viernes, 16 de octubre de 2009

(fragmentos) - oligrofenia fina





“Pretendiese mi severo presentimiento aceptar el extraño modo que tienes para ser, pero le es imposible; lo tuyo es inmensamente perfecto, es fino y trabajado, incluso abusado, pero entero y bien logrado. Corrompido, pero con todo, fino. Cuando por sonar es mi mirada la que te palpa, cautivando tu baja vista y tu incesante parpadeo, no recuerdo haber apreciado tal misteriosa sensación de brutalidad infame, de desapego por la risa curtida y no la descendida, por el instintivo devenir, por ser algo más allá de lo que los demás ríen de ti. Quisiera, así tranquilo y despreocupado, separarme de mi egoísmo y mi arrogancia, abstraerme de mi cinismo y mi disconformidad roedora, bajar los brazos y olvidar esta mi prestancia para respetarte, mas no puedo, mas no quiero. Asimismo, serán mis más vomitivos relatos tu próxima conmovedora unción, haré de tu paciencia absurda tu más grande llaga; de tu estupidez, tu virulenta vida.

¡Es el tiempo de tu destiempo! Ora desaparece, ora desentiéndete; ora has de la conformidad tu inmediato redentor.

…”

León, amoralidad en una habitación con olor a rebaño. Errante suceder, primavera.

A todos ustedes, intuidos.

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