por dentro
Y mi religión me escupe en el suelo
Retírame
De la idiotez que aspiro
Respira en mi boca
Y quédate conmigo hasta no despertar jamás.

Hoy dime que me amas en silencio
Y mañana grítame que te irás
Que con tu torso desnudo sobre mi pecho
No podré volver a confiar en ti jamás

jueves, 19 de febrero de 2009

Zinnnombrhe número uno; agitar antes de usar, enésima toma

Se destapan las cobijas del sol en mi oscura mañana
Mientras crujen las pieles de todas las demás almas despiertas
Abro mis ojos mas mi alma aún no está abierta
Miro mi torso y la sangre me grita que esto aún no sana.
Levantase el último árbol durmiente de la noche
El rojo de sus ojos pronuncia en secreto lo que todos saben
Y las ánimas de media mañana no quieren de la luz su temor
Ya para sus alas todo alrededor es ardor
No quieren cometer de nuevo en este año el mismo error
Ni su miel ni su licor de veneno tendrán otra vez ese sabor
A rosas negras, a lápidas de algodón
A una uva muerta, a bajo una sombra muerta una canción
Que gritasen los despiertos de ese día
Y todos quienes a ojos cerrados aún se puedan la melodía
De plomo sólido, de cruel horror
De madres muertas, de heridas de matador
De matador de almas corredoras, de matador de vida
De llevador de todo, desde el final a la partida
Quien muestra el destino pero esconde el inicio
Quien no tiene prejuicios
Y quien muere y vive sin ser dios
El tiempo mi vida, el tiempo chillón y sin voz.
Quien sordo puede oír todos los confusos llantos
Quien ciego ve la sangre en mi manto
Quien muerto vive delante de mi próximo paso
Quien con él ya no hay caso
Tan sólo un aburrido y trágico ocaso
Que de mi vida ya marcó su último trazo.
Y se inunda mi cráneo de signos de interrogación
En un minuto muerto y colérico por redención
Redención famélica de frases cortas y poco visibles
Palabras inocuas con finales terribles
Epílogos de cuentos de nunca empezar
Tramas ajenas de todo pasajero bienestar
Y un ramo de violetas negras
Que a más de un demonio interior alegra
Se despierta el torrente de mi sangre
Que me grita que aún no seré aquel fiambre
De inocentes muertes postreras y oscuras
De tramposas ilusiones amatorias y paredes duras
Paredes de una casa que no es hogar
Donde todos se encuentran pero nadie quiere estar
El cíclope sobre la puerta de todos y cada uno
El propio ángel caído en ayuno
Hambriento de todo lo que se viene desde ahora
Y esperando que la sangre llegue sin demora.
Torturando la santa labia de un orador mudo
Despellejando con una pluma mi torso desnudo
Estremeciéndose en su propia montaña rusa
Manco, ciego y con una pierna que no usa.
Helo ahí, señor tiempo vanidoso
Matador de inicios ágiles y presurosos
Tiéneme entre su cama de clavos y mi frío
Entre una escalera y un techo sombrío
Entre un saco de malos recuerdos cercanos
Y un plato caliente de pasos en vano
Vanidad absurda de mis zurdas melodías
Acabose entre todas sus cosas mi último día
Y se callan las voces de todo lo que deseo
Se me cortan las manos, nada deseo
Y se tupen los llantos de todo lo que quiero
Se me desprenden los ánimos, nada quiero
Nada deseo, nada quiero, nada celebro
Todo es un bocado de ceros, y tiemblo
Tiemblo desde las venas a la herida en mi cabeza
Tiemblo entero y caigo con delicadeza
Caigo sobre las cobijas que nadie puso
Sobre las mantas aéreas que el tiempo supuso
Supuso menester para mi letargo
Supuso menester para mi décimo viaje largo
Y dejo de flotar
Ahora sólo me queda preguntar
Preguntarme y cuestionarme
Azotarme y devastarme
En una tumba de fuego
Que ya es tiempo del fin del juego
Mi juego de mentiras piadosas
Mi juego de jugar en una baldosa
Mi momento de momentos ligeros
Mi tiempo de llantos pasajeros
Ahora es el cuando de mi último llanto
Debo sobre mí poner el sádico manto
De hilos de niebla y un leve espanto
Espanto de fantasmas que navegaron acá siempre
Pero que ahora deben verme morir antes de otro diciembre.
Es tan sólo el tiempo añejo y nuevo
Es tan sólo él podrido y nuevo de nuevo
De nuevo ahora y siempre después
Ya es hora de empezar a contar al revés.
Y mientras en la taberna de enfrente juegan esos mozuelos
Riéndose entre sus muñecas y tierra de mi consuelo
Consuelo que ni durmiendo busco
Todos me gritan, gritan que ahora esto es brusco
Pero el árbol de nuevo durmiose en mi salida
Cierro lo ojos y no se porque aún mantengo encendida esta vida