lunes, 28 de septiembre de 2009

Una verdad siniestra en las faldas de Sol

Vergüenza 2da



Tal en una luciérnaga la luz
Perpetuamente gimen falsos los destellos
Cuando por resplandor hay nada
Y en las diurnas lunas, vestigio ido
Si no es de una muerte anunciada su velo
O de un viciado oscuro diván
Los retazos de un pasadizo iluminado
De fatuas vidas no vividas
De locas alimañas impertinentes
Por un hartar, derrochadas en fuegos de papel
Y devueltas al trajín melindroso
A la fuerza, llantos y sangre derramados
Mas la compasión a mi ánimo no alcanza.
Alma de piedra y sal.
Y la refulgencia es puramente disfraz encajado
De tenebrosas galeras infalibles
En tus huesos vacíos incrustadas
Filosas ánimas muy cansadas
Bellas escenas de cólera y redención
Torpes fraguas
Con tus peores congojas hechas
Mas se siente volátil el horizonte, pero
Nada cuerdas las aves entre tus sienes
Manoseada eres, giba de males y carne.
De presuntuosas prosperidades lumínicas
De alegrías solares, de
Poca negra sabiduría relegada
A un soplo de ceniza
En el ardor enorme, eterno fuego vasto
Que en un segundo confina la mentira
De paso agitado, curvo pesar ajeno
Lerdos demonios
Yerros risibles de ilusorio albor causado
En las cuencas mientras se miente
En el horror de tus sueños caídos
En los dedos mientras enmudécese uno
En la crisma guillotinada de la verdad
Dentro de un lánguido cuarto
Liado enema de analgesias espirituales
Al que te atreviste a vociferar como vida
Pero no hay por vida la que escondes
Cuando enciendes todas esas risas de mentira
Habitación adecuada a pasajes comunes
Y un etéreo apetito de nunca mejorar
Vástago de mis rencores, de cábalas apetecibles
¿Qué tienes por primero esconder?
Algo hay en tus ruborizadas mejillas
Que no se busca ni se encuentra
Sensatez de otros caminantes
Y tú sólo posees mi sangre
Mas por siempre en la verdad siniestra
Mas por siempre de Sol su error
Corre el caudal de todo lo que cierta vez fue delirado
Bajo su falda sátiramente íntegra
Sobre el mundo brutal, y sobre una flor.

Aunque te halles de hermana del León
Hija de la arena y la luz
No tienes otro manantial que tus motivos
Ni distintos frutos que tu vida.

El ojo analítico


En la disposición del trazo, en la dócil manifestación del instante sobre el lienzo, a partir del vacío blanco, emprende el tránsito el ojo analítico del artista; la mesurada traza del dibujante y su pluma, la eficiente insolencia del pincel del pintor. El estudio preciso y afable del momento, siendo éste tinta o pintura en la paleta de la mirada, embistiendo a la pulcra tela sobre el atril, fresca por recorrer, afanosa por ser acariciada.
El análisis cabal de la naturaleza viva o ya vivida, real a la luz o en la oscuridad divagada, frente a los ojos o tras ellos; la bienvenida de un trozo del tiempo en la antesala de su re-presentación en una obra de indemne ciencia aglutinada en una reflexión estética y representativa.
Es el aquí y el ahora de la representación, el ojo del trazo yendo y viviendo sobre lo que luego confluirá artísticamente perfecto al paño en un provocador vaivén de pinceladas, tupidas remiradas, invaluables expresiones desasosiegadas y aspavientos simples y complejos, muecas críticas del resultado tras el hombre observador, árbitros en la resulta de la seducción de la naturaleza. Ministros del vástago mudo del análisis ocular, de la técnica, del juego de manos.

“Cuando mi enfoque consuma los rieles de mi mirada incinerada
No hay más por representar que la caótica escena en mi cabeza
Que gira y se pinta, que espabila la abstracción que me poseyó
Durante el momento en que no hubo otra representación
Más que la imagen tosca de un apagado momento atemporal.
No son los resultados de miles de lecturas pasadas
Sino tan sólo la explosión piromántica e inescrutable de mis incontinentes ojos
Y las inmensas ganas de aparearse con la tela de mis dedos.”

Receso (entre tu inhalación y tu exhalación)




Mientras no respiras
Tratas de tu automatismo arrancar
Mas no descubres que este pequeño momento
Es un instante eterno
Y que temporalmente
Con nada
Estás alejado de la vida.

Todos tus ilegítimos llantos
Y tus precoses sensaciones de abandono nefasto
Con tus jaquecas y con tus inertes abrazos
No quieren de tus maquinaciones descansar
Acodarse un momento, liberarse
De las hemorragias residuales pintando tu cuerpo
De tus lágrimas y tu sonrisa fingida
De ti y tu simpática apatía.

Y que tus hermanos llamen a las bestias
De las que escapaste
Y que volviste a domesticar.

Son tus miedos infinitos
Entre tu inhalación y tu exhalación.

Es en una pausa deprimente
Mientras se cierran labios y lamentos
Cuando ves que nada asiste
Y que el ahora se convierte
En una eterna oscuridad
Que sin tomar de nuevo el aliento
Tu fe será otro intento
No más que otro error
Por levantar del fango tu comportamiento
De simples llagas en tus venas
De vicios planos
De amores desamados
Y de comunes volátiles dilemas.

Quieres después de tu patética inhalación
Salvar tu vida acabándola
Pero desconoces la mecánica figura
Del constante receso que te invadió
Y que insalvable y perverso
Habrá de hacer infinitos tus quejidos
Y traerá consigo
Una y otra atormentada vez
Tu siguiente enésima novelesca exhalación.

Piensas a esa luz rutilante
Pero es tan sólo otro artificial fuego
Que te ha hecho respirar.






jueves, 24 de septiembre de 2009

vuelve

"...levanta esa cabeza, gigante rompevientos
y mira todo
que todo es gris
y que a tan sólo nosotros invade el vermellón del cielo...

Sigues asfixiado entre tus errores y las mentiras que te mintieron
pero sabes cual es el manto que te ahoga
conoces todas esas caretas, has visto a quienes mienten y a quienes no
viste lo que se ha negado al hombre
y a la muerte pasearse por tu ventana.
Padre
de todo lo que me has dicho
no hay palabra más fuerte
que la que escupes con sangre cuando riendo falleces
una y otra vez dentro del mismo ataud añejo
en las mismas pieles de siempre
en ella, en tí.
No sabes cuan grande me has hecho
sino cuando tus ojos rojos miran los míos
y los míos tiemblan
viendo al hombre poderoso burlarse de la vida indigna que soñaste
y tu miserable estancia cerca del cielo
se hace más presente en este infierno
en la tierra que juraste mancillar sin tus demonios de papel.
Vuela, padre
que tus sueños son ahora polvo
y los caprichos del ayer no son más que eso
historias poéticas que huelen a heces del pasado
y un legado automático de pasión y sed.

Mas me tienes siempre a tu costado
y las risas tuyas son las risas mías
y mi sol es tu sol
y tu sangre, la mía."

León, pasadas (absurdas) anomalías

miércoles, 16 de septiembre de 2009

15 de Septiembre

"Si fuese invisible un momento infinito en mi alegría
no habrían más otros que los cientos de minutos
y esa primera caricia entre tu boca y la mía
y tú en mis brazos, y yo perdido
que los minutos de ese día
y todos los pasos caminados
que caminé porque tus huellas me lo pedían
y buscando tus labios me aturdía
incorrecto y poco apático
mas no tenía otro placer que tú.

Y yo no encuentro otra luz viva
más que la tuya, y la mía."

León, 2008