jueves, 7 de agosto de 2008

moran cerdos y diamantes en mi misma tierra

"-eres tan sólo un poco más que las putas de mis bares.
-Ah? Me denostas mis bondades frente a mis ojos y narices? Vaya que eres valiente cerdito!
-No, eso no somos. La valentía nos ahoga, nos calcina, nos castiga a latigazos nuestras desastrozas pasadas por sus avenidas. Lo nuestro es sólo míerdera sinceridad, es un poco de temple en nuestras abigarradas existencias. Los cerdos podemos dilucidar las actualidades de las cosas, mas dificilmente comprenderlas. Nos mueven las perlas de brillos fatuos y burreros, los pedazos resueltos de los alimentos superiores, las malditas sillas y mesas de quienes pasaron por alto su inercia y los postres desgastados en hojas de lacra. Tenemos bondades, pocas, pero son las que requerimos.
-Puedes tratar de concebir tus formas como formas válidas? Puedes traer tus laceradas vidas a mis altas cumbres, a las cimas hermozas del ser humano? Puedes jugar para el hombre, no para la sociedad?
-Puedes tú decir "ya no quiero más"?
-No lo sé, aún no soy tan grande.
-Bueno, los cerdos podemos. Somos los brillos en la madera húmeda. Somos las aspas de naves acuáticas en los desiertos que desconoces. Somos las uniones entre los esclavos y los maestros, los grandes. Somos los cerdos que buscamos diamantes, entre los escombros, entre bolsas negras, entre camiones pestilentes. Somos y sólo somos, mas tenemos existencias. Estamos porque debemos estar, nadie quiere ser cerdo.
-Entiendo, eres medio de cosas grandes. Eres el pronunciador de alegrías y tempestades. Eres quién toma los hilos desgastados y traza lineas, también desgastadas, de algodón y placeres mayores, surcando calles que le son demasiado limpias, callando las cuerdas de los violines de su pestilencia para poder servir a la causa noble. Eres un trozo de cimiento de la causa noble?
-Si, entiendes ahora el porqué de ser cerdo? Entiendes el porqué de querer diamantes?
-Tus diamantes, los que sueñas, los que ves sólo cuando tus cuencas están oscuras, son mis pasiones.
-Exacto, tus pasiones son mi oniricidad absurda. Me rio, también, de la indecencia de los hermanos. Me burlo, entre espadas y paredes barrosas, de los tramos cortos de nuestras caminatas. Somos los cerdos de una manada inmensa, corderos de pastores gigantes. Somos mascotas, es verdad, de los que producen sin querer ni dar ni ser alabados, somos mascotas de quienes ven desde las copas más altas y no suspiran los amores inermes de los plebeyos. Somos cerdos entre diamantes, los que adoramos la luz, incluso la artificial, y perseguimos sin resultado la limpieza de nuestras habitaciones.
-Eres no tan pequeño, animal. Mereces por lo menos respeto. Volveré a visitar tus lugares, ambos merecemos otras rencillas, otras peleas de aromas y patadas fugazes. Me eres simpático señor, amo de las arañas y maestro de los desperdicios.
-Gracias joven, eres el que no sólo mira. Has visto las causas de nuestras estadías. Ruego poder saborear tus pasadas y las de tus anteriores.
-Será hasta luego, señor."
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León

Bueno, ya veo que tu eres la gran polla y esos que tienes a los lados son tus pelotas. Hay dos tipos de pelotas: pelotas grandes de valiente y pelotas pequeñitas de maricón. Las pollas tienen instinto y visión clara, pero no son listas. Cuando huelen un conejito, quieren entrar en acción, y tú que creías que habías olido un buen conejito y te has traído a tus dos pelotitas de maricón para que también se unan a la fiesta. Pero te has confundido de fiesta. Aquí no hay conejito, sólo unas purgaciones que te harán ser mujer. Como polla ya empiezas a tener dudas, empiezas a arrugarte, y tus dos pelotitas también se arrugan. Y el hecho de que tengas la palabra REPLICA escrito en tu pistola, junto al hecho de que yo tenga DESERT EAGLE .50 escrito en la mía, debería precipitar el encogimiento de tus pelotas y de tu presencia. Y ahora…a la mierda.

(Tony "dientes de bala")

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