miércoles, 16 de diciembre de 2009

sulfúreo (gran) placer

"Sereno aroma del día después
perfecto amanecer , destilado
en la rendija suelta de la última noche
de la vida viva , del bienhacer

Mas de ese hacer bueno nada nació
y de las muertes mismas de su hijo
brotaron las heridas del tenue presente
y del fatídico mal andar pasado
que joven fenece bajo cada puesta de sol
con un nuevo funeral idiota
de palabras antiguas y retocadas
y caricias a los vicios que no pude desasir

Y se lleva el vidrio mi placer
y el sueño los últimos momentos de una sonrisa

Muerte estúpida de logros dadivosos
de loas muy poco plenas
de satíricos saludos obligados
de la vida apacible de la obra buena

Mas nunca fue agradable el consuelo
de una falsa tranquilidad inquilina
en un desalmado baúl de sangre corrompida
y nervios atrapados en su malestar

Cuerpo desolado y cólume
muere , que yo ya lo hice

Y si en el infierno que me prometieron
están las últimas posadas donde descansaré
no habrá otro minuto de decencia en estos dedos
ni un puto cómodo gesto de bienestar

Es este el rumbo fálico que en todos lados revelo
es este el olor nauseabundo que he de retener"

León





jueves, 26 de noviembre de 2009

el pasible levantamiento de un alma agotada

" - En el suelo yacen todas las pisadas de los días que ya murieron, huellas y tiempos que no quisieron ser de nuevo reproducidos; vástagos de una rebelión hipócrita, sendas que ya nadie desea volver a mirar. Y tú miras y aguantas el asco. Y tú miras y sientes la repulsión punzando desde dentro, pero te quemas las manos tocando el fuego de ese cadáver inquieto. Y tú miras, y nadie más mira.
- Y yo idiota, y yo de reojo volteando la espalda para verte parada sobre ese lugar, sobre esas huellas, sobre ese muerto. Y yo perdido. Y yo volviendo a sentir la confianza que perdí, con el corazón reseco y mal curtido, maltratado, malhumorado. Y yo siendo lo que ya fui.
- Y es tenue todo lo que se aposenta delante de mis ojos, las cosas informes que nunca dejé de asir, flojos recuerdos sonrientes, alegres y bufones cuando ven las lágrimas de mis ojos caer. Púdrense las obras que no he hecho, tal lo hicieron las que hice. Y se pudren mis dedos. Y se degeneran las emociones que estaban escondidas en el diván del amor que habíase desterrado solitario, asimismo llegó, asimismo se fue. Y es tenue el rumbo hacia adelante. Y yo tan sólo deseo ir hacia el frente; detesto ignorar las maravillas a mis lados, pero son todas hermosas flores que no merecen ser envenenadas de mí. Siento que muere mi conciencia alejándome de sus luces, pero mi alma agotada se levanta cuando tus labios vuelven a soplar mi mente y siento el placer que se encuentra en esta desvaída sensación, tan sólo posible entre tú y yo."


León



una muy mala disposición de la inspiración. Necesito un cigarro y un vaso derritiéndose.
No me dejen escapar este día, no confíen en mí este día.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

lento advenimiento de futuro goce tardío II

“…Sea todavía el temor eterno, la fiebre cólume del asotanado, el rigor absoluto de la mayor parte del consenso humano, cuando es por multitud la declaración de un actuar espontáneo. No es ahora “prolijo” sortear la norma nevada, es aún inaceptable acomodar el cuerpo robado al cuerpo sabio e instintivo… ¿no es ahora?

¿Quieres ser otra fatua joya en sus coronas? – ¿no es ahora? –

¿Quieres ser otra cautiva letra más en sus textos? – ¿no es ahora? –

¿Quieres ser otro débil eslabón es su seuda inmortal cadena? – ¿no es ahora? –

¿Quieres comer tan sólo obedeciendo el cómo y cuándo del hambre colectivo? - ¿no es ahora? –

¿Son estas locuciones las que deseas sean tus aforismos?

¿Es todo este ‘Gran Regalo Misericordioso’ todo lo que quieres?

- es tu futuro una llaga que nunca cerrará, y eres tú una nauseabunda y fea bacteria –

____________’Quizás precises de un deletreo más fino y amable, una radiante perfecta declaración del fondo más manso de todo lo que tus ojos rozaron ahora; mas no sabes que acá todo es brutal y poco deferente, fuerte y poco conciente, descuidado, atrevido, medular. No sabes que acá todo es pasión informal, rauda y menuda conjetura sensorial. No sabes que acá camina tranquilo quien es cruel con quien piensa encontrarse con los ángeles del cielo, porque quien quiere encontrarse con otra vida sobre las nubes pide cobardemente ser ultimado; son sus alaridos una constante danza de “la lluvia de la propia sangre”, son sus quejas solamente una mentira hecha sanación; son los hijos de una muerte buscada, mas ratonescamente esquivada. Son las respuestas equivocadas a las preguntas de la vida.

No sabes que acá no leen lo que ustedes rayan. No sabes que allá no entienden lo que nosotros decimos’.

Cuando hubieron los primeros hijos del mundo caminado tan sólo debajo del cielo y tan sólo sobre la tierra, hubieron en ese momento también las primeras cobardías de los primigenios. Cuando todo lo que era natural, primitivo, hermoso y reluciente, instintivo, volvióse un efecto agotador del actuar humano, la marcha cansada del hombre se hizo ya no solamente fruto de una causa pasional, espiritual, puramente engrandecedora, sino un motivo de desligamiento de las propias responsabilidades inherentes del ser; el cansancio de un cuerpo agotado y de pensamientos desgastados no tenía una explicación que naciera del propio actuar. Había que conjugar las respuestas al porqué de las cosas que el hombre no buscaba. El hombre quería rendir, mas no extenuarse. El hombre “deseaba” vivir en el paraíso, mas todavía sin dios, mas todavía sin “crear” a dios. El hombre anhelaba ser de una forma que no entendía, pretendía estar donde no conocía – el paraíso, la perfecta comarca del eterno vivir – quería gozar, caminar, crecer, deslumbrarse, infinitamente, mas se cansaba en cuanto una faena se le ultimaba. Las travesías se hacían cada vez más intensas, pero no de la intensidad aguantable por el cuerpo limpio, por el espíritu; el hombre desfallecía sin saber porqué. El cansancio degenera el actuar, el cansancio deprime el arte noble del hombre, el cansancio crea decadencia, una ser cansado es un mal arquitecto. […] El hombre agotado es el Dios de Dios.”

Gabriel, desatendida locución. Fragmento segundo, 2006.

domingo, 15 de noviembre de 2009

fiesta de cuchillos

“Está el vacío componiendo ésa, mi última canción. Se está decidiendo sobre situaciones inlogrables; pero del vacío sólo resulta vacío. Nada significa cualquier cosa.

Buscan los bordes mis letras, redoblando esfuerzos húmedos en su patosa empresa; mas no tienen certeza de mis dedos, mas tienen nada en que confiar.



Una poesía etílica de proezas

Raudas cazas

Penosas miserias , roen en la conciencia

Problemáticas sinuosas levas

Una liturgia de vasos traviesos y alcohol

Vehemencia

Impaciencia , un recorrido de nunca notar

Y mi presencia

Y tu presencia.



Es hoy el primer día de nuestra fiesta de cuchillos, mi amor.

Hoy es el primer día, y me respondes y yo lloro, y me respondes con estas indecencias

- me miraste y te miré, fueron dos ligas rojas. ¡Era todo erótico! Y entre mis dedos húmedos te supliqué no confiaras en mí, y confiaste en mí. Corría sobre tus pasos para alejarte, sopesaban mis zancadas las tuyas, y tu me seguías, y yo te seguía, y nos perdimos donde nunca nos volveremos a encontrar. ¡Era todo demencial! Tus demonios se vuelven mis recuerdos, siniestro fue el andar que ambos compartimos, querías que no quisiera volver, pero volviste a querer tenerme, y regresé; te amo, mas ahora te amé.



Siento que sufran los velos nuestras heridas

La sangre surcando los mares de tus noches lacrimosas

Y me tientas a caminar de nuevo a tu lado , y yo me delato

Puedo evitar el roce de tus memorias, pero no las mías

Y yo te amo , mas ahora te amé. -



Supiste cuando mi muerte última visitó los restos de mi inconciencia, pero reíste justificando tu alegría sobre mi malestar. Mirabas al cadáver del último hombre que fui. Viste caer al ser que siempre dije odié, y no me levantaste.

Y morí cuando tú quisiste muriera.

Y me perdí, odiado y malhumorado. Conocí la ciega historia de tus otras vidas, de tus otros años. Escuché las líricas que te escribieron, y las que no te escribieron aún. Escribí un par de las mismas, y te las canté, y las escuchaste, y otras no las escuchaste, y en esas yo lloré.

Lloraba y tú aplaudías.

Gritabas en tu jolgorio gratuito, en los fuegos en los que me quemaba. Y te amé cuando te quemaste junto a mí.

Y te amaba siempre, entre cortes y cercenadas.

