Necrología involuntaria
O desamor visceral
“Dulce figura de un sueño arrepentido
Vuelves y vuelves
Y yo no sé despertar oportunamente.
A ti te amo, te amé
Mas en el después , ¡Ay del cariño fortuito!
Las almas desprécianse
Tu halo no funde lo que debiera
Y nos encontramos solos
Brutos , ‘pálidos y predecibles’
Rodeados de gritos
Infértil siseo
Buscando en una cólera no muy amena ‘la’ solución.
Mientras hurgas entre mis noches
Se quema mi febril orgullo
‘Con fuego inapagable’
Se desesperan los sueños que no soñé , aún
Y en una cueva de hermética emoción
Es absurdo todo lo que pienso
Y no hay ilusión más otra
Que tú , y tu preciosa efigie
Rondándome tal centinela aguda
Tal mozuela que deseé.
‘¡Menuda reacción a la verdad dicha y digerida! ¡Son tus cantos ahora los mismos de ayer! ¿No era acaso absurda tu desilusión? ¡Vienes y te arrastras igual que un animal herido! Pero tú no has sido herido; te amarraste las patas, y no te sosegaste hasta desangrar. Avisaste con fuerza el momento de la muerte de todos tus pecados, pero, ¿pensaste que ya no serían otra vez tus pecados tus ' felicidades '? ¡Yérguete triste animal de necrología involuntaria! ¡Yérguete y desea no ser el deseo de otro visceral desamor! Yérguete y más no otra cosa; camina y no hacia lo que burló tu espalda. ¡Te culpo de tu desánimo! ¡No debiste haber manifestado que fenecían tus deslices! ¡Torpe idiota de cínica sabiduría!, ¡más bien arrogante sabiduría!
Contemplo tu grandeza, pero caes todavía más fuerte desde allá arriba.’
Con un corazón desaparecido
Muerte , de llegada repentina su alegría
Quitome las llagas cuando todavía no eran heridas
Y el desamparo cuando aún estabas acá.
‘Rojos momentos de no mucha esperanza’
Coartado sentido
Brazos compungidos
Y un diván desolado
Por vuestra despedida
Y la mía.
Dije adiós a todos tus ‘infelices’ conceptos
Dije adiós a tu morbosa presencia
Dije adiós a la ineptitud de nuestras caricias
Dije adiós a tu mirada en la mía
Dije adiós a tu más animoso abrazo
Dije adiós mientras decías vírgenes mentiras
Dije adiós frente a tus ojos llorosos
Dije adiós frente a mis ojos cerrados , y mis lágrimas
Dije adiós con tus manos en las mías
Dije adiós entre ese último beso
Y dije a dios negar mi voz frente a la tuya
Hasta siempre.
‘Perdóname, hermano, por no encontrar el tiempo para reducir al olvido perdurable tu error; en cuanto recuerdo tu sangre, muere mi ánimo, y mueres tú.
Perdóname por no saber perdonarte; sabes del descanso de mi agonía, sé de mis horas de socorro, mas no sabemos el camino corto a esa epifanía.
Perdóname por ser el padre de los hijos de la mujer que amas; quisieron tus demonios ahogar mi sosiego, mi pasión instintiva, el vínculo más fuerte. Quisieron ellos que yo no amara, pero amé.
Perdóname por ser a quien esa mujer ama; si por victoria conocía tu derrota, juro no haber elegido mostrarte esa oscuridad jamás.
Perdóname por perdonarla a ella y a ti no. Perdóname por odiarte. Perdóname, por favor.
Perdóname’
Creyó el cielo encontrar su salvación
Pero había en mis manos otro trazo de historia no escrita
Y decía
‘Hágase de la muerte de la mujer
Cuyo valor no supo de temor
Y de la que no se disipaba ningún error’
Era impredecible ese andar
Y yo sin señuelos , y yo enamorado.
Y yo perdido , y yo de ti enamorado
Y yo ido , y yo sin ti a mi lado
Y yo ridículo , y yo fulminado.
Sean una escalera mis dedos
Sea tu sombra mi sol en el cielo
Seas tú oscura, seas tú escondida, seas tú remota
Y yo ciego y sin ganas de caminar.”
Gabriel, introspección inesperada.
Arremetidas oníricas de su hermano.
Septiembre
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