“Quien comprenda que la vida es una gris muralla y que todos nosotros tenemos las manos manchadas con colores, vivirá y vivirá bien”. “Cuando por pan se violenta, se conocen a los famélicos cobardes. Las heridas sanan, una continuidad conformista corroe para siempre”.
jueves, 29 de octubre de 2009
Necrología involuntaria O desamor visceral
O desamor visceral
“Dulce figura de un sueño arrepentido
Vuelves y vuelves
Y yo no sé despertar oportunamente.
A ti te amo, te amé
Mas en el después , ¡Ay del cariño fortuito!
Las almas desprécianse
Tu halo no funde lo que debiera
Y nos encontramos solos
Brutos , ‘pálidos y predecibles’
Rodeados de gritos
Infértil siseo
Buscando en una cólera no muy amena ‘la’ solución.
Mientras hurgas entre mis noches
Se quema mi febril orgullo
‘Con fuego inapagable’
Se desesperan los sueños que no soñé , aún
Y en una cueva de hermética emoción
Es absurdo todo lo que pienso
Y no hay ilusión más otra
Que tú , y tu preciosa efigie
Rondándome tal centinela aguda
Tal mozuela que deseé.
‘¡Menuda reacción a la verdad dicha y digerida! ¡Son tus cantos ahora los mismos de ayer! ¿No era acaso absurda tu desilusión? ¡Vienes y te arrastras igual que un animal herido! Pero tú no has sido herido; te amarraste las patas, y no te sosegaste hasta desangrar. Avisaste con fuerza el momento de la muerte de todos tus pecados, pero, ¿pensaste que ya no serían otra vez tus pecados tus ' felicidades '? ¡Yérguete triste animal de necrología involuntaria! ¡Yérguete y desea no ser el deseo de otro visceral desamor! Yérguete y más no otra cosa; camina y no hacia lo que burló tu espalda. ¡Te culpo de tu desánimo! ¡No debiste haber manifestado que fenecían tus deslices! ¡Torpe idiota de cínica sabiduría!, ¡más bien arrogante sabiduría!
Contemplo tu grandeza, pero caes todavía más fuerte desde allá arriba.’
Con un corazón desaparecido
Muerte , de llegada repentina su alegría
Quitome las llagas cuando todavía no eran heridas
Y el desamparo cuando aún estabas acá.
‘Rojos momentos de no mucha esperanza’
Coartado sentido
Brazos compungidos
Y un diván desolado
Por vuestra despedida
Y la mía.
Dije adiós a todos tus ‘infelices’ conceptos
Dije adiós a tu morbosa presencia
Dije adiós a la ineptitud de nuestras caricias
Dije adiós a tu mirada en la mía
Dije adiós a tu más animoso abrazo
Dije adiós mientras decías vírgenes mentiras
Dije adiós frente a tus ojos llorosos
Dije adiós frente a mis ojos cerrados , y mis lágrimas
Dije adiós con tus manos en las mías
Dije adiós entre ese último beso
Y dije a dios negar mi voz frente a la tuya
Hasta siempre.
‘Perdóname, hermano, por no encontrar el tiempo para reducir al olvido perdurable tu error; en cuanto recuerdo tu sangre, muere mi ánimo, y mueres tú.
Perdóname por no saber perdonarte; sabes del descanso de mi agonía, sé de mis horas de socorro, mas no sabemos el camino corto a esa epifanía.
Perdóname por ser el padre de los hijos de la mujer que amas; quisieron tus demonios ahogar mi sosiego, mi pasión instintiva, el vínculo más fuerte. Quisieron ellos que yo no amara, pero amé.
Perdóname por ser a quien esa mujer ama; si por victoria conocía tu derrota, juro no haber elegido mostrarte esa oscuridad jamás.
Perdóname por perdonarla a ella y a ti no. Perdóname por odiarte. Perdóname, por favor.
Perdóname’
Creyó el cielo encontrar su salvación
Pero había en mis manos otro trazo de historia no escrita
Y decía
‘Hágase de la muerte de la mujer
Cuyo valor no supo de temor
Y de la que no se disipaba ningún error’
Era impredecible ese andar
Y yo sin señuelos , y yo enamorado.
Y yo perdido , y yo de ti enamorado
Y yo ido , y yo sin ti a mi lado
Y yo ridículo , y yo fulminado.