Y te amé incluso cuanto te odiaba, bajo la sangre que caía, mientras la misma me lavaba, mientras sucumbía, mientras se nos nublaban las vistas.

Y te amé en cada lujuriosa fiesta. Y te amé entre dagas y alambres.

Y te amé cuando nadie más te amaba.

Recorren las respuestas largas

Las letras que escribo

Las que no quieren ser escritas

Y las muertas , las que al final miras

Todas agasajadas en tus párpados dormidos

En la punta de la lanza

Del arma ajena que no asiste

Que nunca tomaste

Que siempre vi en el suelo , desamada

Que en la tierra tatuaba

Las más miserables historias de amor que nadie querría suponer

Ni soñar

Ni observar

Ni leer

Ni entretejer

Ni nada.

Y sigue el vacío contemplando lo que ya está escrito; se escucha desde ahora mi última canción. Pero mis dedos siguen tan cínicos y arrogantes como siempre.”


León

jueves, 29 de octubre de 2009

Necrología involuntaria O desamor visceral

Necrología involuntaria
O desamor visceral

“Dulce figura de un sueño arrepentido
Vuelves y vuelves
Y yo no sé despertar oportunamente.

A ti te amo, te amé
Mas en el después , ¡Ay del cariño fortuito!
Las almas desprécianse
Tu halo no funde lo que debiera
Y nos encontramos solos
Brutos , ‘pálidos y predecibles’
Rodeados de gritos
Infértil siseo
Buscando en una cólera no muy amena ‘la’ solución.

Mientras hurgas entre mis noches
Se quema mi febril orgullo
‘Con fuego inapagable’
Se desesperan los sueños que no soñé , aún
Y en una cueva de hermética emoción
Es absurdo todo lo que pienso
Y no hay ilusión más otra
Que tú , y tu preciosa efigie
Rondándome tal centinela aguda
Tal mozuela que deseé.

¡Menuda reacción a la verdad dicha y digerida! ¡Son tus cantos ahora los mismos de ayer! ¿No era acaso absurda tu desilusión? ¡Vienes y te arrastras igual que un animal herido! Pero tú no has sido herido; te amarraste las patas, y no te sosegaste hasta desangrar. Avisaste con fuerza el momento de la muerte de todos tus pecados, pero, ¿pensaste que ya no serían otra vez tus pecados tus ' felicidades '? ¡Yérguete triste animal de necrología involuntaria! ¡Yérguete y desea no ser el deseo de otro visceral desamor! Yérguete y más no otra cosa; camina y no hacia lo que burló tu espalda. ¡Te culpo de tu desánimo! ¡No debiste haber manifestado que fenecían tus deslices! ¡Torpe idiota de cínica sabiduría!, ¡más bien arrogante sabiduría!
Contemplo tu grandeza, pero caes todavía más fuerte desde allá arriba.


Con un corazón desaparecido
Muerte , de llegada repentina su alegría
Quitome las llagas cuando todavía no eran heridas
Y el desamparo cuando aún estabas acá.

‘Rojos momentos de no mucha esperanza’
Coartado sentido
Brazos compungidos
Y un diván desolado
Por vuestra despedida
Y la mía.

Dije adiós a todos tus ‘infelices’ conceptos
Dije adiós a tu morbosa presencia
Dije adiós a la ineptitud de nuestras caricias
Dije adiós a tu mirada en la mía
Dije adiós a tu más animoso abrazo
Dije adiós mientras decías vírgenes mentiras
Dije adiós frente a tus ojos llorosos
Dije adiós frente a mis ojos cerrados , y mis lágrimas
Dije adiós con tus manos en las mías
Dije adiós entre ese último beso
Y dije a dios negar mi voz frente a la tuya
Hasta siempre.

Perdóname, hermano, por no encontrar el tiempo para reducir al olvido perdurable tu error; en cuanto recuerdo tu sangre, muere mi ánimo, y mueres tú.
Perdóname por no saber perdonarte; sabes del descanso de mi agonía, sé de mis horas de socorro, mas no sabemos el camino corto a esa epifanía.
Perdóname por ser el padre de los hijos de la mujer que amas; quisieron tus demonios ahogar mi sosiego, mi pasión instintiva, el vínculo más fuerte. Quisieron ellos que yo no amara, pero amé.
Perdóname por ser a quien esa mujer ama; si por victoria conocía tu derrota, juro no haber elegido mostrarte esa oscuridad jamás.
Perdóname por perdonarla a ella y a ti no. Perdóname por odiarte. Perdóname, por favor.
Perdóname

Creyó el cielo encontrar su salvación
Pero había en mis manos otro trazo de historia no escrita
Y decía
‘Hágase de la muerte de la mujer
Cuyo valor no supo de temor
Y de la que no se disipaba ningún error’
Era impredecible ese andar
Y yo sin señuelos , y yo enamorado.

Y yo perdido , y yo de ti enamorado
Y yo ido , y yo sin ti a mi lado
Y yo ridículo , y yo fulminado.

Sean una escalera mis dedos
Sea tu sombra mi sol en el cielo
Seas tú oscura, seas tú escondida, seas tú remota
Y yo ciego y sin ganas de caminar.”

Gabriel, introspección inesperada.
Arremetidas oníricas de su hermano.
Septiembre

lunes, 26 de octubre de 2009

(fragmentos) - Crónica de una tergiversada decisión

“En la prudente brisa del último viento

La brisa del ala que nunca estuvo

Y se cuela , mentirosa , tu voz entre mis dedos

Mas no puedo ni susurrar el nombre de tu dios en mis pasos

Te pierdes , así deprisa

Y no te siento , ni tu fuelgo limpio , ni tus brazos canos

Ni tus besos en los míos , ni tu helada belleza en mi vagón

El tren volátil de esa última estación

Esa fatídica estación , el andén del adiós que nadie escuchó

Y te perdiste , fastidiosa

Famélica tu sonrisa

Entre mis arrebatos , mi llanto melódico

Y un gesto de remordimiento atrasado y seductor.”

León, subterfugio infinito

alarido famélico

Situación 1: el porqué del hambre situacional

Primera parte, el alarido del flaco

Agrísono y atorrante

Avivaz y nada importante

He al flaco queriendo algo hacer

Y entonces

Tomóse el flaco por las patas

Como al sol el horizonte

Y tomóse también de las orejas

Destiladas todas ellas

Estrujadas de la vida

Del hambre atentas

Por comida precavidas

Y una urgencia bienvenida

Urgencia de platos y vasos

Como a la luna la noche espera desnuda

Urgencia apagada en una risa simultanea

Y un cacareo feroz

De entre salivales otros simuladores

Y miróse el flaco, yo lo vi

(Y el también a mí)

Y vióse el flaco vuelto de abajo hasta abajo volviendo

Con un trozo de polvo

Y un vaso de aire

Entre ambas famélicas manos

Como atado al silencio el poeta lagrimisa

Y así el flaco gritó

Y así el flaco murió

-yo soy el que delgado se ve

El que delgado sigue acá

Si, ese, el que delgado acá os grito

-si, y esos gritos eran gritos de flaco-

Yo soy el que delgado vosotros veis

El delgado del cual vosotros os burláis

-si, grotesco flaco y bufón-

Pero hasta ahí delgado

Delgado por malosis

Delgado mas no ganado

Un delgado a la fuerza

-si, y sin fuerza, torpe y moralino-

Un delgado por ley preeminente

Como la ambrosía por nosotros los cínicos es gozada

Como el oprobio entre nosotros y los flacos

Como la norma animal de nosotros

Como el hedonismo suprainstintivo de nosotros

Un delgado, y nada más.

No os sigáis riendo tal los oigo

No os sigáis elevando por mí

No sigáis ahí donde aún pueda verlos

Burlones y malosos

Alegrones y engañosos

Por desarrebozados de moral concebidos

Vástagos del león y el lobo

Altos pero aprecavidos.

Como en las cimas de mis sueños el sol

Vosotros

Todo lo que os dije y más

Alejaos de mí, el delgado

Y virad vuestra lujuriesca mirada hacia donde a nadie valláis a molestar

Y no me preguntéis más

Porque más nada os tengo que decir

Más nada tengo para decir

Más nada que esta flacosis y sus efectos

Más nada que tan sólo esto:

¿Me habéis visto enrollar todo lo que soy?

¡Y es que no hay por ser de otra manera!

Como una cucaracha a la parca

Como a la vida un infeliz

Como gemiciendo a la oscuridad el cobarde

Es que así y tan sólo así puedo verme a veces no tan flaco

¡Es que en mis ojos no encontraréis alguna otra opción!

¡Ay de mí y mis promiscuas fronteras!

Os juro no tengo una flor ni tampoco otra manera

De ver lo que vosotros lujuresco veis

De mirar diferente como mira el flaco

De gozar diferente al flaco

De gozar.

Lo que yo hago es fácil a no aguantar simploso

¡Es sencillísimo!

Tal asá el asunto

Y de por ser tan sólo es,

Si comida no hay sobre mi mesa

¡Y aguantaos las ganas de susurrarme que no hay comida en mi mesa!

