“Quien comprenda que la vida es una gris muralla y que todos nosotros tenemos las manos manchadas con colores, vivirá y vivirá bien”.
“Cuando por pan se violenta, se conocen a los famélicos cobardes. Las heridas sanan, una continuidad conformista corroe para siempre”.
Cuando se funden los ánimos, tales arrebatos inconscientes y espontáneos, se especula todavía más sobre qué y qué no es lo que a de devenir dentro de la situación del instante, la norma de la rutina, el presente; por cuanto se tiene sabido es por más que se puede uno confundir, siendo el conocimiento la causa brutal intrínseca de la confusión. La mecanicidad del sentido de asimilación procede cruel cuando no hay una clara emoción empática para con la confianza. Se distrae el precepto anterior al juicio, y se embala deliberadamente una idea que se pierde, quizás dentro de una mentira, quizás dentro de un gran error. Es perfecto el momento del yerro, mas no su efecto.
Puesto que mientras fumo, bebo
aún no pude sacar de mi consuelo
tu alma remota a mi deseo
y puesto mientras escribo, miento
todavía no quise decir todo lo que puedo
pues si de decir algo, lo diría
mas tu vida larga está condenada
a seguir ese otro sendero
Entonces, quienes poco pueden decir que todo aman, poco pueden decir sobre tolerancia de las emociones. Si hay egoísmo alrededor de la condición que lo vuelve humano, vuelve inútil cualquier ánimo de aceptación, de coordinación del sentimiento, de tolerancia. Vuelve idiota al que arroga, al que suprime, al que no venera.
"... Y mientras aún tus carnes puedan perecer entre las de ellos seré tu guardián infranqueable, en tus sueños permitido, asumido como quien debe salvar al salvador, a usted, niño del sol
Bien todos te ven creciendo
entre los brazos de ellos y sus voces
creyéndote hijo de sus momentos
mas aún tienes la brutalidad de Nimrod en tus dedos
bosquejando frente a ellos
las sonrisas que pensaron eran sus logros
pero que aún no les dijiste, porque aún nada dices
que es alegría de futuros buenos tiempos
Tiempos sin ellos
tiempos acá, entre el mar y el viento
en la lejanía del mediocre aislamiento
del hombre para con su fuerza
y de la sapiencia en la pasión
que dijimos ellos desconocen
puesto no son tú, no son yo
sino los retazos de sus malas obras
Y mientras aún tus piernas tiemblen inquietas
porque aún traviesos los pasos das
porque aún tus fuerzas en la carne no te pueden
ya que pesado eres, de pesado corazón y alma,
mientras estés asido a sus barreras
estaré desde el remoto horizonte que pintaste
buscando el punto propicio para verte perfecto
puesto que tu cabello cano es hermoso desde acá
y siento tu espíritu pulsar intranquilo
e intranquilos iremos donde me digas luego
cuando ya digas lo que deseaste decir desde siempre
y yo tome las riendas de nuestro carruaje
y avancemos sin mirar los cadáveres de los muertos nuevos
sino hacerlos combustible de nuestro próximo andar
carne de fuerza, de pasión incombustible
de sequedad moral, de cinismo, de arrogancia bella
de nuestra grandeza, de creadores de buena obra
de grandes hombres, porque gran hombre soy
y tú un gran hombre serás
Niño del sol, que plegarias me has hecho gritar
mira por sobre el cielo lo que cimenté bajo tus alas
La muerte no es más que el fin de todo lo hermoso de la obra del hombre, la cumbre del camino del buen hacer, el logro máximo, el descanso, cuando es por dejar de hacer el término del todo, pues ya todo se hizo bien.