Sean una escalera mis dedos
Sea tu sombra mi sol en el cielo
Seas tú oscura, seas tú escondida, seas tú remota
Y yo ciego y sin ganas de caminar.”
Gabriel, introspección inesperada.
Arremetidas oníricas de su hermano.
Septiembre
lunes, 26 de octubre de 2009
(fragmentos) - Crónica de una tergiversada decisión
“En la prudente brisa del último viento
La brisa del ala que nunca estuvo
Y se cuela , mentirosa , tu voz entre mis dedos
Mas no puedo ni susurrar el nombre de tu dios en mis pasos
Te pierdes , así deprisa
Y no te siento , ni tu fuelgo limpio , ni tus brazos canos
Ni tus besos en los míos , ni tu helada belleza en mi vagón
El tren volátil de esa última estación
Esa fatídica estación , el andén del adiós que nadie escuchó
Y te perdiste , fastidiosa
Famélica tu sonrisa
Entre mis arrebatos , mi llanto melódico
Y un gesto de remordimiento atrasado y seductor.”
León, subterfugio infinito
alarido famélico
Situación 1: el porqué del hambre situacional
Primera parte, el alarido del flaco
Agrísono y atorrante
Avivaz y nada importante
He al flaco queriendo algo hacer
Y entonces
Tomóse el flaco por las patas
Como al sol el horizonte
Y tomóse también de las orejas
Destiladas todas ellas
Estrujadas de la vida
Del hambre atentas
Por comida precavidas
Y una urgencia bienvenida
Urgencia de platos y vasos
Como a la luna la noche espera desnuda
Urgencia apagada en una risa simultanea
Y un cacareo feroz
De entre salivales otros simuladores
Y miróse el flaco, yo lo vi
(Y el también a mí)
Y vióse el flaco vuelto de abajo hasta abajo volviendo
Con un trozo de polvo
Y un vaso de aire
Entre ambas famélicas manos
Como atado al silencio el poeta lagrimisa
Y así el flaco gritó
Y así el flaco murió
-yo soy el que delgado se ve
El que delgado sigue acá
Si, ese, el que delgado acá os grito
-si, y esos gritos eran gritos de flaco-
Yo soy el que delgado vosotros veis
El delgado del cual vosotros os burláis
-si, grotesco flaco y bufón-
Pero hasta ahí delgado
Delgado por malosis
Delgado mas no ganado
Un delgado a la fuerza
-si, y sin fuerza, torpe y moralino-
Un delgado por ley preeminente
Como la ambrosía por nosotros los cínicos es gozada
Como el oprobio entre nosotros y los flacos
Como la norma animal de nosotros
Como el hedonismo suprainstintivo de nosotros
Un delgado, y nada más.
No os sigáis riendo tal los oigo
No os sigáis elevando por mí
No sigáis ahí donde aún pueda verlos
Burlones y malosos
Alegrones y engañosos
Por desarrebozados de moral concebidos
Vástagos del león y el lobo
Altos pero aprecavidos.
Como en las cimas de mis sueños el sol
Vosotros
Todo lo que os dije y más
Alejaos de mí, el delgado
Y virad vuestra lujuriesca mirada hacia donde a nadie valláis a molestar
Y no me preguntéis más
Porque más nada os tengo que decir
Más nada tengo para decir
Más nada que esta flacosis y sus efectos
Más nada que tan sólo esto:
¿Me habéis visto enrollar todo lo que soy?
¡Y es que no hay por ser de otra manera!
Como una cucaracha a la parca
Como a la vida un infeliz
Como gemiciendo a la oscuridad el cobarde
Es que así y tan sólo así puedo verme a veces no tan flaco
¡Es que en mis ojos no encontraréis alguna otra opción!
¡Ay de mí y mis promiscuas fronteras!
Os juro no tengo una flor ni tampoco otra manera
De ver lo que vosotros lujuresco veis
De mirar diferente como mira el flaco
De gozar diferente al flaco
De gozar.
Lo que yo hago es fácil a no aguantar simploso
¡Es sencillísimo!
Tal asá el asunto
Y de por ser tan sólo es,
Si comida no hay sobre mi mesa
¡Y aguantaos las ganas de susurrarme que no hay comida en mi mesa!