¿Qué más voy a hacer

Si no es tener hambre e implacer?

viernes, 16 de octubre de 2009

(fragmentos) - oligrofenia fina





“Pretendiese mi severo presentimiento aceptar el extraño modo que tienes para ser, pero le es imposible; lo tuyo es inmensamente perfecto, es fino y trabajado, incluso abusado, pero entero y bien logrado. Corrompido, pero con todo, fino. Cuando por sonar es mi mirada la que te palpa, cautivando tu baja vista y tu incesante parpadeo, no recuerdo haber apreciado tal misteriosa sensación de brutalidad infame, de desapego por la risa curtida y no la descendida, por el instintivo devenir, por ser algo más allá de lo que los demás ríen de ti. Quisiera, así tranquilo y despreocupado, separarme de mi egoísmo y mi arrogancia, abstraerme de mi cinismo y mi disconformidad roedora, bajar los brazos y olvidar esta mi prestancia para respetarte, mas no puedo, mas no quiero. Asimismo, serán mis más vomitivos relatos tu próxima conmovedora unción, haré de tu paciencia absurda tu más grande llaga; de tu estupidez, tu virulenta vida.

¡Es el tiempo de tu destiempo! Ora desaparece, ora desentiéndete; ora has de la conformidad tu inmediato redentor.

…”

León, amoralidad en una habitación con olor a rebaño. Errante suceder, primavera.

A todos ustedes, intuidos.

venganza

“say NO to mix, say NO to shake.

Remordimiento, desasosiego, abrasadora ofuscación. Egoísta poca recuperación, malversada… ¿es una anunciada penitencia de pronta defunción? La tuya, más no puedo presumir otras lesas prosas que no te contengan fenecida. En la voz de mi inconciencia te veo ida, maleada, torturada, desamada, ausente, ahuyentada; consúmanse cegadas estas bermellones memorias, las larvas hicieron su trabajo en mi malosa desintención, son todas esas ratas asquerosas “sinuosas aventuras nuevas” que he regado sobre los astros para ti; lenta corrosión apareciendo, muy suave; con un tono de percepción siempre más viejo, asimismo se consumen mis días, asimismo se ordenan mis miradas. Perdí el manejo del tiempo cuando te perdí, y no tengo control ahora en el horizonte; está tu rostro en la aurora, está tu rostro en el ocaso. Cualquier momento es como esos momentos en el bar, cuando en el vacío sólo había una silla para ambos. Con una manilla asida y dos temples rotos, quebrajadas almas embriagadas en idiotez. Testas sueltas, ojos caídos, sangre involuntaria… ¿ha de ser hoy el día de una de mis redenciones? El cofre sobre el suelo, en mi mano, en la herida. Como la pisada en el vuelo, el águila irrumpe sobre esos hombros añejos, los míos, en la introspección del segundo que no esperó ser vivido, su fugaz desaparición, muerte serena, pasiva, limpia. ¿Habrá perdón en esta vida para nosotros?... a mi me vale nada, pienso abandonar el trote antes de que mis hazañas vuélvanse contra de mis impulsos; no habré de estar en mi decadencia, mas tú estarás siempre, hipócrita mujer de corta dificultad; tus mentiras te han hecho eterna, invencible, dura, poco tranquila, desinteresada, mañosa, errante. Has de comer de los restos de nuestros encuentros, en nuestras calles rotas, en la cama olvidada, en cada puto rincón rozado por nuestras espaldas… cuando nuestras ropas eran los disfraces que nos ocultaban de ese esquizofrénico misticismo, de esa furiosa desatención; ira en cada parte; cuando las cáscaras eran puras mentiras y tan sólo en la rápida desnudez podíamos conjurar nuestra innegable unión […] No se diferencia la brutal selva de nuestra habitación, confúndanse las bestias, las alimañas, los cazadores, los pecados y mis insuficiencias; somos los animales cínicos, desnaturalizados por la desvergüenza de la pasión, el pudrimiento del espíritu, la carnada y el depredador, ambos señuelos en el mismo lecho; arrancabas y asechabas, corrías, para desgarrar, para ser soltada, mas no habían en mis ojos luces de piedad… se rogó un momento, y lo olvidamos. Cuando fueron insolentes todos nuestros placeres, y tan sólo esa vez, eran tus errores mis errores, tus muertes las mías; comulgamos en el mismo maculado jardín, mi razón y la tuya apareadas. No me contradecías, ni yo a ti. Tus sonrisas macabras soleaban con mis manos firmes e inquietas, con las caricias que te regalé. Maldecías en mis empujes, gritabas con mi tenebrosa risa; te deleitabas con esos festines lujuriosos, con la culpa entre tus dedos, con tus labios rojos, con tus brazos mojados, con mi boca perdida entre tus sueños, con nuestros ágiles movimientos de carnal cohesión. Como la llaga perfecta en el cielo, el desdén de ángeles carnívoros, tu voracidad y la mía, impías emociones que fueron por los dioses negadas, en las leyes su tabú y en mi carne su malhechor, sexo desgraciado, esquizofrénico temor; continuidad absurda… ¿cómo pudieron asomarse inocentes tus palabras sobre mi silencio? Fueron las palabras en esa oscuridad todas nuestras premisas. […] Maniataste tus inhibiciones, mas no pudiste con las que yo poseo. Es hoy cuando ya todo está muerto. No hay compás nuevo, ya no hay originalidad en tus versos. Es hoy el día de la última estrofa entre tú y yo. Es hoy el día del rencor.

Bruta amabilidad arrumada en tus dedos

Con los gestos poseídos

Siniestros , como nunca

Como siempre.

Ya no hay manilla entre mis falanges, ya no hay esboces de tu nombre en mi balcón.

Ya no está el cofre tocando mi piel, no está ese cofre esotérico palpitando cerca, es en el suelo ahora su estancia. Tus gritos se han silenciado cuando desasí ese baúl.

Ahora la venganza arrebatada será una buena venganza.

Con la caja se fueron mis últimas contenciones, con el cofre se fue tu última intención.

Ahora la buena venganza se vuelve una linda empresa.”

León, alevosas conjeturas cínicas.


domingo, 11 de octubre de 2009

Irritable belleza

“Animales de depredación liviana

Que a vuestras cargas

Vanidosas alhajas de decorosa decoración

Si bien cánsenles

Procuran crédulas nunca soltar

So vuestra piel de esotérica atracción

Háyanme amado una que otra vez

En mis dedos vuestros gemidos , clandestino cortejo

Cuando mi delicia demandaba ser vuestro placer

Y que en mi ímpetu háyanse hecho de vuestra retribución

De otro talante , vuestras arañadas no serían mis fiestas

Sino palabra alguna

Ningún trazo vago , ninguna fina letra

Danzaría coqueta sobre vuestra cálida mirada

De criatura poco provechosa

De apretujo de errores rosas

De amor inquilino

De vuestro pecho desnudo sobre el mío

De pasión ignorante

Tonta creencia de lenguas en las bocas de vuestras amas

Mientras criaban alimañas en vuestros vientres halagados

Asidos testimonios de carnales sacudidas

Mentiras incrustadas sonrisa tras sonrisa

Beso tras beso

¡Con cuantos mimos , arrumacos gaseosos , fueron vuestras testas engañadas!

Y una flor que toda vuestra fiereza ventilada calma.

Y desde ahora , hacia el perpetuo tiempo negado de socorro

Y en tus manos rebozando la verdad de mis labios escapada

En un cruel escenario desemejante a vuestra conducta apócrifa

Vos , tuerca

Prosigue como un niño descuidado

Elevando lo que en el piso está clavado

¿Creíais que vuestra vida era apreciada?

¡Ha! ¡Si sois sino una bestia desalmada!”

León, tirria de amores

“Oouaa!!!

Let the quest begins!!!

Catch me if you can!!!”

Gabriel, retarded drunkin’ time








viernes, 9 de octubre de 2009

Lento advenimiento de futuro goce tardío

“¿No tienes por razón otra que la del placebo escondido entre el motivo dentro de los yugos superiores y tu más inquisidora prestancia? ¿No es acaso tu ánimo tu resentimiento? ¿Crees poder lidiar con el talante informe asido a tus pobres presentimientos? No te creas de presunciones albergado, hay sino estopas de cristal custodiando las puertas arrebatadas bajo tus murallas, sones acobardados por el que de tus no mucho decidores conjuros, ¿o te piensas emotivo en tu oquedad?


Has hecho de tus andanzas una prisa desacomodada; la desatención inadapta el eco que ha de resonar (y no alborotar) cuando por feas huyen las razones de una moralina barata.
La tradicional deficiencia ilusoria abordada por las risueñas comarcas poderosas, de mal poder acomodadas, corroe el ego sole del instinto; te han dicho razona cuando debiste haber, sordo, reído, cometiendo (y acometiendo) la locura, en ese manto, inesperada. El fenecer del sosegador es el halo feroz del inquieto.
Pero eres más bien cualquier entelequia, mas poco inquieto.
Las voces de todos son ahora tus voces.