COMO TÉRMINO ABSOLUTO
La muerte es el inicio absoluto de nada. La muerte es conclusión, no inclusión. La muerte es fin, y más bien viene buscar el buen cómo del término a menguar en condición viva la muerte como "vida eterna". Cuando se justifica un término mediocre, la causa pasa a ser el escueto efecto místico de una realidad irreal, de un motivo fuertemente asumido que desencadena en un acto totalmente desconocido; la vida es tal cual es vivida, mas no se tienen luces de cual será la etapa que no se vive al dejar de vivir. Se siente, y no hay que versar sobre pasajes antiguos de otros profetas y sus respuestas ni mendigar conceptos fatuos y delgados de obras que ni siendo gruesas tuvieron realidad, que la vida no tiene un fondo que pudiese ser contenido en sí misma, que la capacidad espiritual se sobrepone a un simple camino vivido, y que ese escape, ese "exceso de carga del alma", debiera recaer en otro proceso, en otra etapa. Es el desconocimiento intrínseco de lo más esencial en el ser la misma puerta al gran error: definir la muerte como un pasaje a otro estado. ¡Y he acá el yerro de los yerros! He acá el padre de la mentira primigenia, el alboroto del hombre transformado en DIOS. He acá el origen de la periferia del ser humano, de la pérdida de su espíritu como núcleo, como destreza inherente. Acá fue, cuando quiso deshacerse de la confusión post vida, que creó lo más horrenda de sus calamidades: la farsa original, el primitivo yugo, su propia opresión. ¡Y hay vastos campos sembrados de verdades! Hay palabras y actos, hombres y momentos, realidades, mas no es ahora el tiempo de dilapidar esa opresión.
Entonces, que se sepa y convoque que la muerte es -definición- y no -suspensión-. Que la muerte concluye y cierra, a los buenos capítulos, y, generalmente, en la muerte de casi todos, no buenos capítulos. Que es algo pagado, la devolución del hacer, mas no un pago. Que la vida no se convierta en una situación esclavista para el hombre lograr paz ilusoria y misticismo supraetéreo. Que lo hiperbóreo estuvo siempre acá, nunca más allá.
COMO LA CONCLUSIÓN DEFINITIVA DEL GRAN ACTUAR. EL PAGO DEL BUEN HOMBRE.
¡y sí que ha de serlo! puesto que no vivo si no muero
no descansaré si no estuve
no seré si no fui
y siendo que quiero ser y estar
no hay por otra cosa que decidir
el tiempo del despido
pues ni llantos accidentales quiere el hombre bueno
pues ni poco sincero funeral deseé
so, será el descanso mío cuando él baile junto con la muerte eterna
y ambos se confundiesen en el mismo instante
cuando ya todo lo que hice sea grande
cuando lo que hice ya no lo haré
estará todo diciendo lo que fui, y que no seré más.
Entonces, que de descanso se teja el resto del tiempo que no viviré
pero que ni triste me sucumbe, pues triste no estaré
cuando a la muerte yo me ofrezca
cuando morir yo decidiré.
Presunción de morir. Ha querido la humanidad, la mala humanidad, descifrar la inconclusión de la vida como un pasaje, como un estado transitivo entre otros dos estados, aún quizás estos más pequeños que la sucesión posterior a la muerte; se quiere beatizar algo meramente humano: la atención la quieren poner en la vida después de la muerte, los otros ruidos no son importantes. Entonces, lo sacro intenta enraizar sus propios miembros en la nube luego de la muerte, en ese estado confuso, virgen, promoviendo un efecto etéreo en algo místicamente concreto - violentar el misticismo con empirismo, ¡que hay, sino su fe, más absurdo que eso! - puesto que "no existen aquellas ni tales otras opciones sino la que acá está profetizada, plasmada en el libro sagrado". Se hizo durante la vida del mesías la ópera prima de este legado enfermizo, y en el medioevo sus planas fueron asidas por inquisiciones y difamaciones, tortura a la cordura, MUERTE. {...} Y a más sino codear al hombre tan sólo con su futuro post mortem divino, han de crear un lugar poco amigable - ¡Ay que no es cruel la mentira, haciendo presa del sufrimiento al cuestionador y embriagando al ciervo en la perfecta celeste hipocresía! - para quienes no deseen optar por tal incólume premisa; y a de ser ni eso, ni siquiera el averno es sólo opción del incrédulo, del pasional, sino también es hogar del malvenido, del pecador, del poco religioso. No es futuro exclusivo del hombre grande, remoto a la caída de Moisés, sino también del que hizo las cosas mal... pero, ¿qué es hacer las cosas mal?. Simple, y no tuvieron vergüenza nunca de esconderlo: hacer las cosas mal es NO HACERLAS de la forma en que fue dictada por sus deidades. Cielo para los que se consumen en la fe, infierno para los que no.