¿Qué más voy a hacer
Si no es tener hambre e implacer?
viernes, 16 de octubre de 2009
(fragmentos) - oligrofenia fina

“Pretendiese mi severo presentimiento aceptar el extraño modo que tienes para ser, pero le es imposible; lo tuyo es inmensamente perfecto, es fino y trabajado, incluso abusado, pero entero y bien logrado. Corrompido, pero con todo, fino. Cuando por sonar es mi mirada la que te palpa, cautivando tu baja vista y tu incesante parpadeo, no recuerdo haber apreciado tal misteriosa sensación de brutalidad infame, de desapego por la risa curtida y no la descendida, por el instintivo devenir, por ser algo más allá de lo que los demás ríen de ti. Quisiera, así tranquilo y despreocupado, separarme de mi egoísmo y mi arrogancia, abstraerme de mi cinismo y mi disconformidad roedora, bajar los brazos y olvidar esta mi prestancia para respetarte, mas no puedo, mas no quiero. Asimismo, serán mis más vomitivos relatos tu próxima conmovedora unción, haré de tu paciencia absurda tu más grande llaga; de tu estupidez, tu virulenta vida.
¡Es el tiempo de tu destiempo! Ora desaparece, ora desentiéndete; ora has de la conformidad tu inmediato redentor.
…”
León, amoralidad en una habitación con olor a rebaño. Errante suceder, primavera.
A todos ustedes, intuidos.
venganza
“say NO to mix, say NO to shake.
Remordimiento, desasosiego, abrasadora ofuscación. Egoísta poca recuperación, malversada… ¿es una anunciada penitencia de pronta defunción? La tuya, más no puedo presumir otras lesas prosas que no te contengan fenecida. En la voz de mi inconciencia te veo ida, maleada, torturada, desamada, ausente, ahuyentada; consúmanse cegadas estas bermellones memorias, las larvas hicieron su trabajo en mi malosa desintención, son todas esas ratas asquerosas “sinuosas aventuras nuevas” que he regado sobre los astros para ti; lenta corrosión apareciendo, muy suave; con un tono de percepción siempre más viejo, asimismo se consumen mis días, asimismo se ordenan mis miradas. Perdí el manejo del tiempo cuando te perdí, y no tengo control ahora en el horizonte; está tu rostro en la aurora, está tu rostro en el ocaso. Cualquier momento es como esos momentos en el bar, cuando en el vacío sólo había una silla para ambos. Con una manilla asida y dos temples rotos, quebrajadas almas embriagadas en idiotez. Testas sueltas, ojos caídos, sangre involuntaria… ¿ha de ser hoy el día de una de mis redenciones? El cofre sobre el suelo, en mi mano, en la herida. Como la pisada en el vuelo, el águila irrumpe sobre esos hombros añejos, los míos, en la introspección del segundo que no esperó ser vivido, su fugaz desaparición, muerte serena, pasiva, limpia. ¿Habrá perdón en esta vida para nosotros?... a mi me vale nada, pienso abandonar el trote antes de que mis hazañas vuélvanse contra de mis impulsos; no habré de estar en mi decadencia, mas tú estarás siempre, hipócrita mujer de corta dificultad; tus mentiras te han hecho eterna, invencible, dura, poco tranquila, desinteresada, mañosa, errante. Has de comer de los restos de nuestros encuentros, en nuestras calles rotas, en la cama olvidada, en cada puto rincón rozado por nuestras espaldas… cuando nuestras ropas eran los disfraces que nos ocultaban de ese esquizofrénico misticismo, de esa furiosa desatención; ira en cada parte; cuando las cáscaras eran puras mentiras y tan sólo en la rápida desnudez podíamos conjurar nuestra innegable unión […] No se diferencia la brutal selva de nuestra habitación, confúndanse las bestias, las alimañas, los cazadores, los pecados y mis insuficiencias; somos los animales cínicos, desnaturalizados por la desvergüenza de la pasión, el pudrimiento del espíritu, la carnada y el depredador, ambos señuelos en el mismo lecho; arrancabas y asechabas, corrías, para desgarrar, para ser soltada, mas no habían en mis ojos luces de piedad… se rogó un momento, y lo olvidamos. Cuando fueron insolentes todos nuestros placeres, y tan sólo esa vez, eran tus errores mis errores, tus muertes las mías; comulgamos en el mismo maculado jardín, mi razón y la tuya apareadas. No me contradecías, ni yo a ti. Tus sonrisas macabras soleaban con mis manos firmes e inquietas, con las caricias que te regalé. Maldecías en mis empujes, gritabas con mi tenebrosa risa; te deleitabas con esos festines lujuriosos, con la culpa entre tus dedos, con tus labios rojos, con tus brazos mojados, con mi boca perdida entre tus sueños, con nuestros ágiles movimientos de carnal cohesión. Como la llaga perfecta en el cielo, el desdén de ángeles carnívoros, tu voracidad y la mía, impías emociones que fueron por los dioses negadas, en las leyes su tabú y en mi carne su malhechor, sexo desgraciado, esquizofrénico temor; continuidad absurda… ¿cómo pudieron asomarse inocentes tus palabras sobre mi silencio? Fueron las palabras en esa oscuridad todas nuestras premisas. […] Maniataste tus inhibiciones, mas no pudiste con las que yo poseo. Es hoy cuando ya todo está muerto. No hay compás nuevo, ya no hay originalidad en tus versos. Es hoy el día de la última estrofa entre tú y yo. Es hoy el día del rencor.
