Es menos grotesco caminar cuando veo los ojos tuyos felices.
Es más delicado mi malestar cuando veo en tus oraciones tu alegría.
Me alegra que estés bien.
Ahora puedo decir que estoy más tranquilo, es envidiable tener un par de manos grandes pero suaves sacándote el gron bolso en tu espalda,
Voy a tatuar una sonrisa en mi cara, merezco poder gesticular de alguna vez bienestar real.
___________________________________________________________________
Todos al final llorarán y lo harán igual,
negros y blancos,
hombres y mujeres,
tú y yo.
Lamentablemente, o no, no importa
nadie está solo, siempre hay más sangre fuera de nuestro saco
y hay seres queridos que cerrarán los ojos
y habrá que llorar.
Generalmente uno está haciendo cosas
con la conciencia golpeándonos la espalda
o un vaso con alcohol gritando por su familia,
y así, viviendo,
saldrán bellas odiseas apreciables
o dantescas escenas que quisieramos olvidar
y habrá que llorar.
Siempre habrá una noche más negra que las demás
y una rosa opaca, con espinas enojadas e inquietas.
Siempre habrá alguien más tosco que los demás
y un suspiro idiota que huela a cloaca
y unos ojos taciturnos e impactados.
Siempre habrá un momento de melancolía
donde las manos tiemblan
y el ardor es lejano,
mientras se enfrían los pies y se arruga la frente
y las palabras no son las mismas de antes.
Entonces, habrá que llorar.
Pero es un ejercicio espectacular.
Respira denuevo alegre el alma
y se destapan las cuencas
y se destraban las emociones
y el cielo vuelve a ser azul.
Llorar es envidiable
mientras no se juegue con navajas ni tiempos ajenos,
mientras no haya vísceras ni detrás ni delante,
mientras ni mi madre ni mis hijos vean mi decadencia,
mientras tú no me hagas morir.
Ahora tomaré un par de sandalias y volaré
sobre el lomo de un elefante celeste
junto a un par de hadas guerreras
y una botella de alcohol.
Y tendré que llorar, sobre nubes que jamás conoceran
y habré visto el cielo que me prometió Raín.
Y tendré que llorar, bajo un manto de estrellas rebeldes
y tu canto apaciguado y dulce
mientras veo luchas de dioses que nadie supo
y un par de enseñanzas golpearán mis sienes
intentando enraizar un poco la cordura en mi.
Y tendré que llorar, junto a los recuerdos en mis ojos
de tus ojos,
junto a bellas palabras en mi boca
de tu boca,
junto a la utopía inmensa en mi realidad
de tu locura.
Somos inmensos trozos de material alado
flotando y golpéandonos, mas siendo alegres
en un festival de apareamiento mental constante
donde ni tu ni yo ni nadie se vé
sólo se escuchan llantos armoniosos, y se es feliz.
Y tendré que llorar,
tu alegría y tranquilidad es mi penoso bienestar
y tus ojos oscuros bajo el manto divino de tu cabello
me cautivan sin parar.
No hay tiempos en esto
esto es natural
natural como las vidas que has vivido
y las muertes que has tenido que observar.
Lloraremos todos, nadie está libre del amor
siempre habrá otro por quién llorar
siempre habrá otro que nos hará llorar
siempre habrá otro que nos obligará llorar.
Pero que importa?
Mis lágrimas son infinitas
y el ardor en el pecho, aunque sea artificial
inundado de ron y cebada,
nunca se extinguirá.
negros y blancos,
hombres y mujeres,
tú y yo.
Lamentablemente, o no, no importa
nadie está solo, siempre hay más sangre fuera de nuestro saco
y hay seres queridos que cerrarán los ojos
y habrá que llorar.
Generalmente uno está haciendo cosas
con la conciencia golpeándonos la espalda
o un vaso con alcohol gritando por su familia,
y así, viviendo,
saldrán bellas odiseas apreciables
o dantescas escenas que quisieramos olvidar
y habrá que llorar.
Siempre habrá una noche más negra que las demás
y una rosa opaca, con espinas enojadas e inquietas.
Siempre habrá alguien más tosco que los demás
y un suspiro idiota que huela a cloaca
y unos ojos taciturnos e impactados.
Siempre habrá un momento de melancolía
donde las manos tiemblan
y el ardor es lejano,
mientras se enfrían los pies y se arruga la frente
y las palabras no son las mismas de antes.
Entonces, habrá que llorar.
Pero es un ejercicio espectacular.
Respira denuevo alegre el alma
y se destapan las cuencas
y se destraban las emociones
y el cielo vuelve a ser azul.
Llorar es envidiable
mientras no se juegue con navajas ni tiempos ajenos,
mientras no haya vísceras ni detrás ni delante,
mientras ni mi madre ni mis hijos vean mi decadencia,
mientras tú no me hagas morir.
Ahora tomaré un par de sandalias y volaré
sobre el lomo de un elefante celeste
junto a un par de hadas guerreras
y una botella de alcohol.
Y tendré que llorar, sobre nubes que jamás conoceran
y habré visto el cielo que me prometió Raín.
Y tendré que llorar, bajo un manto de estrellas rebeldes
y tu canto apaciguado y dulce
mientras veo luchas de dioses que nadie supo
y un par de enseñanzas golpearán mis sienes
intentando enraizar un poco la cordura en mi.
Y tendré que llorar, junto a los recuerdos en mis ojos
de tus ojos,
junto a bellas palabras en mi boca
de tu boca,
junto a la utopía inmensa en mi realidad
de tu locura.
Somos inmensos trozos de material alado
flotando y golpéandonos, mas siendo alegres
en un festival de apareamiento mental constante
donde ni tu ni yo ni nadie se vé
sólo se escuchan llantos armoniosos, y se es feliz.
Y tendré que llorar,
tu alegría y tranquilidad es mi penoso bienestar
y tus ojos oscuros bajo el manto divino de tu cabello
me cautivan sin parar.
No hay tiempos en esto
esto es natural
natural como las vidas que has vivido
y las muertes que has tenido que observar.
Lloraremos todos, nadie está libre del amor
siempre habrá otro por quién llorar
siempre habrá otro que nos hará llorar
siempre habrá otro que nos obligará llorar.
Pero que importa?
Mis lágrimas son infinitas
y el ardor en el pecho, aunque sea artificial
inundado de ron y cebada,
nunca se extinguirá.
Papa Roach - Decompression Period