Pero henos acá diciendo que no, y no hay infierno para nosotros.
La muerte no es más que el fin de todo lo hermoso de la obra del hombre, la cumbre del camino del buen hacer, el logro máximo, el descanso, cuando es por dejar de hacer el término del todo, pues ya todo se hizo bien.
Quién leyó a Serrano a de suponer que no hay por buena persona sino la que es natural en sí y para sí: la espiritual aventura se vuelve victoriosa aún en la derrota en el campo de batalla, {...} mas se hace fuerte y grandiosa, eterna, porque es en la persona donde recae la responsabilidad del logro, de medida inductiva, la pirámide del Hombre Grande, y no de deducción, no desde la unión colectiva de la estirpe (si, es premisa antagonista de la retórica de Serrano, pero no hay tanto Serrano en estas palabras), no desde la masa cuantitativa, a veces mancillada por corrupción particular, malos ejemplos de ser - il calo del dio - por la asimilación desatendida y prolongada: la mala vida, de cuerpo físico y espiritual imperfecto, impuro, gastado, servil. Mas se tiene por puro lo natural, {...} ¿y no es en Serrano lo místico su carro de batalla? Grande fue tal hombre, y grande toda su obra, pero ni por perfección se apiada su búsqueda de la misma: lo perfecto yace infinito al final del camino, y no hubo quienes derramaran los árboles gigantes, hiperbóreos, de tal inmenso y hermoso bosque, pero no es la mención del colectivo conductual y estructural mi motor (¡si es que he de saber, a más tardar alguna viva hora, cuál es ESE motor!). A saber, y con todo (y sin todo también), la deducción del ser me lastima el alma - y han de ser pocas las cosas que lastímanme, desde la letra filosa del poeta o del filósofo - cuando es el SABIO el que las afirma en su obra, y no el torpe; y con agrio rostro menciono lo grotesco del placer de la lectura de ésta, y del ulterior análisis, de la providencia especulativa - no ha de ser otra cosa, otro grandioso motivo, más la onírica especulación - del encanto que seduce estos dedos: si, es placer el que me hace negar lo innegable, lo respetable, lo infinito, lo infranqueable. Son mis letras mínimas las que se posan altaneras y provocativas, dulces y arrogantes, delante del obrón incólume de Miguel, de Friedrich, de Nimrod, de mi padre. Si, las cucarachas, mis pequeñas letritas, pero no ha de ser otro que el banquillo en su espalda, la caída. Si, con trampa, con cinismo. Del placer, acá es donde niego todo lo que amo. Es por la alegría de la "contrariedad".
¿No es, acaso siempre, la serenidad de la alegría el mayor propósito humano?
Pues bien, soy feliz negando lo que me es placentero.
La mejor lectura es la que hacen los dedos. Son los ojos perfectos los que van descifrando las ideas propias, la percepción del ser por ser: la escritura se vuelve perfecta no sólo cuando se especula débil por el débil (cualquiera pudo, y aún siempre puede, tomar la "escritura" y degenerarla con su melosa situación existencial. Lo ha de saber muy bien el arte: el cine, la música, la literatura per se), sino cuando es la que plantea lo que no viene solo, lo que viene poderoso, la madre de la idea, del pensamiento, de la libertad.
