viernes, 24 de abril de 2009

cielo

En las cuencas de los locos parlantes
en los ojos de los oscultadores
en mis nervios y todas las brisas eternas
sumisas cavernas
donde adyacen cuervos y liebres
las plagas y las sanaciones
de lomo agrietado y laceroso
los animales, y lo demás
en las heridas monótonas
en donde hay de las presas y de los depredadores
en las casas de miles de nubes apagadas
cuando los vientos no soplan en la lluvia
ni los gatos maullan
ni en la noche
ni en la muerte de un nuevo ocaso parietal.
En los campos de todo lo drenado
en los telares de lo que se vendió
pasado, en el perdido tiempo
en las veces que ya se aprendieron
muchas veces, de letras agotadas y simios empaquetados
en una urna
la bolsa añeja de papel rayado
de seniles dientes vomitado
asumido
en las rendijas de lo sacado
y lo puesto en el bolsillo
a presión, etiquetados
entre tu confusión y mi alegoría
en las camas de todo lo despierto
a balazos
muerto y malherido
mordido y mal comido
en tus fotos de resurreción lastimera.
Acá
en las tropas de inmundos desopresores
en la tiranía de la letanía incólume
en la vorágine de las pocas pautas
en el silencio
el espacio entre tu bondad y la indecencia
maltratados todos tus memoriales
tus zapatos gastados
las uñas rayadas y percudidas
en tu casa
no en otra casa.
Y allá
se fallecen los niños
meditando en las jaulas de tu mansión
de bruto oro robado
tatuajes retroalimentados
y una biblia feliz.
No hay felicidad donde hay esa grieta
tu grieta
la grieta.
En tus vidas y las mías
en todas las sonrisas concebidas
nada es del color que parece
nada es lo que se agradece
nada es todo lo que te enmudece.
Amén del grito en estas boberías
que si llegasen a saltar las plumas
en esa sangre
y no en la otra, no en la mía
se ahogarán las gallinas del corral
del degenerado andén de tu redención
acá y ahora
en este momento y lugar
y nunca de nuevo jamás.

No hay comentarios: