y las llagas resistiendo
entre oxigeno muerto y sal
mas no hay amigos cerca
ni agua de mar , sólo una postal
de una comida de gaviotas
de una cáscara rota
y de unas pinzas por destrozar
Esta es la historia macabra
de la muerte de la jaiba
Cuando no hay preocupación
por parte del artista pasajero
y el lápiz del que poco dibuja
no se torna triste por tal escena
la jaiba llora en el cemento
y no concibe tal des-esmero
Y la jaiba quiere correr
mas no tiene ya patitas que la puedan socorrer
Y las otras muchas aves miran
como el festín se vuelve ajeno
y que un nuevo revoloteo sólo les queda
para despreciar envidiosas la carne de la otra
y retornar el enojo
al depredador primitivo y terco
que poco piensa en otros consentimientos
sino es el suyo picando fuerte
sino es el suyo sobre la sangre
Y la jaiba se vuelve pedacitos
y la jaiba ya ni recuerda que era jaiba
¡Mueran ustedes los exoesqueletizados!
miren que yo tan sólo deseo
ser el que vea pasar al pelícano
y rayar mi hoja con su volar"
No hay comentarios:
Publicar un comentario