La lectura es inmensa cuando se escribe a la vez, en lo simultáneo del tiempo, del espacio indiferente. Es la propia meditación del todo el más bello punto para mirar lo que está escrito, y un buen asunto literario mejora de manera inconmensurable el lente.
Y de lo pequeño que crece se hace lo más grande: el buen hombre. La inductividad del acto procrea, y no sólo asume un desarrollo. Se hace parte del todo, lo cobija entre sus muchos brazos: quien vea niños corriendo dentro de esta dimensión no ha de pensarse ni demente ni perdido; es en el infantil amanecer donde se encuentran las bases primigenias del hombre, del gran hombre, no de cualquier hombre (principio de diferenciación impersonal, de la muerte de lo feo y chico bajo lo alto y hermoso). Es el niño el logro máximo del hombre grande. * Y mediante inducción se conjuga el acto. El hombre es acto. No hay por otra definición del ser que su obra.
¿Porqué se induce lo que proviene de algo ya inducido, este particular hombre? Primero, se hace luego de pensarse: el pensamiento pasional del espíritu, la sinceridad del orden pro actual, el poder de la creación del hecho, eso y todo, conduce al fin de forma convexa, avanzando mediante tramos creativos, artísticos, libres, fríos. He acá el conjunto del pensamiento del acto, por primer término, como clave inductiva.
Luego, se tiene la voluntad de crear. Hay cualidades en el hombre que se la mejoran, y lo libran de artificios humildes: lo ubican como creador perfecto delante de su obra, y tras su motivación. El hombre tiene, entre otros, fuerza física y mental, deseo, pasión, calor, desinterés por lo semánticamente moral, por lo cotidiano del cordero. El hombre tiene desde que es gran hombre capacidades, esta situación de crear. Y que más, sino es crear, podría hacerse con estas herramientas. Se vuelve ahora elevado el trazo del desarrollo, perfecto.
Por último, se crea. Se obra, se realiza. Es la inspección del propio ser lo que se saca para recrear la fantasía deliciosa de la realidad placentera: la felicidad, la alegría personal, limpia de mugres colectivas e inquisidoras, libre de la teociencia. El hombre se vuelve su obra, porque es su obra la que impaciente busca, siempre, porque es el acto de su felicidad; la armonía del juego de sus herramientas con sus ideas de goce lo hacen crear, ACTUAR.
Quisieran mis voces alcanzar el rebozo bajo tu rostro y decir lo que aún no te dijeron poco simpático , mas pretencioso y enamorado mientras profiero en tu silencio remoto , en mi ceguedad revoloteando las ánimas de las cosas que destruimos mientras me hablabas mal , y yo a ti
No me queda perdón sin hipocresía en los bolsillos así que es tu sangre la que deberá juzgarme mientras te niegas a mirar al hijo que insinuaste perder
fruto cínico , rojizo y pálido
a ese hijo que hiciste perder dentro de todo lo que también perdí rodeado de las cosas que difícil te escuché murmurar porque malas veces deseabas cantar solo en un ritmo delgado , de frágil resonancia en esas habitaciones vacías . pintadas por mis pinturas y el rostro que forjaste feroz sobre mí con las manos que golpeaste violento en la ira , gigante en la verdad
Ya que ahora transmutas más sobre las cosas detenidas
y no palpas hacia delante , sino hacia lo malditamente conocido
lo que conociste como otra persona cualquiera
no has de sentir entre los dedos la arena que soplé para ti y las sensaciones heladas y ese abrazo que se perdió en brazos que no me merecieron en ardor negro en amor malhecho en dondequiera quise obtener placer
No, no sentirás nada
Y , padre que poco ahora duermes ¿dirás que puedo volar otra vez?
Sino encuentro sobriedad , floto manteniendo silencio en el lado del mundo que puede todavía mirar la belleza que aprendí leyendo lo que viendo tú me enseñaste y soñé que siempre la podría contemplar esa conciencia suave y perdida que ya no encontré de nuevo si tú no vienes cuando voy si tú no escuchas lo que siento
Y, padre que poco ahora ves, ¿habré de volar a tu lado otra vez?
