jueves, 14 de mayo de 2009

inconector

Una cama ajena sobre la acera
frente a mis ojos acostada lana de animal inmortal
en un trozo de cerámica lustrada
todo trazado en hilos de colores
estrujado cansado de cansar todo el tiempo
mis pasos recostados
escuadrones tímidos y adormilados
en la acera
en la pendiente insolente
bajo la cama ajena y demente.
El sol rasgando el horizonte
fuego del fuelgo de mi fuego
de mis paseos infinitos
en la última estela del alba
pensando lúcido los primeros retazos del anochecer del día
del pensamiento en flamas del padre en el cielo
sólo de día padre del cielo
madre de la noche la luna
cubriendo el otro resto del horizonte
lo no rasgado
eso en donde duermo
en el hielo del viento
bajo mi mirada perdida olvidada
en el horizonte
del focus
del fuelgo presuroso
del viento rojo
de las ramas del árbol en el cielo
las mechas a encender por los raptores
de todo lo que alguna vez estuvo
cuando ya nada se presumía olvidado
y moría
lo que yo concebía
bajo la sabia inspección onerosa del sol
y la espléndida escondida luz de mi luna
en la muerte del día por el fuego
y por el hielo el génesis de mi noche perfecta.
En puro estado de éxtasis
me embarga el inconector así me dibujo
el estar del ahora de mis lamentos
y mi caminar
sobre la cama ajena
y el aliento del sol en mi vida
y la muerte protegida en la noche
de mi luna.

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