lunes, 6 de octubre de 2008

peste

"Son las ramas de ese árbol azul las que cantan, versando sus rítmicas voces en una esfera promiscua de alegría pura y armonía de tiempos que ya nadie recuerda. Los tiempos pasados, los de los ancestros, los de los principios febriles y apuestas supraterrenales. Tiempos de oro, como los cabellos de la niña. La niña bajo la sombra del árbol.
La niña sonríe, entre sus dedos recorren felices hormigas y sus alimentos. La niña observa, entre sus ropas se esconden buenos y gratos recuerdos. La niña habla, sus piernas corren por sobre el brillante y rojo cesped, mientras mamíferos pequeños rodeanla en un compás de música y silbidos alegóricos. Todo es bello, la niña ríe desaforada, los animales cantan sin cansarse. Y el árbol los protege, les da el refugio que implicitimante piden. Y empiezan aves a volar a su alrededor.
Pero la niña se paraliza. Sus manos, aunque continuan en su juego, ya no parecen tan alegres.
El hombre se acerca, ahora la niña comienza, de nuevo, a moverse en un vaivén incesante.
La niña mira a los pájaros, le son tiernos. Quiere tenerlos cerca, acurrucarlos entre sus mantas.
-Señor, que hermozas sus aves, son ángeles, creo.
El hombre de las alas, sombrío, no habla. Las aves miran con desprecio a la niña.
-Señor, son bellos sus animales, la lluvia que me traen me refresca y me coleriza. Quiero más!
-Es sangre.
Las alas del hombre se expanden, ocultando la claridad.
-Señor, me regala sus aves? Quiero más animales en mi casa. Quiero más cosas que poseer.
-Son cuervos, niña. Tú ya no mereces seguir acá."
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León






1 comentario:

el pablo dijo...

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"Son siempre cuervos
nunca fuertes perros
los que invaden sobre la cabeza
conduciendo las ideas
y malinterpretando todo.
Son siempre cuervos
nunca dóciles tigres
los que comen de la desesperación
picando el alma
y haciendo sangrar el corazón."