Y dijeron quienes no callaban ni de día ni de noche que eras tan mutante que no asías la figura humana, nunca y nada
y dijeron que estabas enfermo, y que de por ser tan infeccioso aborrecíante todos ellos, y los hijos de ellos, y sus hijos
y dijeron que no tenías palabras buenas por decir, y que se te acabaron las voces
y dijeron que el silencio te lo habían dado ellos. Y dijeron que tu boca ellos habían cerrádola
Y dijeron que podías ya transmutar nada
y cuando dijeron eso, yo lloré
Y dijeron que tus manos habían seguido el camino avernal de tu lengua
y dijeron que habías perdídote entre la arena y el mar
Y dijeron que podías ya no ser hombre
y cuando dijeron eso, yo lloré
Pero viré la cabeza por sobre la niebla, y vi que lo que dijeron era mentira
Miré, y miré bien, y vi que tus huellas estaban aún muy tatuadas en la arena
Y también vi que tu silueta no la perdía el mar, ni el viento del mar, ni las hordas de las familias de ellos quienes dijeron que habías dejado de transmutar
Y vi que lo que decían no se debía escuchar
Y vi sus palabras perderse entre ellos, y entre ellos las escondían para hacer más difícil la búsqueda, y ellos las tomaban en sus manos y las destruían, porque ellos se sabían los totales fantasmas de sus mentiras, y las destrozaban
Y vi, también, tus ropas en la lejanía, y ellas me dijeron las verdades que me habían sido quitadas
Pero estabas muy lejos por la orilla, y se te perdían los pasos en la arena, y yo nunca pude tan rápido caminar
Pero estabas aún ahí, y lo que me dijo tu halo era lo que quería escuchar, y todo lo que dijeron las bestias era pura falacia popular que nadie ha de recordar
“Lentas odiseas arrítmicas Duras velas sobre el viento Y las manos mías cansadas Apoyadas en un muerto juego de cuerdas
Y saltando bajo sus alas De las aguas aparecen gruesos ángeles
¡Canalla mareo malvenido! Que entre tus vueltas tómasme Y entre tus descansos menguantes Sueltas las cadenas que sujétanme Por debajo del pecho dañado De las vísceras , del espanto Y entre estas dañadas costillas Se cuela el malestar , el mar
Cruel meneo en mis pies ¿Porqué de cristales mis manos quisieron Hacer sus escudos? Torpe conciliación De tiempos sobrios y luminosos Con las de antes oscuras leguas En la senda de una embriaguez ineludible Suave treta de descansos sucios En un sueño agrio refugiadas
Y volviendo entre mis labios , la merma Y regresando de las aguas , la mala yerba
Impía cólera Automática redención Un vaso mojado Sereno El minuto tras mis pasos Y los tiempos perdidos Que nunca se supieron consumados Ni bienvenidos Rápida defunción Del alma Y una muerte cercana A la acera , enfrente De mis ojos dormidos De mis labios cansados De mis manos mutiladas De mi éxtasis traicionado
Juraron mis palabras vuestra alegría , vida Pero no hay más sino instinto en mis risas No hay otro sino placer en mis venas
Y tus pasos ya nos los veo Pues mis ojos ciegos Ahora de negro tiñen sus descansos Y de alcohol adornan sus regazos
Patética vuelta En mi espalda el dolor En mis pasos , el mareo Y entre tus oídos , rencor”
Quien entre tus voces no estuvo Nada puede esbozar desde tus verdades Ni desde tus mentiras
Quien entre tus latidos no se detuvo Nada puede conocer desde tus llantos Ni desde tus alegrías
Y quien no me vio destejiendo tus emociones Nada puede decirte de las mías Ni de las que blasfemo Ni de las que de asir dejé
Vida , que en tus manos no quepa mal palabra De mal boca dicha Que ni verdades trae consigo Ni un comienzo , sino sólo tropiezos
De causas que quien no conoce Nada puede comprometer entre sus letras Cuando me tientas a negar que miento Cuando tratas de suplir ese tormento
Pero te juro , no hay falacia en mis dedos Cuando por tela sofocan tu piel Y en tus ojos cerrados se refleja La falsa simpatía que me has de creer Soy el dueño , mas mal te inspiras Mas errada tu cabeza desciende Y me piensas arrancado de lo que te dije Remoto a lo que en tus labios prometí
Mas , dama incrédula Por cuanto mis venas hínchense Mientras tu sangre roce su devenir Las mentiras que te dicen dije No serán para nosotros otra jerga Que la lengua de infames roedores Buscando saciar su hambre con tu desentonar Con tu decaída , con tu triste estar Con vuestra confusión que lloras Con vuestro desaliento , con vuestra pena
Son esos quienes te juraron Sentir tus felicidades como propias Y por amistad te vendieron un quimérico compromiso De tóxico actuar , de putrefactos alientos Que de sus muertas bocas nada dicen bueno Sino son las mentiras que ases como verdades Sino son las brutalidades que gimen hago Sino son los motivos de tu recelo en mis manos
Pero te juro , no hay farsas en mi boca Cuando por fresco manjar se abalanza por la vuestra Y en tus brazos secos se manifiesta El falso amor que has de suponer Soy el dueño , mas mal te emocionas Mas deshecho tu cuerpo se aleja Y me crees remoto a lo que murmuro Ajeno a lo que en nuestro placer juré
Mas créeme esta vez Que no serán muchas más las otras En las que tus piernas destilen sobre las mías Si no estás en armonía con mis melodías Y tu voz vuelva a pronunciar Las canciones que dije ya calláronse Los amores que grité ya desvaneciéronse Las vidas que ya dejé de visitar
Eres tú ahora entre mis risas y lamentos Tus caricias frenéticas en travesía con las mías Eres la que debo de esas atrocidades tomar Y sacar fuerte , a sus ojos viciados escondida Mientras duerman bajo hipócritas sueños Cuando muera vuestra fe en ellos
Se siguen esas bestias tras vuestros pasos Y de aún demenciales balbuceos Se hacen sus cuentos Y usted se inmiscuye de esto , y lejos Vuestra paciencia es presa de fábulas Pero otras causas ya no puedo yo decir
"Eres todas las ideas misántropas que muérense mientras los ojos luego de cerrarse intentan nunca abrirse, mas se abren pues la luz debajo del oscuro halo yace, también bajo las negras nubes y también bajo la lluvia, yace con tu nombre sobre su gélido resplandor. Eres ese hálito frío, ese fuelgo congelado. Las frases que hiérense y hieren, las cosas asidas al relato furioso de emociones indescifrables.
Siendo en tu inconciencia por único efecto la suerte Las gruesas palabras ruedan ciegas por tu boca Y no quedan letras sabias, la cordura no te toca Y lánguidos tus deseos rezan ratos por su muerte
Mas tiempo no hay temido En tus loas inflingidas Tus penas ya son tus vidas Y no te queda ni seco gemido Que te susurre tan manso Que a tus muertes desfallezcan Cuando tus lástimas vagas crezcan Siendo ahí el eterno descanso Que ni tus sueños reclaman La soledad templada De tus versos limpios , de tu limpia mirada De lo que los demás aman Cuando por amor se superpone la decencia Mas en ti descansa la embriaguez Y lo que por ley hay , estás tú al revés Que no tienes ya humor , sólo demencia
Y por todo aquello que se canta, tus risas me dicen que eres todo eso. Eres la lástima de la mirada de los otros, los otros que con sus rigores cansaron tus mañas. Pudiese la brisa aliviar tu poca monta, mas la pena de tu letargo es tu condena, y los ritos de esos actos que consumaste, se consumieron, ahora gritándote inafectos de tus problemas, intocables, lejanos, ya no tuyos. Eres el peligro que tus momentos quisieran no presenciar, las remotas movidas humanas que tu cuerpo no evitó, mas que tus ojos suplicaron por birlarlas, por no poner sus miradas en ellas, por no vivirlas. Pero quédanse los consuelos entre ellos, mientras aún eres el riesgo de la muerte de ellos, eres el animal rampante de ellos; mas quisieran dejarte, mas ciega pudieses quedar si pudiesen ellos tramar sus próximas vistas.