Bruta amabilidad arrumada en tus dedos
Con los gestos poseídos
Siniestros , como nunca
Como siempre.
Ya no hay manilla entre mis falanges, ya no hay esboces de tu nombre en mi balcón.
Ya no está el cofre tocando mi piel, no está ese cofre esotérico palpitando cerca, es en el suelo ahora su estancia. Tus gritos se han silenciado cuando desasí ese baúl.
Ahora la venganza arrebatada será una buena venganza.
Con la caja se fueron mis últimas contenciones, con el cofre se fue tu última intención.
Ahora la buena venganza se vuelve una linda empresa.”
domingo, 11 de octubre de 2009
Irritable belleza
“Animales de depredación liviana
Que a vuestras cargas
Vanidosas alhajas de decorosa decoración
Si bien cánsenles
Procuran crédulas nunca soltar
So vuestra piel de esotérica atracción
Háyanme amado una que otra vez
En mis dedos vuestros gemidos , clandestino cortejo
Cuando mi delicia demandaba ser vuestro placer
Y que en mi ímpetu háyanse hecho de vuestra retribución
De otro talante , vuestras arañadas no serían mis fiestas
Sino palabra alguna
Ningún trazo vago , ninguna fina letra
Danzaría coqueta sobre vuestra cálida mirada
De criatura poco provechosa
De apretujo de errores rosas
De amor inquilino
De vuestro pecho desnudo sobre el mío
De pasión ignorante
Tonta creencia de lenguas en las bocas de vuestras amas
Mientras criaban alimañas en vuestros vientres halagados
Asidos testimonios de carnales sacudidas
Mentiras incrustadas sonrisa tras sonrisa
Beso tras beso
¡Con cuantos mimos , arrumacos gaseosos , fueron vuestras testas engañadas!
Y una flor que toda vuestra fiereza ventilada calma.
Y desde ahora , hacia el perpetuo tiempo negado de socorro
Y en tus manos rebozando la verdad de mis labios escapada
En un cruel escenario desemejante a vuestra conducta apócrifa
Vos , tuerca
Prosigue como un niño descuidado
Elevando lo que en el piso está clavado
¿Creíais que vuestra vida era apreciada?
¡Ha! ¡Si sois sino una bestia desalmada!”
León, tirria de amores
“Oouaa!!!
Let the quest begins!!!
Catch me if you can!!!”

viernes, 9 de octubre de 2009
Lento advenimiento de futuro goce tardío
…
Has hecho de tus andanzas una prisa desacomodada; la desatención inadapta el eco que ha de resonar (y no alborotar) cuando por feas huyen las razones de una moralina barata.
La tradicional deficiencia ilusoria abordada por las risueñas comarcas poderosas, de mal poder acomodadas, corroe el ego sole del instinto; te han dicho razona cuando debiste haber, sordo, reído, cometiendo (y acometiendo) la locura, en ese manto, inesperada. El fenecer del sosegador es el halo feroz del inquieto.
Pero eres más bien cualquier entelequia, mas poco inquieto.
Las voces de todos son ahora tus voces.
…
¿Pudiste albergar bajo tu umbral alguna hiperbórea sensación?
- no, las macabras personas hurtaron anticipadas las calderas vacías de tu cabeza -
- sosegado erial preso del azote eslavista, de las letras letárgicas su temerosa sanción –
- no, conoces tan sólo avenidas de no mucha importancia.
