que fugase alerta del fuego sinuoso
que tapado sino con su coraje
que ni por piedad hubo pedido tramaje
que a tal malherido esclavo asqueroso
que con su poiésis a ese bastardo tupo
Tupo de funesta melodía
en sus ojos cansancio destilado
el del hombre insano y precario
quien no tiene talante etario
sino un camino muerto y agotado
al que llama cantera vida cada día
Y de día por día su lenta matiz
de su libido de condenas asida
de su pajar conforme y menguante
con el golpe de la espada disonante
de quien esgrime porque tiene vida
vida bien vivida, savia feliz
Y del dueño de esta vida
no hay otra por la que se ataje
Entonces, de vuestra piedad
ábrase el legado del trazo iluminado
a quien sea dueño del escape fúnebre
en el llanto mujeril soplando lúgubre
inútil sobre lo inútil del mundo caminado
de quien las horas perdieron la edad
El inmortal sangrante
por la agonía remoto
de las calles gruesas su trote
y sesera prendida, a fuego calada
Pierda usted su mirada
en las cosas sobre mis manos
por cuanto no hay en vano
ni su vida, ni mi pasada
No hay comentarios:
Publicar un comentario