Vélanse en sí tus deseos En sus muertes , en sus últimos paseos Y con la desdicha eternamente asida En la sierpe de tus manos , en tu vida poco vivida Vuélvense oscuridades tus luces calmas Los sueños podridos dentro del alma Que acarreaba tus lamentos Y que levantábate , y a tu amor muerto
Poca gracia perdida En las ciegas causas Que escurrían dolidas En tus aulas Oscuras y perdidas Mal compromiso al velo Que corría tras tu letargo Eterno , de siempre decadente Descanso indolente Y un vivir amargo.
Eres lo que no conocí de ti, y eso roe todavía más tal poderosa fiera el vacío entre mis emociones y mi fe. Eres lo que no dejarás de ser. Eras lo que parecíasme una perfecta causa de satisfacción, pensando que tus normas las volverías obsoletas, pero ahora eres en lo que dejé de creer.
Y no eres el ángel escondido tras esa belleza. Y esa belleza es lo que poco te queda, mas no te importa dejar de corromper."
- En cuanto se escondan las luces del sol este día, será el mejor momento para volver a encontrarme con todas esas cosas que se me pierden luego de cada noche, acá -
"No es la primera vez que se oculta entre mis redenciones la poca deferencia que le profeso a mi integridad; pero no hay redención acá, ni redentores, ni placebos nuevos, ni mentiras corporales, sino tan sólo una bala con mi nombre. Y será mi nombre el que estará siempre en esa bala. Y será mi nombre el que se cante mientras se pasee esa bala en el aire que dejé de respirar. Y será mi nombre el que se esfume, el que llore, el que muera, el que se desespere. Y será en ese plomo la última de mis fiestas. No es la primera vez que pasa todo “lo antes” ahora; no es ésta la depravación de la virginidad de mi decencia. Es otro capítulo más de horrores impronunciables, terribles asuntos de muchas letras que nadie pudo leer, los feos cuentos que nadie quiso contar. Y que nadie quiso escuchar. No hay valientes bajo el sudor de un rígido revolver con forma de placer. No hay valientes en las sábanas hediondas de la existencia insana. No los hay en mis tragos más amargos ni en las sustancias que me matan. No los hay tampoco en tus besos, ni en los tuyos, y menos en los tuyos. Ni en tus abrazos, ni en sus abrazos. Tampoco en vuestras piernas, amadas. No hay redentores en este mundo cruel. ¡Ay de quien ose dirigirse a mí como el autonombrado y circunstancial-mecánico salvador! ¡Ay de ése y su futuro! ¡Ay de la sangre dentro de su cuerpo, y de sus ojos! ¡Ay de su deseo de continuar con su farsa de liberación! No hay por felicidad las frases que ellos murmuran, ni sus gestos fatuos. No hay por mejora los santos que son ellos, sino ocultismo, sino dolo. Nadie salva a nadie. Y no hay luz adelante sino la que me regalan mis dedos consumidos por el fuego. Y no hay piedad en el cielo. Y no hay misericordia, y no la habrá.
…
Aunque me mantiene abrasado todo el tiempo, desconozco el real sentido de lo instintivo que puede ser mi ‘vivir’; sé que mi vivir me sujeta la cabeza para no ahogarla en el pantano, pero no sé qué significa ni qué realmente desea todo el impulso que mueve mi andar, ni tampoco su búsqueda ni sus parámetros, ni tampoco sus causas ni sus efectos, ni nada. No sé “lo que es”, pero si sé “lo que no es”. No es un buen vivir. No es, realmente, lo que otros llamarían un vivir. Técnicamente, no es un vivir. Se acerca más a conceptos un poco menos razonables y un tanto más viscerales, pero no existen raíces muy claras ni acepciones decentes e inteligibles para tal desgracia. No es, por tanto, parangón de nada.
No es una forma ejemplar de percepción. Las cosas son recibidas de manera inconciente, no hay moral en su filtración, ni eufemismos, ni maquillajes. No es un modelo condescendiente de emisión. No hay análisis ético en su actuar ni tampoco cortesía hipócrita. Ni deferencia de cualquier tipo, nunca. Ni delicadeza propia, menos social. No es logro de nada. Tan espontáneo como natural, tan primitivo como sensorial, tan vomitivo como sinsentido, tan nada como cualquier cosa. No es fuente de nada. No es parte de un proceso de desarrollo ni mucho menos el preámbulo para la creación de grandes obras. Es tan muerto como vivo. Es un ahora, nunca un después. Es la desatención hecha vida. No es lo que quise fuera, y aunque hiera esto lo que ‘hay’ y lo que ‘habrá’, ni mis lamentos fueron nunca escuchados, ni mis súplicas atendidas, mas ahora acepto este traje de crueles y arrogantes espinas, y lo acicalo, y lo respeto. No es lo que quise fuera, y aunque hay vías diferentes, prefiero concretar estas brutales empresas a tener que lidiar con sumisas nuevas patrañas. Es cálido el denso aire dentro de esta esfera, mas es repugnable el que se respira por fuera. No es lo que quise fuera, y si acá es la indecencia gruesa, la moral ínfima, las malas costumbres, el desacato, la insolencia gritona, la depravación, el desperdicio del ser, la degeneración, el hades in terra, es todo esto acá, y helo por siempre a mi lado, acá, y no lejano como las frases que se mintieron, como la bazofia de sus cabezas en sus manos, no remoto como sus futuros muertos, como sus vidas prohibidas, como sus desencantos, no allá como lo que no poseo, y si es de mi redimir el perdón, han de ser las cosas que tengo las raíces que me mantengan por siempre asido al lodo, acá, y no las fatuas alas que se queman cobardes y ligeras al hálito del inconforme, y no los trotes que me impones para vivir con ustedes, y no la manera decadente para ser y estar allá."
No hay más firme razón Que la que se espera dormido De tono discreto su venida Y de silenciosa llegada
Cuando por amor se cuaja el ser Cuando por amor coagúlase el alma Brotan las ansias de placeres mejores Y una gota de hedónico bálsamo Que cúbreme desde los pies Hasta la liviana conciencia
Y no hay más firme razón Que la que poco se razona
Y no hay mejor llegada Que una silenciosa suave venida
Y pasos firmes resuenan Dentro de la impía profecía Que cubre el halo Del ahora sobre mis caminos De la trama dibujada Por suaves trazos híspidos El halo de mi indecencia La estela de mi estar
Del estar ahora alegre Y no luego inquieto Y no después arrepentido
El amor entramado , mudo De silencio perpetuo , mas brillante De luz amplia , de nunca callar Mas silencioso y mudo
El amor reproducido , ciego De nubes eternas , mas colorido De colores perfectos , de nunca caer Mas obnubilado y ciego
Amor presa Quieto Condescendiente espera del alma azulada De sus amantes Grandes caricias Por poco conocimiento ético pensadas Bajo la mirada perdida de la enamorada brisa La inconciencia infinita Vaga despreocupación Demente sinuosa precaución De puro insubordinado libido De puro soberano sexo De puro sabio placer De pura felicidad
Y no hay más firme razón Al instinto libre , salvaje Que la de la sonrisa desatendida Aún la moral muerta Aún la muerte de la ilusión De tientas tal la muerte propia