¿Pudiste albergar bajo tu umbral alguna hiperbórea sensación?
- no, las macabras personas hurtaron anticipadas las calderas vacías de tu cabeza -
- sosegado erial preso del azote eslavista, de las letras letárgicas su temerosa sanción
- no, conoces tan sólo avenidas de no mucha importancia.
_____________’Quizás estés, acaso, entre los entendedores pacientes de mis arias.’
Si has de ser la bestia resistida entre esas presencias retorcidas, depreda. El temor en lo brutal es inerte. No hay falso brutal; los acordes funestos de esos coros empobrecidos son tan sólo miedos bien pronunciados de situaciones que se quisieron ahistoriar. Lo dicho es comportamiento momentáneo, temporal. Contemporáneo a otros yerros de su calaña. No debes ser el efecto de causas podo reproducibles.
¿Fue el sentido afásico en lo inmemorial del camino humano?
Se quiso inhumar al hombre; subhumanizar.
Nosotros saltamos los tajos etéreos de esas espadas sin filo; en esta, nuestra solemnidad abrasada, la cólera corteja el velo del suprahumano.
- no hay por hombre bueno sino el hombre que yació en su humanidad ordenada, inadecuando la norma, recobrando su corporalidad rebatada para respirar en altos aires. Es la muerte del muy humano el primer paso de la felicidad -
___________’Sean estas palabras ininteligibles para el fardo de hombres alicaídos; o más bien huevos de gallina: ni por tener alas mañana han de volar, sean sus plumas flojas verdades en su mundo real – el del desavisado pastor – y sus garras otra cosa que trozos inexpresivos, no poco inútiles, arrastra-heces.’


Han de ser tus golpes instintivos todos tus más bellos acordes de agraciada música lasciva. Es el maquinal arrastre corpóreo el que te agarra, y la opresión decadente del pueblo la que te socorre, pero, ¿quieres ser socorrido?
¿Quieres realmente palpar la manoseada salvación de la muchedumbre? La podredumbre del alma.
¿Quieres sollozar en la vasija que los falsos reyes han esculpido en sus escuelas? Son vasijas sucias y pestilentes, arrojadoras de fealdad, impensables, saciadas con sudor quimérico de cabecillas terrenales que buscan saldar sus (todos malos) cometidos con un rezo al cielo; inmunda cuba de líquidos refutables y nada confiables. El falso confesionario de una premisa fantaseada. La flatulencia del ajetreo del gentío acudió, y aún asiste, a la aurora del miedo atemporal; la vaguedad del indolente es la permanencia de la ridiculez. Sea todavía el temor eterno, la fiebre cólume del asotanado, el rigor absoluto de la mayor parte del consenso humano, cuando es por multitud la declaración de un actuar espontáneo. No es ahora “prolijo” sortear la norma nevada, es aún inaceptable acomodar el cuerpo robado al cuerpo sabio e instintivo… ¿no es ahora?
¿Quieres ser otra fatua joya en sus coronas? – ¿no es ahora? –
¿Quieres… [suficiente] ”

Gabriel, desatendida locución. Fragmento, 2006.
- a Pablo Gonzáles - aunque abandonaste el auditorio arrancando por ella - ahora vivo.

miércoles, 7 de octubre de 2009

(fragmentos) - nn1

(…)

Un sonado gesto desapercibido
Ternura perdida , una excusa
Un oscuro motivo de otros años
Para besarte , una mentira

Sucios hábitos de mis recuerdos
Y una caricia silenciosa
Déjame desnudo en mi sed
Mas no me queda memoria inocente
Mas no tengo amores en blanco
Mas no tengo muerte , ni a ti

Sueles pasearte en mis telas
Pero no hay pintura que no arranque
De mis dedos torpes
De un pincel ciego por tu luces , y por tus sombras

(…)



Jankovic Jale
Sitting woman

martes, 6 de octubre de 2009

Katja (de otros inhóspitos tiempos)

"Entiende, que yo ya lo hice; esto es una pelea de luces apagadas. ¿No te da asco mirar al ave acabada sin plumas?
Señorita, me inquieta su prudente manera de caminar hacia mi. Ya no eres la Laura con dotes para renacerme. Te moriste el día que me mataste. ¿Aún no puedes sacar esas lágrimas de tus azules ojos? Tienes la mirada cristalizada, te duelen las cuencas, pero repudias tener que limpiarlas.
Mi amor, aún miro hacia arriba para ver tu hermosura, mas tu estómago te lastima demasiado para entenderme. Ya no es suficiente el montón de absurdas palabras que tienes para decirme, recuerda que mentías al mentir, tus labios son tan insensatos como yo.
¿Todavía puedes decir que me quieres?
Todo será mentira hasta que se demuestre lo contrario.
Todas tus risas serán falsas hasta que logres volver a suavizar mi cáncer. Ya tus remotas manos no masajean el tumor en mi sangre. Todas tus minúsculas letras recorriendo el aire entre tú y yo ahora no saben más que a películas viejas, tu fraseado es ridículamente burdo y repetido. Tus oraciones no dicen nada más que obviedades de una criatura desorientada y loca.
Tu rubio cabello ahora no brilla tanto.
Todos tus síntomas yo ya los sentí golpear mi pecho. No volverás a indagar entre mis ropas hasta que yo pueda ver inocentes a todos tus muertos.
Eres algo que está muy poco producido, material aletargado de situaciones que no puedes controlar. Eres hermosa, Laura, pero tus ojos se ven demasiado pesados. Tus manos están frías y te duelen las costillas de tanto reír.
Te suenan familiares ahora sueños de vidas que no están. Ya no puedes soportar verme fuera de tu juego. Ya no puedes cargar más mi mochila.
Mi amor, te amo ahora más que nunca, pero recuerda que puedo ser tan patético como tú. Aprendí a mentir gracias a ti. Nadie me ve desde su lado de la calle, son sólo sombras las que parpadean bajo mis pies. Tú no estás ajena a esto, la palabra "especial" te ha quedado grande. Ninguna silueta me persigue, mi rastro no es otro más que el que llevo delante de mi torso, golpeando los tambores de la marcha que nadie ha de escuchar. Soy muy angosto para percibir tu extraña armonía, y tú eres otra más del montón.
¿Recuerdas haber hecho algo que nadie más recuerde?
Laura, mi Laura, la nueva Laura, tus piecesitos de flores huelen a algo que no quiero ver y tu aliento sabe a algo que no quiero escuchar. Tus labios aún deseo, pero los míos se muerden y sangran pensando en qué conspiración barata te encuentras ahora. No puedes ver más allá de mi cara, dulce idiota mujer insensible.
¿Quieres besarme?
¿Quieres abrazarme?
Yo tengo un perro, ¿tú que tienes?
Has vuelto a ser la Katja que me dijiste olvidara. Has vuelto a ser la que se esconde tras el escritorio frente al mío. Has vuelto ha ser un objeto, y no un sujeto. Y lamentablemente no tengo el dinero para volver a comprarte.
¿Puedo saber qué has hecho para expiar tus culpas? Yo me he remojado en una taza gigante de leche y avena, lo juro. Tengo el halo roto pero dulce, esperando una bienvenida de sueños que una mujer aún no piensa tener. Soy el deseo de una delicada muerte.
Quiero irme fuera de donde no estoy.
No tienes ni la fuerza ni el poder para arrastrarme adonde no quiero ir.
Me persigue, como a ti lo hizo, una carta de suicidio premonitoria. He escuchado gritar a un par de ligas y un baúl la agonía de mi vida, y yo voy suave cantando su melodía. Creo ser ahora un trozo de héroe, lo necesario para descansar siempre.
Laura, ya no serás Laura. Morirás en pedazos frente a mi máquina de pesadillas rotas. Niña de los ojos de mar, no me has traído los recuerdos que debiste haber pensado deseaba.
¿Acaso has tramado mis pasos junto a los tuyos con una botella de licor en las manos?
Te aborrezco, como a mí, porque se que ha sido así, mi rencor persigue sin tropiezos a mis más actuales lamentos. Y mi melancolía llora bajo el manto de tus pequeñas historias de regreso estúpido, rezando por la caída de un par de ángeles que sólo los topos conocen.
Mi ceguedad me impedirá mirar por sobre tu falsedad. Lo siento.
Y ahora vete, toma un espejo y mírate: hoy es tan sólo otro de esos días.
Me duele el estómago...
Voy a remirar tus fotos y juro veré tan sólo una fea copia del demonio que odias.
Lamento las heridas en mi corazón tanto como las heridas en el tuyo.
Ahora quiero descansar y dejar de hablar contigo, tu boca silente sólo me hace aborrecerte un poco más.
Chao!"

León, dos mil y fracción

despertar, II

...

Es tan sólo otro ocaso de la noche. Ya fuéronse todas las negras criaturas de mi tablero. El juego terminó otra vez más.
Se abren los mares adustos de entre mis alucinaciones, rompiendo en las rocas todas las velas y todas las espinas de hombres de tierras rojas, los hombres del otro lado de mi conciencia. La gente chica que vive húmeda detrás de mi cabeza, por dentro, en la sangre navegando tales piratas nauseabundos embisten las comarcas. Los hombres que jamás existieron sobre la misma tierra de los pobres hombres, de los hombres conocidos.
Los hombres que los hombres muertos nunca han de ver.
La salvación en mis sueños escapada, los lagos de agua pura y virgen, por ninguna boca de ningún hombre nacido ensuciados.
Los hombres que al sueño huérfano que hemos dejado siempre han de acompañar. Los hombres precavidos y los hombres buenos, hombres de muchas virtudes y mucha fuerza.
Los hombres que nada necesitan.
Los hombres que desnudos todo tienen.
Los hombres más grandes que mis grandes ojos, ojos tercos que ya no se cerraron. Los hombres que bajo el velo de la luz de este nuevo día ya se desvanecieron, ocultándose hermosos en cada rincón de mi trenzada sesera.
Los hombres que descansaron dentro del sueño muerto ahora por mis ojos despiertos, todos dentro del sueño extinto, mas insepultos e inmortales.
Los hombres que visitarán de nuevo las tiendas de mis llanuras en la noctívaga danza de las estrellas, bajo el manto de mis ojos recogidos. He de estar despierto, muy despierto, para no olvidar que debo estar dormido.
Seré de las huestes negras esta nueva noche que me regalarán.
Y ahora, despierto, soy otro perdido entre las almas perdidas.
Saldrán de mi tienda roja los pasos corriendo hasta cansarse y llegar a las otras tiendas vacías.
Un nuevo blanco día para un gris y repetitivo ser.

despertar


Calla voz mía

no han de ser ni vuestras soledades mi luz

ni vuestros susurros mi salvación

De albur se tiñen mis grises sueños esta jornada, como en el rojizo horizonte del lobo el becerro. No hay por tiniebla más otra que la del velo de mis negruscos e impasibles ojos, apagados y mentirosos vidrios carnosos, esos ojos que se escapan furiosos, los que de las podridas fábulas ancianas arrancan. Hijos de mi arrugada frente, de pronto mancebo dulce desahucio. ¡Que escóndeseme la noche y frúncense las sábanas de este rasgador campo de algodón y burbujas! Duerman quienes antojen, mas yo ahora no atesoro los ruidos de las gallináceas.

“Retadme brioso el derecho de mis ojos

Promete que en sus brazos no habrá nunca de nuevo luz

Y que húmedas eternamente sus faldas vivirán.”

Y entre mis brazos mi testa y tras ese, mi bostezo, yo, ¡O placenteros vosotros mis dioses, una saña cristalina me zarandea de las mantas nutridas por vuestros dedos! Inquina de los ojos francos, mas no tienen estos por patria otra que las teces del rostro que se me tejió, valeroso y dañino telar de viejas escuelas dormidas, cuencas zurcidas en las manos de vejestorios irreproducibles, rostro padre de mis ojos, vástagos de macabra prostitución. Los ojos que no conocen el descanso; ustedes, vuélvanse donde siempre los amé, fuércense a cavar hondo entre lo ahora hondo de mis facciones. Tomen lo que sumiso como ofrenda he dejado por los años de los años, siempre presto todos los días, los de sol y los de noche, los de risas y los de llanto, en torno a sus laureles ajetreados y tatuados, y vengan conmigo de nuevo al sueño melódico, ahora sollozando en esa esquina, que renunciado se siente de nosotros. Nosotros hémoslo abandonado, él dice, y yo me calcino profesándole. Nosotros hemos ido perdidos donde ya nadie nos quiere, nosotros ojos, nosotros yo y ustedes, nosotros con los ánimos tibios de la almohada que todavía no dejé de asir. Perdónenme mis preciados si a las ordenanzas vuestras yo he fallado, pero no hagamos de esto un agitado y demencial rebate, impío enfrentamiento en el que o ustedes sángranme o yo sángrolos. Cúbranse mis adorados con sus lienzos e imploren por un pronto letargo. Por el amor de nuestra amada lisonjeemos de nuevo ese huérfano sueño.

“Y hete allá dormida, allá donde no hay puente del cual agarrarse.

Hete ahí muerta y desposeída.

Y heme acá despertando entre tiendas vacías de hombres vacíos.

Las criaturas de la mañana han de tratar de acicalar mi nueva alba sin vos.

Y yo acá solo, mas bajo la luz del farol, mas poseyendo nada.”




lunes, 28 de septiembre de 2009

Una verdad siniestra en las faldas de Sol

Vergüenza 2da



Tal en una luciérnaga la luz
Perpetuamente gimen falsos los destellos
Cuando por resplandor hay nada
Y en las diurnas lunas, vestigio ido
Si no es de una muerte anunciada su velo
O de un viciado oscuro diván
Los retazos de un pasadizo iluminado
De fatuas vidas no vividas
De locas alimañas impertinentes
Por un hartar, derrochadas en fuegos de papel
Y devueltas al trajín melindroso
A la fuerza, llantos y sangre derramados
Mas la compasión a mi ánimo no alcanza.
Alma de piedra y sal.
Y la refulgencia es puramente disfraz encajado
De tenebrosas galeras infalibles
En tus huesos vacíos incrustadas
Filosas ánimas muy cansadas
Bellas escenas de cólera y redención
Torpes fraguas
Con tus peores congojas hechas
Mas se siente volátil el horizonte, pero
Nada cuerdas las aves entre tus sienes
Manoseada eres, giba de males y carne.
De presuntuosas prosperidades lumínicas
De alegrías solares, de
Poca negra sabiduría relegada
A un soplo de ceniza
En el ardor enorme, eterno fuego vasto
Que en un segundo confina la mentira
De paso agitado, curvo pesar ajeno
Lerdos demonios
Yerros risibles de ilusorio albor causado
En las cuencas mientras se miente
En el horror de tus sueños caídos
En los dedos mientras enmudécese uno
En la crisma guillotinada de la verdad
Dentro de un lánguido cuarto
Liado enema de analgesias espirituales
Al que te atreviste a vociferar como vida
Pero no hay por vida la que escondes
Cuando enciendes todas esas risas de mentira
Habitación adecuada a pasajes comunes
Y un etéreo apetito de nunca mejorar
Vástago de mis rencores, de cábalas apetecibles
¿Qué tienes por primero esconder?
Algo hay en tus ruborizadas mejillas
Que no se busca ni se encuentra
Sensatez de otros caminantes
Y tú sólo posees mi sangre
Mas por siempre en la verdad siniestra
Mas por siempre de Sol su error
Corre el caudal de todo lo que cierta vez fue delirado
Bajo su falda sátiramente íntegra
Sobre el mundo brutal, y sobre una flor.

Aunque te halles de hermana del León
Hija de la arena y la luz
No tienes otro manantial que tus motivos
Ni distintos frutos que tu vida.

El ojo analítico


En la disposición del trazo, en la dócil manifestación del instante sobre el lienzo, a partir del vacío blanco, emprende el tránsito el ojo analítico del artista; la mesurada traza del dibujante y su pluma, la eficiente insolencia del pincel del pintor. El estudio preciso y afable del momento, siendo éste tinta o pintura en la paleta de la mirada, embistiendo a la pulcra tela sobre el atril, fresca por recorrer, afanosa por ser acariciada.
El análisis cabal de la naturaleza viva o ya vivida, real a la luz o en la oscuridad divagada, frente a los ojos o tras ellos; la bienvenida de un trozo del tiempo en la antesala de su re-presentación en una obra de indemne ciencia aglutinada en una reflexión estética y representativa.
Es el aquí y el ahora de la representación, el ojo del trazo yendo y viviendo sobre lo que luego confluirá artísticamente perfecto al paño en un provocador vaivén de pinceladas, tupidas remiradas, invaluables expresiones desasosiegadas y aspavientos simples y complejos, muecas críticas del resultado tras el hombre observador, árbitros en la resulta de la seducción de la naturaleza. Ministros del vástago mudo del análisis ocular, de la técnica, del juego de manos.

“Cuando mi enfoque consuma los rieles de mi mirada incinerada
No hay más por representar que la caótica escena en mi cabeza
Que gira y se pinta, que espabila la abstracción que me poseyó
Durante el momento en que no hubo otra representación
Más que la imagen tosca de un apagado momento atemporal.
No son los resultados de miles de lecturas pasadas
Sino tan sólo la explosión piromántica e inescrutable de mis incontinentes ojos
Y las inmensas ganas de aparearse con la tela de mis dedos.”

Receso (entre tu inhalación y tu exhalación)




Mientras no respiras
Tratas de tu automatismo arrancar
Mas no descubres que este pequeño momento
Es un instante eterno
Y que temporalmente
Con nada
Estás alejado de la vida.

Todos tus ilegítimos llantos
Y tus precoses sensaciones de abandono nefasto
Con tus jaquecas y con tus inertes abrazos
No quieren de tus maquinaciones descansar
Acodarse un momento, liberarse
De las hemorragias residuales pintando tu cuerpo
De tus lágrimas y tu sonrisa fingida
De ti y tu simpática apatía.