_____________’Quizás estés, acaso, entre los entendedores pacientes de mis arias.’
Si has de ser la bestia resistida entre esas presencias retorcidas, depreda. El temor en lo brutal es inerte. No hay falso brutal; los acordes funestos de esos coros empobrecidos son tan sólo miedos bien pronunciados de situaciones que se quisieron ahistoriar. Lo dicho es comportamiento momentáneo, temporal. Contemporáneo a otros yerros de su calaña. No debes ser el efecto de causas podo reproducibles.
¿Fue el sentido afásico en lo inmemorial del camino humano?
Se quiso inhumar al hombre; subhumanizar.
Nosotros saltamos los tajos etéreos de esas espadas sin filo; en esta, nuestra solemnidad abrasada, la cólera corteja el velo del suprahumano.
- no hay por hombre bueno sino el hombre que yació en su humanidad ordenada, inadecuando la norma, recobrando su corporalidad rebatada para respirar en altos aires. Es la muerte del muy humano el primer paso de la felicidad -
___________’Sean estas palabras ininteligibles para el fardo de hombres alicaídos; o más bien huevos de gallina: ni por tener alas mañana han de volar, sean sus plumas flojas verdades en su mundo real – el del desavisado pastor – y sus garras otra cosa que trozos inexpresivos, no poco inútiles, arrastra-heces.’
…
Han de ser tus golpes instintivos todos tus más bellos acordes de agraciada música lasciva. Es el maquinal arrastre corpóreo el que te agarra, y la opresión decadente del pueblo la que te socorre, pero, ¿quieres ser socorrido?
¿Quieres realmente palpar la manoseada salvación de la muchedumbre? La podredumbre del alma.
¿Quieres sollozar en la vasija que los falsos reyes han esculpido en sus escuelas? Son vasijas sucias y pestilentes, arrojadoras de fealdad, impensables, saciadas con sudor quimérico de cabecillas terrenales que buscan saldar sus (todos malos) cometidos con un rezo al cielo; inmunda cuba de líquidos refutables y nada confiables. El falso confesionario de una premisa fantaseada. La flatulencia del ajetreo del gentío acudió, y aún asiste, a la aurora del miedo atemporal; la vaguedad del indolente es la permanencia de la ridiculez. Sea todavía el temor eterno, la fiebre cólume del asotanado, el rigor absoluto de la mayor parte del consenso humano, cuando es por multitud la declaración de un actuar espontáneo. No es ahora “prolijo” sortear la norma nevada, es aún inaceptable acomodar el cuerpo robado al cuerpo sabio e instintivo… ¿no es ahora?
¿Quieres ser otra fatua joya en sus coronas? – ¿no es ahora? –
¿Quieres… [suficiente] ”
Gabriel, desatendida locución. Fragmento, 2006.
- a Pablo Gonzáles - aunque abandonaste el auditorio arrancando por ella - ahora vivo.
miércoles, 7 de octubre de 2009
(fragmentos) - nn1
Un sonado gesto desapercibido
Ternura perdida , una excusa
Un oscuro motivo de otros años
Para besarte , una mentira
Sucios hábitos de mis recuerdos
Y una caricia silenciosa
Déjame desnudo en mi sed
Mas no me queda memoria inocente
Mas no tengo amores en blanco
Mas no tengo muerte , ni a ti
Sueles pasearte en mis telas
Pero no hay pintura que no arranque
De mis dedos torpes
De un pincel ciego por tu luces , y por tus sombras
(…)

Sitting woman
martes, 6 de octubre de 2009
Katja (de otros inhóspitos tiempos)
Señorita, me inquieta su prudente manera de caminar hacia mi. Ya no eres la Laura con dotes para renacerme. Te moriste el día que me mataste. ¿Aún no puedes sacar esas lágrimas de tus azules ojos? Tienes la mirada cristalizada, te duelen las cuencas, pero repudias tener que limpiarlas.
Mi amor, aún miro hacia arriba para ver tu hermosura, mas tu estómago te lastima demasiado para entenderme. Ya no es suficiente el montón de absurdas palabras que tienes para decirme, recuerda que mentías al mentir, tus labios son tan insensatos como yo.
¿Todavía puedes decir que me quieres?
Todo será mentira hasta que se demuestre lo contrario.
Todas tus risas serán falsas hasta que logres volver a suavizar mi cáncer. Ya tus remotas manos no masajean el tumor en mi sangre. Todas tus minúsculas letras recorriendo el aire entre tú y yo ahora no saben más que a películas viejas, tu fraseado es ridículamente burdo y repetido. Tus oraciones no dicen nada más que obviedades de una criatura desorientada y loca.
Tu rubio cabello ahora no brilla tanto.
Todos tus síntomas yo ya los sentí golpear mi pecho. No volverás a indagar entre mis ropas hasta que yo pueda ver inocentes a todos tus muertos.
Eres algo que está muy poco producido, material aletargado de situaciones que no puedes controlar. Eres hermosa, Laura, pero tus ojos se ven demasiado pesados. Tus manos están frías y te duelen las costillas de tanto reír.
Te suenan familiares ahora sueños de vidas que no están. Ya no puedes soportar verme fuera de tu juego. Ya no puedes cargar más mi mochila.
Mi amor, te amo ahora más que nunca, pero recuerda que puedo ser tan patético como tú. Aprendí a mentir gracias a ti. Nadie me ve desde su lado de la calle, son sólo sombras las que parpadean bajo mis pies. Tú no estás ajena a esto, la palabra "especial" te ha quedado grande. Ninguna silueta me persigue, mi rastro no es otro más que el que llevo delante de mi torso, golpeando los tambores de la marcha que nadie ha de escuchar. Soy muy angosto para percibir tu extraña armonía, y tú eres otra más del montón.
¿Recuerdas haber hecho algo que nadie más recuerde?
Laura, mi Laura, la nueva Laura, tus piecesitos de flores huelen a algo que no quiero ver y tu aliento sabe a algo que no quiero escuchar. Tus labios aún deseo, pero los míos se muerden y sangran pensando en qué conspiración barata te encuentras ahora. No puedes ver más allá de mi cara, dulce idiota mujer insensible.
¿Quieres besarme?
¿Quieres abrazarme?
Yo tengo un perro, ¿tú que tienes?
Has vuelto a ser la Katja que me dijiste olvidara. Has vuelto a ser la que se esconde tras el escritorio frente al mío. Has vuelto ha ser un objeto, y no un sujeto. Y lamentablemente no tengo el dinero para volver a comprarte.
¿Puedo saber qué has hecho para expiar tus culpas? Yo me he remojado en una taza gigante de leche y avena, lo juro. Tengo el halo roto pero dulce, esperando una bienvenida de sueños que una mujer aún no piensa tener. Soy el deseo de una delicada muerte.
Quiero irme fuera de donde no estoy.
No tienes ni la fuerza ni el poder para arrastrarme adonde no quiero ir.
Me persigue, como a ti lo hizo, una carta de suicidio premonitoria. He escuchado gritar a un par de ligas y un baúl la agonía de mi vida, y yo voy suave cantando su melodía. Creo ser ahora un trozo de héroe, lo necesario para descansar siempre.
Laura, ya no serás Laura. Morirás en pedazos frente a mi máquina de pesadillas rotas. Niña de los ojos de mar, no me has traído los recuerdos que debiste haber pensado deseaba.
¿Acaso has tramado mis pasos junto a los tuyos con una botella de licor en las manos?
Te aborrezco, como a mí, porque se que ha sido así, mi rencor persigue sin tropiezos a mis más actuales lamentos. Y mi melancolía llora bajo el manto de tus pequeñas historias de regreso estúpido, rezando por la caída de un par de ángeles que sólo los topos conocen.
Mi ceguedad me impedirá mirar por sobre tu falsedad. Lo siento.
Y ahora vete, toma un espejo y mírate: hoy es tan sólo otro de esos días.
Me duele el estómago...
Voy a remirar tus fotos y juro veré tan sólo una fea copia del demonio que odias.
Lamento las heridas en mi corazón tanto como las heridas en el tuyo.
Ahora quiero descansar y dejar de hablar contigo, tu boca silente sólo me hace aborrecerte un poco más.
Chao!"
León, dos mil y fracción
despertar, II
Es tan sólo otro ocaso de la noche. Ya fuéronse todas las negras criaturas de mi tablero. El juego terminó otra vez más.
Se abren los mares adustos de entre mis alucinaciones, rompiendo en las rocas todas las velas y todas las espinas de hombres de tierras rojas, los hombres del otro lado de mi conciencia. La gente chica que vive húmeda detrás de mi cabeza, por dentro, en la sangre navegando tales piratas nauseabundos embisten las comarcas. Los hombres que jamás existieron sobre la misma tierra de los pobres hombres, de los hombres conocidos.
