jueves, 27 de noviembre de 2008

lévemente mondo

Está muy fuerte el viento y casi nada tiene raíces. Se me arrancan de entre los brazos cosas que nadie más pudo ver. Cuando conoceré el ojo del huracán?
Se van los recuerdos invisibles y las memorias blancas junto a los materiales de mi casa. Y no alcanzé a martillar nada... vuelvan torpes tablas!!!
Se puede matar así tan rápido, sin alucinégenos en mis venas ni anestecia en los ojos?
Dime si te salen ampollas en la lengua al mentir para que luego me digas en que dirección corre tu viento. Yo no miento, debía hacerlo por un bien mayor.
Aún no puedo reaccionar a tu partida... me es imposible asumir que te perdí tan fácil y no luché lo suficiente para mantenerte a mi lado otros cuantos años más. Es que el viento! lo juro... era demasiado fuerte la ráfaga, si te digo que se llevó casi todo lo mío.
Me duelen las orejas por tanto silencio entre tus labios. Tu mudés espontanea me tiene enfermo, mas la tolero... es lo que deseo que también se lleve esta tormenta, la de ambos.
Ahora no puedo dormir tranquilo y aún hago el gesto con ambas manos tras la nuca.
Me cansaré de esperarte, pero el tiempo te traerá a mi denuevo; tenga que esperar los años que sean, te quiero de vuelta.


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