Y que tus hermanos llamen a las bestias
De las que escapaste
Y que volviste a domesticar.

Son tus miedos infinitos
Entre tu inhalación y tu exhalación.

Es en una pausa deprimente
Mientras se cierran labios y lamentos
Cuando ves que nada asiste
Y que el ahora se convierte
En una eterna oscuridad
Que sin tomar de nuevo el aliento
Tu fe será otro intento
No más que otro error
Por levantar del fango tu comportamiento
De simples llagas en tus venas
De vicios planos
De amores desamados
Y de comunes volátiles dilemas.

Quieres después de tu patética inhalación
Salvar tu vida acabándola
Pero desconoces la mecánica figura
Del constante receso que te invadió
Y que insalvable y perverso
Habrá de hacer infinitos tus quejidos
Y traerá consigo
Una y otra atormentada vez
Tu siguiente enésima novelesca exhalación.

Piensas a esa luz rutilante
Pero es tan sólo otro artificial fuego
Que te ha hecho respirar.






jueves, 24 de septiembre de 2009

vuelve

"...levanta esa cabeza, gigante rompevientos
y mira todo
que todo es gris
y que a tan sólo nosotros invade el vermellón del cielo...

Sigues asfixiado entre tus errores y las mentiras que te mintieron
pero sabes cual es el manto que te ahoga
conoces todas esas caretas, has visto a quienes mienten y a quienes no
viste lo que se ha negado al hombre
y a la muerte pasearse por tu ventana.
Padre
de todo lo que me has dicho
no hay palabra más fuerte
que la que escupes con sangre cuando riendo falleces
una y otra vez dentro del mismo ataud añejo
en las mismas pieles de siempre
en ella, en tí.
No sabes cuan grande me has hecho
sino cuando tus ojos rojos miran los míos
y los míos tiemblan
viendo al hombre poderoso burlarse de la vida indigna que soñaste
y tu miserable estancia cerca del cielo
se hace más presente en este infierno
en la tierra que juraste mancillar sin tus demonios de papel.
Vuela, padre
que tus sueños son ahora polvo
y los caprichos del ayer no son más que eso
historias poéticas que huelen a heces del pasado
y un legado automático de pasión y sed.

Mas me tienes siempre a tu costado
y las risas tuyas son las risas mías
y mi sol es tu sol
y tu sangre, la mía."

León, pasadas (absurdas) anomalías

miércoles, 16 de septiembre de 2009

15 de Septiembre

"Si fuese invisible un momento infinito en mi alegría
no habrían más otros que los cientos de minutos
y esa primera caricia entre tu boca y la mía
y tú en mis brazos, y yo perdido
que los minutos de ese día
y todos los pasos caminados
que caminé porque tus huellas me lo pedían
y buscando tus labios me aturdía
incorrecto y poco apático
mas no tenía otro placer que tú.

Y yo no encuentro otra luz viva
más que la tuya, y la mía."

León, 2008

lunes, 17 de agosto de 2009

vida de asedio


Ver el alba traidora bajo el sol asesinar a las noches
Respirar de las risas de las nubes
y de sus molestias temblorosas, cobardes
Nadar en los aires calurosos, en la brisa de magma
en los soplos de una llama poco romántica
El ardor de insinuadoras damas húmedas
obligando al navegante navegar perdido
desatendido y nada similar
al heroe de la inocente oscuridad.
Sabiendo que la marea viene y va
Es ese el precio que tenemos que pagar.


lunes, 22 de junio de 2009

Laureas Fatalis

Esta noche no te pongas ese vestido
Son decenas los brazos que vienen por ti esta noche
Todos te desean esta noche
De nuevo
Y te miro desde una butaca mas no te siento
Has de ser deseo de muchos ojos en esta oscuridad
El sueño del hombre cuando se ponga la luna sobre ti
Esta noche no digas lo que me has dicho

Y te ves cansada, tanto más que otros ocasos
Negros son los pliegues en tu vestido
Negra la luz que te aguarda en el escenario, negra tú
Son demasiados los besos que hoy quieren golpearte

Hoy serán todos tus herederos moribundos
Hijos de tu prostitución, vástagos del fuego que cargas
Y se vienen fuertes las luces sobre tu cara
Mas esta noche no dirás lo que me has dicho

En el primer alba del resto de tu vida
Serás la más bonita canción que alguien pudiese cantar
Serás el campo perfecto, flor de flores, luz de colores
Serás la hija de la calle más brillante de Madrid
Y tus reflejos serán los caminos de los demás
Se ponen los horizontes de los hombres bajo tu espalda
Y tu pecho llama a besarlo, a besarlo fuerte
Todo te quiere, tú alucinas a todo

Pero esta noche no te pondrás ese vestido
Esta noche tu calor será el verdugo de mi soledad
Mi amor perfecto, la brisa tenue de la envidia
Aunque esta noche la muerte de mí se ría

Eres mía porque te amo
Te pertenezco porque me amas
Cada cosa que digo sobre ti es verdad
Todo lo que dices es perfecto

Siento los gritos del pueblo en mi espalda
Me sangran las ropas, me escupen estos idiotas
Escucho susurrando a quienes hoy han decidido darme fin
Pero me amas por la eternidad, y yo te amo por la eternidad

Aleatorias palabras; danzas, escenario

TOMA 2

A causa de un descanso eterno
Me llueven a los pies miles de preguntas
De miles de ojos chillones
“¿Has de morir ahora por enésima última vez?”

Y yo grito
“¡Saltad al precipicio!”
Mientras esquilo
Las oraciones sucias de monos suertudos
Fríos pasajeros de mi barco
En las nauseas de la fresca niebla
Que coge entre sus dedos las sátiras terrenales
Por los duendes poseídas, hijas del desorden
Del promiscuo desorden
Sátiras binarias y cojas
Torpes estrofas de una canción fugaz,
A los párpados sus golpes dirígense
Devolviendo mi grito sin piedad.

¡Volved al estrado torpe demonio de cola rota!
Que ya tu menuda rabia a nadie asombra.

Y vosotros reclamáis
“Véanse ahora y no en otra hora los años del individuo”
Mientras tropezáis
Con lo que alguna vez plantasteis
¡Maldición! En la pocilga de papel
Todos se erigen
Mas no tengo ni trono ni verdad.

Y noventa naves cóncavas negras
Navegan entre las mentiras adosadas en mis pies
No trazan tranquilos los vientos
No pueden, se curvan sus avenidas
Mis piernas detienen los helados gemidos de las velas
Y ese demonio aún no vuelve

Y yo grito
“¡Maldición!”
Ya el de pelo blanco recita mi última bondad
Y yo tan solo perdido, en el mar de los mares
Sin trono ni pan

lunes, 8 de junio de 2009

goteo

Sírvase usted mi señora de mi salvajismo
para pronunciar pausada esa tonada colérica de tantos oídos ya hecha
de tantas veces ya repetida y acribillada
señora, usted y su tonada y su risa.

Y el piso solloza sobre su madera
ya de su limpieza nada queda, mi indecencia observa
rengueando por la humedad de mis fatalidades
y mirándome hacia arria, y yo no lo miro a él.

Yo ya no veo, no miro, sólo escucho
y necesades.

Mientras desaparecen entre los bosques y la cordillera
las aguas eternas, un brillante lago en el sur
el mío renace tormentoso e imprudente
sobre las cenizas que juré estaban por estos tiempos apagadas.

Y continúa el alba apareciendo mojada
bajo el ritmo que olvidé y se ha vuelto a escuchar
el goteo insistente de los traumas espontáneos
el nuevo charco idiota evitable que aún no murió.

Preso de los problemas a luces rojas publicados
yo, ciego, apunto los ojos hacia el horizonte vermellón
y el sol me enmudece, el frío sosiego de una tarde infértil
mas se mofa el agua por todo lo que aún no puedo controlar.

Caen una tras una, una sobre otra
las gotas de la irresponsabilidad.

Torpe cuervo de diurno vuelo
Flojo lobo que no puede cazar
Y bajo el dintel de mi arco podrido
aún ese León poderoso no quiere despertar.

martes, 26 de mayo de 2009

gomero post mortem

¡Ay del recuerdo de los muertos inquietos!
¡Ay de su manoseo melancólico!
¡Ay de ellos y su intranquilo silencio!

Sírvase uno de la memoria
Del que mucho dijo e hizo
Para impactar el ego

El pecho inflado

Con vientos fatuos y barato respeto

¡Ay de las tumbas y las pisadas
Que tatúanles el lomo, pisadas torpes!
¡Ay de la muerte como vil adorno!
¡Ay de quién quiera descansar!
Mas le retumban los oídos
Por quienes hacen ruido sobre su tumba
Susurrando la vida que él ya vivió

jueves, 21 de mayo de 2009

Madrid

A no conocer las calles con ese golpe
Mas nada, tan sólo emancipar los deseos de estar unos momentos
Oliendo lo que con estas letras se ha cosido
En Madrid.