Los hombres que los hombres muertos nunca han de ver.
La salvación en mis sueños escapada, los lagos de agua pura y virgen, por ninguna boca de ningún hombre nacido ensuciados.
Los hombres que al sueño huérfano que hemos dejado siempre han de acompañar. Los hombres precavidos y los hombres buenos, hombres de muchas virtudes y mucha fuerza.
Los hombres que nada necesitan.
Los hombres que desnudos todo tienen.
Los hombres más grandes que mis grandes ojos, ojos tercos que ya no se cerraron. Los hombres que bajo el velo de la luz de este nuevo día ya se desvanecieron, ocultándose hermosos en cada rincón de mi trenzada sesera.
Los hombres que descansaron dentro del sueño muerto ahora por mis ojos despiertos, todos dentro del sueño extinto, mas insepultos e inmortales.
Los hombres que visitarán de nuevo las tiendas de mis llanuras en la noctívaga danza de las estrellas, bajo el manto de mis ojos recogidos. He de estar despierto, muy despierto, para no olvidar que debo estar dormido.
Seré de las huestes negras esta nueva noche que me regalarán.
Y ahora, despierto, soy otro perdido entre las almas perdidas.
Saldrán de mi tienda roja los pasos corriendo hasta cansarse y llegar a las otras tiendas vacías.
Un nuevo blanco día para un gris y repetitivo ser.
despertar

Calla voz mía
no han de ser ni vuestras soledades mi luz
ni vuestros susurros mi salvación
De albur se tiñen mis grises sueños esta jornada, como en el rojizo horizonte del lobo el becerro. No hay por tiniebla más otra que la del velo de mis negruscos e impasibles ojos, apagados y mentirosos vidrios carnosos, esos ojos que se escapan furiosos, los que de las podridas fábulas ancianas arrancan. Hijos de mi arrugada frente, de pronto mancebo dulce desahucio. ¡Que escóndeseme la noche y frúncense las sábanas de este rasgador campo de algodón y burbujas! Duerman quienes antojen, mas yo ahora no atesoro los ruidos de las gallináceas.
“Retadme brioso el derecho de mis ojos
Promete que en sus brazos no habrá nunca de nuevo luz
Y que húmedas eternamente sus faldas vivirán.”
Y entre mis brazos mi testa y tras ese, mi bostezo, yo, ¡O placenteros vosotros mis dioses, una saña cristalina me zarandea de las mantas nutridas por vuestros dedos! Inquina de los ojos francos, mas no tienen estos por patria otra que las teces del rostro que se me tejió, valeroso y dañino telar de viejas escuelas dormidas, cuencas zurcidas en las manos de vejestorios irreproducibles, rostro padre de mis ojos, vástagos de macabra prostitución. Los ojos que no conocen el descanso; ustedes, vuélvanse donde siempre los amé, fuércense a cavar hondo entre lo ahora hondo de mis facciones. Tomen lo que sumiso como ofrenda he dejado por los años de los años, siempre presto todos los días, los de sol y los de noche, los de risas y los de llanto, en torno a sus laureles ajetreados y tatuados, y vengan conmigo de nuevo al sueño melódico, ahora sollozando en esa esquina, que renunciado se siente de nosotros. Nosotros hémoslo abandonado, él dice, y yo me calcino profesándole. Nosotros hemos ido perdidos donde ya nadie nos quiere, nosotros ojos, nosotros yo y ustedes, nosotros con los ánimos tibios de la almohada que todavía no dejé de asir. Perdónenme mis preciados si a las ordenanzas vuestras yo he fallado, pero no hagamos de esto un agitado y demencial rebate, impío enfrentamiento en el que o ustedes sángranme o yo sángrolos. Cúbranse mis adorados con sus lienzos e imploren por un pronto letargo. Por el amor de nuestra amada lisonjeemos de nuevo ese huérfano sueño.
“Y hete allá dormida, allá donde no hay puente del cual agarrarse.
Hete ahí muerta y desposeída.
Y heme acá despertando entre tiendas vacías de hombres vacíos.
Las criaturas de la mañana han de tratar de acicalar mi nueva alba sin vos.
Y yo acá solo, mas bajo la luz del farol, mas poseyendo nada.”