¡Ay de su manoseo melancólico!
¡Ay de ellos y su intranquilo silencio!
Sírvase uno de la memoria
Del que mucho dijo e hizo
Para impactar el ego
El pecho inflado
Con vientos fatuos y barato respeto
¡Ay de las tumbas y las pisadas
Que tatúanles el lomo, pisadas torpes!
¡Ay de la muerte como vil adorno!
¡Ay de quién quiera descansar!
Mas le retumban los oídos
Por quienes hacen ruido sobre su tumba
Susurrando la vida que él ya vivió
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