Sen Fermando
So la tierra, en el halo corrompido luego de las tantas batallas
Después de las guerras los cuerpos, y de las tripas, su fuelgo
So el agua, en el hatillo de lo agresivo y disonante, las leguas de sangre
Encontrase el socavón de los pechos adoloridos
. De los bastardos incautos de la infamia
So el fango, en las lomas de lo podrido, en lo cadaveroso envilecido
. Perdido, iracundo y descomprendido
Por entender asumido, entre los libros ya desvanecido
Rodeado de fronteras cuadradas, de las minas su desposesión
. La extremaunción de lo poco concebido
En el vientre etéreo de un mundo ensimismado y distraído
He el lugar donde los pies han de apelmazarse por eones
He la trágica escena de las cruces alomadas
. Las toscas butacas de vidas autópsidas y atornilladas
He donde los ilusos dedos piérdense en los pastos amarillos
. En los caminos que a nada han de llevar
. Ni a ninguna parte sus levas, ni sus persianas de asfalto
He ahí, la gloriosa tarbea engaitada de esta epifanía sollozante
“Son las tantas perdidas de la noche
Y no hay, señores, donde ni para echarse a morir
Ni de luces, maeses, donde asirse.
Se han desvanecido las sonrisas
Y el frío estival
. Y el otro
Han malherido las proezas por lucir
Lo que la tierra amorosa nos ha regalado
Y lo que el sol
. So la auscultación celosa de la luna
Con sus dádivas y violencia nada temblorosa
Y con sus dones de fuego eterno
Sonrojado de placer, nos ha engalanado.”
He acá las últimas leguas de mi travesía infantil
Empotrado inútil entre los ojos de padres torpes
De manos temblorosas hecho mancebo lacerado
. Entre telas arrugadas y destejidas
Nunca en una sonrisa conjugado un punto
Que haya detenido el llanto que me sosegaba
Atormentaba, en una ventana mojada lucía
El velo enorme de la grisacea sociedad circundante
De esta la ciudad de los muertos distantes
He acá, desprotegido por mí ahora, este pueblo
Y que mis frases se hagan de oídos rotos
So que mis violentas letras a los sables remeden
So que estas flameantes palabras a las cuencas relumbren
. De la oscuridad diurna de mis compatriotas
Y del vacío haga escapar
A todo lo que por ningún albedrío por ahí quedó
He en esta tierra albar
Nauceabunda por lluvias de contaminación y conformidad
Blanca desde su principio
Y hasta su soledad absoluta, inminente soledad
Blanca, fome e incapaz
A los que salir quisimos
. Lejos
Volviendo magullados y prestos, sólo para rescatar
A los guerreros desconocidos y sus curanderas divinas
A los vástagos recogidos y a las luminarias bellas
A mi hermano y a mi altar
Y a todo libro con polvo desprotegido en un rincón
Desahuciado, dejado por los torpes carcamales de las casas cuadradas
De los edificos en ángulo erguidos
Y que de las personas en trajes de compra y venta
Quiera escapar.
So este campo infértil y letárgico
Aletífico y dormilón entre sus ríos y cerros
Quédese tan sólo acompañado desde ahora
Por sus tantas historias de caudillos y sangre
Y por sus rectas y muertas avenidas
Que ya ha nadie han de poder asir nunca más
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