Tropiézanse los dedos en los otros dedos
Resumiendo las frases lentas y torpes del sueño irritable
Que embarga en mis noches, ácidas noches
En cualquier parte, no en Madrid.

Un anfiteatro perfecto
Hermozo desencierro
Los abiertos ladrillos de murallas gigantes
En Madrid.

¡¿Qué corre por sobre mi espalda?!
Que nada trae ni nada lleva, muda indecencia tan desatendida
Sucumben las necias palabras que he escupido
En un lugar dormido, no en Madrid.

Han de llamar los cielos a las aves rojas
Al último rebaño de bestias voladoras
A mi padre en el cielo, a mi y a mi inmaculada burdez
A juntarse en el nuevo mecánico apocalipsis
En Madrid.

¿Dónde viene que no se lamenta?
Tan rápido, la muerte
¿De quién la muerte loca y espontánea
Espera poder robar el alma?
¡Por favor, a mí cuando quiera!
No se esmere la muerte en coger mi nombre en su lista
Y tachar la vida que he vivido
Si salvo hasta mi próximo sigilo
A Madrid.

Cuencas rotas
En la anunciada destilación de todos mis hechos
¡Qué inhumen mis huesos alombrizados!
En Madrid.

Madrid en la cima del volcán
En el viento norte que cubre mi erial
En la noche pálida
Madrid en las nubes bajo el sol
Madrid en mis promesas
En mi promiscuidad olvidada
En mi andropausia anticipada
Madrid en otro lugar
Mas siempre lejano
Mas no acá.

Y eso golpea mis ojos
Y me hace llorar son poder controlar
Nada.

La Mañana Siguiente

La caída de entre los dedos que siempre se quiso evitar
Condenándose la vida
Revolcándose el halo, sudando el pudor
En un rito fálico y deshinibidor

En la pausa de una locura etílica
Fría fiebre de madrugada
Suave y estéril, de nocturna descendencia su saludo
Que hiere inconciente la piel
El roze de una caricia melancólica y despistada
Perdida por tosca ausencia entre vasos y carcajadas
La soledad desaventurada
Del borracho ciego y malobrado
El paso después del vidriado ocaso
Embustero, mentiroso aliento
Fatal grito de placer que nerva el cuerpo
En la sacudida de todos los miembros
Y la comunión de sátiras y malas jugadas

En esta, la fiesta de la carne
Somos todos destruidos en el escenario

Y yo acá perplejo
Ausento pero estando, visto y desapercibido
Loco en la locura famélica
Presuroso en el vaivén de todos los cansados
Apresado, apretado en las murallas
Licor y carne, destrucción y fraude
Un trágico suceso de siempre acabar

El escenario de la danza de las palabras aleatorias

toma 1



¡Perdóname ruiseñor por este altercado!

Improvisando lo que se escribió
En el triste viento del fondo del silencio.

Y se acercan a las cornizas
Palabreandro rápido las aves
En sus bordes lujuriosos
En el filo de tus ojos rojos

Vienen y van los lagartos
En el tren de mediodía
Apagado el sol en ese frente helado
Susurrando los árboles
La muerte deshecha de vuestra brisa
¡Señores, es la comuníón de la poética fiesta!

Caminando lo indesterrable las viejas
Bajo zapatos de piel virgen
Al ritmo de la Santa madre de Sol
En un aullido apagado, ¡a mansalva!

Y en la manquedad de los rotos uniformes
Yo y mis raíces empastelamos un “¡hasta luego!”

No se escucha sangre desde el otro lado

Sen Fermando

Sen Fermando

So la tierra, en el halo corrompido luego de las tantas batallas
Después de las guerras los cuerpos, y de las tripas, su fuelgo

So el agua, en el hatillo de lo agresivo y disonante, las leguas de sangre
Encontrase el socavón de los pechos adoloridos
. De los bastardos incautos de la infamia

So el fango, en las lomas de lo podrido, en lo cadaveroso envilecido
. Perdido, iracundo y descomprendido
Por entender asumido, entre los libros ya desvanecido
Rodeado de fronteras cuadradas, de las minas su desposesión
. La extremaunción de lo poco concebido

En el vientre etéreo de un mundo ensimismado y distraído
He el lugar donde los pies han de apelmazarse por eones
He la trágica escena de las cruces alomadas
. Las toscas butacas de vidas autópsidas y atornilladas
He donde los ilusos dedos piérdense en los pastos amarillos
. En los caminos que a nada han de llevar
. Ni a ninguna parte sus levas, ni sus persianas de asfalto
He ahí, la gloriosa tarbea engaitada de esta epifanía sollozante
“Son las tantas perdidas de la noche
Y no hay, señores, donde ni para echarse a morir
Ni de luces, maeses, donde asirse.
Se han desvanecido las sonrisas
Y el frío estival
. Y el otro
Han malherido las proezas por lucir
Lo que la tierra amorosa nos ha regalado
Y lo que el sol
. So la auscultación celosa de la luna
Con sus dádivas y violencia nada temblorosa
Y con sus dones de fuego eterno
Sonrojado de placer, nos ha engalanado.”

He acá las últimas leguas de mi travesía infantil
Empotrado inútil entre los ojos de padres torpes
De manos temblorosas hecho mancebo lacerado
. Entre telas arrugadas y destejidas
Nunca en una sonrisa conjugado un punto
Que haya detenido el llanto que me sosegaba
Atormentaba, en una ventana mojada lucía
El velo enorme de la grisacea sociedad circundante
De esta la ciudad de los muertos distantes

He acá, desprotegido por mí ahora, este pueblo

Y que mis frases se hagan de oídos rotos
So que mis violentas letras a los sables remeden
So que estas flameantes palabras a las cuencas relumbren
. De la oscuridad diurna de mis compatriotas
Y del vacío haga escapar
A todo lo que por ningún albedrío por ahí quedó

He en esta tierra albar
Nauceabunda por lluvias de contaminación y conformidad
Blanca desde su principio
Y hasta su soledad absoluta, inminente soledad
Blanca, fome e incapaz
A los que salir quisimos
. Lejos
Volviendo magullados y prestos, sólo para rescatar
A los guerreros desconocidos y sus curanderas divinas
A los vástagos recogidos y a las luminarias bellas
A mi hermano y a mi altar
Y a todo libro con polvo desprotegido en un rincón
Desahuciado, dejado por los torpes carcamales de las casas cuadradas
De los edificos en ángulo erguidos
Y que de las personas en trajes de compra y venta
Quiera escapar.

So este campo infértil y letárgico
Aletífico y dormilón entre sus ríos y cerros
Quédese tan sólo acompañado desde ahora
Por sus tantas historias de caudillos y sangre
Y por sus rectas y muertas avenidas
Que ya ha nadie han de poder asir nunca más

jueves, 14 de mayo de 2009

inconector

Una cama ajena sobre la acera
frente a mis ojos acostada lana de animal inmortal
en un trozo de cerámica lustrada
todo trazado en hilos de colores
estrujado cansado de cansar todo el tiempo
mis pasos recostados
escuadrones tímidos y adormilados
en la acera
en la pendiente insolente
bajo la cama ajena y demente.
El sol rasgando el horizonte
fuego del fuelgo de mi fuego
de mis paseos infinitos
en la última estela del alba
pensando lúcido los primeros retazos del anochecer del día
del pensamiento en flamas del padre en el cielo
sólo de día padre del cielo
madre de la noche la luna
cubriendo el otro resto del horizonte
lo no rasgado
eso en donde duermo
en el hielo del viento
bajo mi mirada perdida olvidada
en el horizonte
del focus
del fuelgo presuroso
del viento rojo
de las ramas del árbol en el cielo
las mechas a encender por los raptores
de todo lo que alguna vez estuvo
cuando ya nada se presumía olvidado
y moría
lo que yo concebía
bajo la sabia inspección onerosa del sol
y la espléndida escondida luz de mi luna
en la muerte del día por el fuego
y por el hielo el génesis de mi noche perfecta.
En puro estado de éxtasis
me embarga el inconector así me dibujo
el estar del ahora de mis lamentos
y mi caminar
sobre la cama ajena
y el aliento del sol en mi vida
y la muerte protegida en la noche
de mi luna.

viernes, 8 de mayo de 2009

m. rodriguez con españa

pronunciado ético
camino caminado y retórico
temas resueltos
y souvenires revueltos
todo esto
y mucho más!
a la vuelta de la esquina
en m. rodriguez con españa.
la rampla danzante
piano intrigante
cuerdas troncales
gallinaceas elegantes
todo esto
y mucho más!
acá
en m. rodriguez con españa.

viernes, 24 de abril de 2009

cielo

En las cuencas de los locos parlantes
en los ojos de los oscultadores
en mis nervios y todas las brisas eternas
sumisas cavernas
donde adyacen cuervos y liebres
las plagas y las sanaciones
de lomo agrietado y laceroso
los animales, y lo demás
en las heridas monótonas
en donde hay de las presas y de los depredadores
en las casas de miles de nubes apagadas
cuando los vientos no soplan en la lluvia
ni los gatos maullan
ni en la noche
ni en la muerte de un nuevo ocaso parietal.
En los campos de todo lo drenado
en los telares de lo que se vendió
pasado, en el perdido tiempo
en las veces que ya se aprendieron
muchas veces, de letras agotadas y simios empaquetados
en una urna
la bolsa añeja de papel rayado
de seniles dientes vomitado
asumido
en las rendijas de lo sacado
y lo puesto en el bolsillo
a presión, etiquetados
entre tu confusión y mi alegoría
en las camas de todo lo despierto
a balazos
muerto y malherido
mordido y mal comido
en tus fotos de resurreción lastimera.
Acá
en las tropas de inmundos desopresores
en la tiranía de la letanía incólume
en la vorágine de las pocas pautas
en el silencio
el espacio entre tu bondad y la indecencia
maltratados todos tus memoriales
tus zapatos gastados
las uñas rayadas y percudidas
en tu casa
no en otra casa.
Y allá
se fallecen los niños
meditando en las jaulas de tu mansión
de bruto oro robado
tatuajes retroalimentados
y una biblia feliz.
No hay felicidad donde hay esa grieta
tu grieta
la grieta.
En tus vidas y las mías
en todas las sonrisas concebidas
nada es del color que parece
nada es lo que se agradece
nada es todo lo que te enmudece.
Amén del grito en estas boberías
que si llegasen a saltar las plumas
en esa sangre
y no en la otra, no en la mía
se ahogarán las gallinas del corral
del degenerado andén de tu redención
acá y ahora
en este momento y lugar
y nunca de nuevo jamás.

martes, 14 de abril de 2009

Transcripción del ocaso de la humanidad maldita, del remoto al aquí, y las versaciones de las llagas de los ofuscados

“Que Caos ampare a Dionisio, y este a nosotros.
Y que se abra el Tártaro bajos los pies de Apolo.
Silencio.
Henos acá, en las leneas fatales de las huestes poetas agonizantes. Henos acá, eufóricos y separados, entre ménades y bacantes, entre bufones en la habitación del lenocinio, entre lobos, perdidos en la arena bajo la arena, en la cárcel de la sociedad conjeturada, en el alcahaz de las águilas discordantes. Henos acá, malditos per se, malditos por la sangre que no elegimos, por la sangre de quienes ya han reído de nosotros, malditos por estar el uno al lado del otro, malditos por la prosa de otras tercas atrevencias, malditos por estar escritos.
Perversos y desventurados por las bobas frases de los pastores.
Desdichados por el asesinato ecuánime de las tramas, por el letargo de la moral, por el venir en el camino disoluto, por el celebratio de la desnudez y por todos los otros caprichos de los rebaños enfermos.
Juzgados por las tortugas y los perdidos, por los alicaídos, por los desgastados, por los payasos, con las justicias fatuas y la moralina laceriosa, siameses.
Ahora, y no después, viren las costillas y finjan entender, finjan el respeto que se les ha hurtado desde semillas. Mientan, mas no como les mienten a ustedes.
Pongan sus ojos en nosotros, en el sopor de las costumbres de colores.
Vengan y observen mejor, dejen sus redenciones majaderas y pastosas.
Mírennos y bailen en el juego de la pulcritud del placer atravesado.
Es esta, y tan solo acá y ahora, la veneración de las más incólumes excitaciones del corpus y el ánima.
Es el momento del goce venéreo, del vino y de la risa.
¡Abran todos ustedes, sus bestias de corral en el ahora y para siempre, abran esos hoyuelos sobre sus labios y sientan el fuelgo del dragón!
Sean de acá una vez, en esta vez, ustedes harones de lepra carcomida, gansos de plumas cortas, perros de colas caídas, menguantes, ustedes sinceros con quien no tiene ni sinceridad ni hombría, verdaderos con el poder sin poder, hombres en las persianas del deus caecus que nada tiene por hacer y que cansado sólo mira al hombre matar al hombre, y al hombre comer del hombre, y al hombre morir del y por el hombre, por el Creador creado, por la nada. Ustedes, trapos de la maldad del señorío sin sombra, trapos de la corte escrita con letras mentirosas, trapos de la jerarquía de la cruz enajenada, trapos en la mancha de los cuatro santos. Ustedes, dejen de ser los tarados alienables que por ser tal cual ustedes llamanse hombres, pues no son hombres sino tan sólo tarados y despreciables, vástagos de la conformidad y la hipocresía. Sean ahora los hombres, nosotros hombres, los hombres y mujeres del placer inherente e inevitable, los hombres por los que la tierra reza ser dominada. Los hombres grandes, los altos, los que respiran sobre la podredumbre; LOS HOMBRES EGOÍSTAS, CÍNICOS, FUERTES, DESASENSADOS, INTELIGENTES Y MAJOS.
Sean lo que se les ha negado a mansalva ser, sean lo que las nubes recitan. No miren al cielo en busca de respuestas retóricas, miren las estrellas en busca de preguntas. Miren a lo alto y construyan camino, no redención. Miren y no como ovejas, pues de las ovejas es el regazo pálido de la tierra, y no el cielo. Ustedes, polillas de poca luz, vean hacia arriba, no hacia las palabras ya escritas, no hacia los versos ya dichos, no hacia el templo, no al horizonte, pues el horizonte es ahí para siempre. Miren al sol perderse, y luego aparecer. Perros adormecidos, ustedes los domesticados, vomiten el hedor en sus pechos y miren lo que se les dijo no mirar. Vean, y con ambos ojos abiertos, y las manos, y el espíritu.
Volteen a sus espaldas el parangón de ustedes y las almas asumidas, conviertan en cenizas el muñeco de sus calamidades, el de sus sumisas fronteras, el de sus temores, el de sus acérrimos horrores. Escupan en los eriales de sus padres, y en los de sus hijos y en el de sus bastardos, sus más dantescos miedos y prepárense para la sangre, ya que de sangre barnizanse las avenidas de los altos, las calles de los carruajes de oro, los caminos de los festines y la ambrosía infinita. Volteen su cuero y limen las llagas de sus anteriores movidas, y pronúnciense delante de los jóvenes, griten frente a los jóvenes, que el vigor y la fuerza son las llaves del arca de la luz verdadera.
Vengan al lugar al que le temen, que más temor que el aquel es imposible palpar. No tienen de por más grande otro miedo que este, y entren silentes y severos, pues sus chillidos son punzadas en los oídos de nuestras deas.
Aclamen todo lo que puedan en un segundo, y descansen; será esa, y nunca otra vez otra, la última mutilación a su alma, la última estocada al leo interioris, el último polvo que ha de molestar sus pestañadas. No habrá otra suplica jamás, tan sólo remiendas personales, y no habrán más quejas brotando de los labios de ustedes, de poca lujuria enervados, que llamen a estos lugares a quienes nadie gestó; no llamarás al padre del todo, pues eres del todo el amo y de los tiempos y del ardor de los fuegos matadores, y no susurrarás en tus esquinas un espacio para omnipresencias redentoras, no murmurarás ni serenarás tus voces, ni por los beatos per imbecillitas, ni por los jueces de las mazmorras, ni por tus padres a los dogmas sujetados, ni por tu vida; sea tu vida una guerra y no una hondonada de eufemismos y deformaciones. Toma entre tu boca y tus brazos la vida como un vaso vacío, a gritos pidiendo ser llenado, y no como un plato tapado, no como un plato con fronteras de desagradables costumbres y coartaciones al goce del alma. La vida es ahora, y no mañana.
Ya no se repriman en el viento como los cobistas que fueron ayer, y anteayer. No hay adulaciones que por precio merezcan rodillas laceradas; su cuerpo es el sacro imperio de todos y cada uno de sus poderosos pasos, las pautas espontáneas de la bondad individual, el placer de querer y no deber. El gato en el altar eclesial debe morir, y por ustedes, en el momento preciso, en el tiempo del ardor furibundo, en el de las risas eternas, en la alegría del ser. Que la mentira de la cruz deje de ver la manada de jamelgos que son ustedes, los flacos, como carne de carnada, como hojas en blanco, como masilla podrida, como esclavos agrietados.
¡Es el tiempo de ver flamas sobre las cabezas de los degolladores! ¡Es el tiempo de la piromanía de los furientes de brazos caídos, el resplandor agotador de los desalmados, el ocaso de ustedes! ¡Es el tiempo de ver caer los falansterios del clérigo azotador! ¡Es el ahora del fuego y la guerra! Mueran niños y mujeres, animales y plantas, todos ustedes, bajo las llamas del gran dragón, pues de las cenizas serán los cimientos de las avenidas del hombre grande. ¡Que golpee la puerta la génesis de la muerte del puritanismo, y la derribe! ¡Que caigan las casas de los maltratados, que se incendie la plaza de los condenados, pues de sus huesos se alimentaran las aves nuevas de la inmensa perfecta civilización!
Es este el primer trazo del naciente y fragoso reino del sol.
Y prepárense los despreocupados, que el imperio de la estrella luminosa es complicado, las calles vienen y van, los mozallones bajan mientras suben y las lágrimas vienen de vuelta.
…”
Gabriel, texto inconcluso