“say NO to mix, say NO to shake.
Remordimiento, desasosiego, abrasadora ofuscación. Egoísta poca recuperación, malversada… ¿es una anunciada penitencia de pronta defunción? La tuya, más no puedo presumir otras lesas prosas que no te contengan fenecida. En la voz de mi inconciencia te veo ida, maleada, torturada, desamada, ausente, ahuyentada; consúmanse cegadas estas bermellones memorias, las larvas hicieron su trabajo en mi malosa desintención, son todas esas ratas asquerosas “sinuosas aventuras nuevas” que he regado sobre los astros para ti; lenta corrosión apareciendo, muy suave; con un tono de percepción siempre más viejo, asimismo se consumen mis días, asimismo se ordenan mis miradas. Perdí el manejo del tiempo cuando te perdí, y no tengo control ahora en el horizonte; está tu rostro en la aurora, está tu rostro en el ocaso. Cualquier momento es como esos momentos en el bar, cuando en el vacío sólo había una silla para ambos. Con una manilla asida y dos temples rotos, quebrajadas almas embriagadas en idiotez. Testas sueltas, ojos caídos, sangre involuntaria… ¿ha de ser hoy el día de una de mis redenciones? El cofre sobre el suelo, en mi mano, en la herida. Como la pisada en el vuelo, el águila irrumpe sobre esos hombros añejos, los míos, en la introspección del segundo que no esperó ser vivido, su fugaz desaparición, muerte serena, pasiva, limpia. ¿Habrá perdón en esta vida para nosotros?... a mi me vale nada, pienso abandonar el trote antes de que mis hazañas vuélvanse contra de mis impulsos; no habré de estar en mi decadencia, mas tú estarás siempre, hipócrita mujer de corta dificultad; tus mentiras te han hecho eterna, invencible, dura, poco tranquila, desinteresada, mañosa, errante. Has de comer de los restos de nuestros encuentros, en nuestras calles rotas, en la cama olvidada, en cada puto rincón rozado por nuestras espaldas… cuando nuestras ropas eran los disfraces que nos ocultaban de ese esquizofrénico misticismo, de esa furiosa desatención; ira en cada parte; cuando las cáscaras eran puras mentiras y tan sólo en la rápida desnudez podíamos conjurar nuestra innegable unión […] No se diferencia la brutal selva de nuestra habitación, confúndanse las bestias, las alimañas, los cazadores, los pecados y mis insuficiencias; somos los animales cínicos, desnaturalizados por la desvergüenza de la pasión, el pudrimiento del espíritu, la carnada y el depredador, ambos señuelos en el mismo lecho; arrancabas y asechabas, corrías, para desgarrar, para ser soltada, mas no habían en mis ojos luces de piedad… se rogó un momento, y lo olvidamos. Cuando fueron insolentes todos nuestros placeres, y tan sólo esa vez, eran tus errores mis errores, tus muertes las mías; comulgamos en el mismo maculado jardín, mi razón y la tuya apareadas. No me contradecías, ni yo a ti. Tus sonrisas macabras soleaban con mis manos firmes e inquietas, con las caricias que te regalé. Maldecías en mis empujes, gritabas con mi tenebrosa risa; te deleitabas con esos festines lujuriosos, con la culpa entre tus dedos, con tus labios rojos, con tus brazos mojados, con mi boca perdida entre tus sueños, con nuestros ágiles movimientos de carnal cohesión. Como la llaga perfecta en el cielo, el desdén de ángeles carnívoros, tu voracidad y la mía, impías emociones que fueron por los dioses negadas, en las leyes su tabú y en mi carne su malhechor, sexo desgraciado, esquizofrénico temor; continuidad absurda… ¿cómo pudieron asomarse inocentes tus palabras sobre mi silencio? Fueron las palabras en esa oscuridad todas nuestras premisas. […] Maniataste tus inhibiciones, mas no pudiste con las que yo poseo. Es hoy cuando ya todo está muerto. No hay compás nuevo, ya no hay originalidad en tus versos. Es hoy el día de la última estrofa entre tú y yo. Es hoy el día del rencor.
Bruta amabilidad arrumada en tus dedos
Con los gestos poseídos
Siniestros , como nunca
Como siempre.
Ya no hay manilla entre mis falanges, ya no hay esboces de tu nombre en mi balcón.
Ya no está el cofre tocando mi piel, no está ese cofre esotérico palpitando cerca, es en el suelo ahora su estancia. Tus gritos se han silenciado cuando desasí ese baúl.
Ahora la venganza arrebatada será una buena venganza.
Con la caja se fueron mis últimas contenciones, con el cofre se fue tu última intención.
Ahora la buena venganza se vuelve una linda empresa.”
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