lunes, 4 de agosto de 2008

aria gutural



Mil y una veces siempre,
pero ninguna ahora.
Se acaban los tiempos
y aún mis mareas están altas.
Sucumben las edades
mas todavía mis cantos son suaves.
Muero en las ciénagas,
resucito en los páramos.
Y los huesos rotos
con sangre evidente entre músculos desgarrados
claman por dejar de sufrir
mientras las llagas son mayores a los recodos
y los miembros ya no se sostienen
y la cabeza ya no es la copa
sinó una bolsa de piel con algo feo adentro.
Se acaban los tiempos
y aún (no lo puedo evitar) mis mareas son altas.
Y ese cuerpo, aún, con entrañas a su alrededor
y preñez obvia, no muere.
Debo matarlo? Así se detiene la aflicción
y no se segregan más sus visceras.
Debo socorrerlo? Así quizás la gente me recuerde
por el ser que tuvo cuerpo y medio,
entre fibras rojas y plomizas,
moribundo en sus brazos,
pero muerto luego
la sangre ahoga, el craneo es frágil
y es difícil vivir sin tantos intestinos.
Se acaban los tiempos
y aún (no lo quiero evitar) mis mareas son altas.
Y las flores me tararean bello prosaísmo
procurando ser delicadas
para que contemple sus delicias
y las tome como mias, orando su hermozura.
Quiero flores majas para ti
que pronuncien fuerte mi amor
que delaten mi placer
que degollen los cuellos innermes de mis pasiones.
Quiero nubes rojas y grises.
Quiero tu amor en mi lecho.
Quiero poder ser mago y héroe
pero es imposible, patoso
conjuro situaciones de placer ajeno?
divago agraciado hedonismo?
Bueno, seré mago y héroe
pero no a la vez, violento.
Se acaban los tiempos
y aún (ya ni me importa) mis mareas son altas.

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