viernes, 16 de julio de 2010

destilado de sangre

Bueno, el cielo ya está abierto
¿No era esto lo próximo?
cuando decías que a tu porfía
la oscuridad le faltaba

-Cierto, mas mi primicia
la que tú esperas
será luego de tu verso
cuando ahora abras el cielo
y vea yo, cerrados mis ojos,
la luz en la oscuridad-

Si me has de hacer esperar otro momento,
puesto que este es el instante en que vuelves el rostro
y me dejas la espalda remota a mis manos,
yo he de ser quien ya no te ve más

¿Es ahora cuando debo callar?
¿O es ahora cuando más debo susurrar?

-Sabes poco de lo que deberías
tus manos frías me gritan tu descontento,
¿O es que acaso esperabas mi empatía?
¡Ciego, pues viste que yo ya moría!-

¡Torpe yo! pues me lo dices,
me así a tus brazos
y bebía lo que ellos derramaban
la sangre, tu ironía

Ya no es nuestra muerte el guardián
de los momentos que se deben acabar
sino las noches que ambos compartimos
sufriendo de frío respeto, de colectiva soledad

Pero padre, si has de estar lejos siempre
¿me dirás al menos cómo ahí llegar?

-Yo acá me he perdido
mientras duermo, la limpia voz se me va
lejos, donde ya no encuentro
los motivos para que la tuya acá venga
y la pierdas como yo la perdí-

Mas mi voz es sólo sueño
pálida cosa de entre mil otras
más importantes, aún de crueles nidos
mas sacrificable, pues eres tú ahí, y no yo

-¿Y piensas que con tu labia a Dios ofrendas?
¡No es su redención la tuya!
Y no ha de haber en mis pasajes
otros en los que tu niegues
de nuevo, a la sabia palabra dicha
en la brisa del tiempo hecho
por mis manos, por mis labios
por las voces que te dignaste a negar-

Puesto que vuelves al error mientras me hablas
ruego no haber dicho lo que dije
y volteo, así me pierdo otra vez
donde tú ya no me deseas ver

Y sigo el paso del orador
mas mi verso ya no te lo digo
pues mi verso es lo que pedías
pero quieres aún esa amarra en tu cuello
y yo, incauto, desasírtela quería

Mas te vuelves otra vez terco
y ahora tu poca sangre te volvió inquieto

-Y que tu ida sea ahora la última
y tus pisadas, sólo un recuerdo-

Y te digo disuelto
poco atento, ido y perdido,
pero aún no te miento
ni después, ni ebrio intento

Pero juro, padre
beber otra vez nunca de tu sangre
aunque su destilado por mi camino corra
y mi sed a mi mente corrompa

Me quedo con lo que sé
y más por saber ya no quiero


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