lunes, 1 de marzo de 2010

nauseabunda hermosura







"Eres todas las ideas misántropas que muérense mientras los ojos luego de cerrarse intentan nunca abrirse, mas se abren pues la luz debajo del oscuro halo yace, también bajo las negras nubes y también bajo la lluvia, yace con tu nombre sobre su gélido resplandor.
Eres ese hálito frío, ese fuelgo congelado. Las frases que hiérense y hieren, las cosas asidas al relato furioso de emociones indescifrables.

Siendo en tu inconciencia por único efecto la suerte
Las gruesas palabras ruedan ciegas por tu boca
Y no quedan letras sabias, la cordura no te toca
Y lánguidos tus deseos rezan ratos por su muerte

Mas tiempo no hay temido
En tus loas inflingidas
Tus penas ya son tus vidas
Y no te queda ni seco gemido
Que te susurre tan manso
Que a tus muertes desfallezcan
Cuando tus lástimas vagas crezcan
Siendo ahí el eterno descanso
Que ni tus sueños reclaman
La soledad templada
De tus versos limpios , de tu limpia mirada
De lo que los demás aman
Cuando por amor se superpone la decencia
Mas en ti descansa la embriaguez
Y lo que por ley hay , estás tú al revés
Que no tienes ya humor , sólo demencia

Y por todo aquello que se canta, tus risas me dicen que eres todo eso.
Eres la lástima de la mirada de los otros, los otros que con sus rigores cansaron tus mañas. Pudiese la brisa aliviar tu poca monta, mas la pena de tu letargo es tu condena, y los ritos de esos actos que consumaste, se consumieron, ahora gritándote inafectos de tus problemas, intocables, lejanos, ya no tuyos.
Eres el peligro que tus momentos quisieran no presenciar, las remotas movidas humanas que tu cuerpo no evitó, mas que tus ojos suplicaron por birlarlas, por no poner sus miradas en ellas, por no vivirlas. Pero quédanse los consuelos entre ellos, mientras aún eres el riesgo de la muerte de ellos, eres el animal rampante de ellos; mas quisieran dejarte, mas ciega pudieses quedar si pudiesen ellos tramar sus próximas vistas.

Vélanse en sí tus deseos
En sus muertes , en sus últimos paseos
Y con la desdicha eternamente asida
En la sierpe de tus manos , en tu vida poco vivida
Vuélvense oscuridades tus luces calmas
Los sueños podridos dentro del alma
Que acarreaba tus lamentos
Y que levantábate , y a tu amor muerto

Poca gracia perdida
En las ciegas causas
Que escurrían dolidas
En tus aulas
Oscuras y perdidas
Mal compromiso al velo
Que corría tras tu letargo
Eterno , de siempre decadente
Descanso indolente
Y un vivir amargo.

Eres lo que no conocí de ti, y eso roe todavía más tal poderosa fiera el vacío entre mis emociones y mi fe. Eres lo que no dejarás de ser. Eras lo que parecíasme una perfecta causa de satisfacción, pensando que tus normas las volverías obsoletas, pero ahora eres en lo que dejé de creer.

Y no eres el ángel escondido tras esa belleza.
Y esa belleza es lo que poco te queda, mas no te importa dejar de corromper."


León, a una silente Laura

No hay comentarios: