Puedo decir lo que digo pues todo veo; soy el Dios, pues de hombres me hice, de siervos; soy el que crea y atemoriza, el que propone; soy el que estuvo primero, y el que ahora está, y el que estará por siempre, por el resto de los tiempos, pues del tiempo soy el padre y el hijo, e hilé la tela del Cronos e hice un calendario sobre las estrellas del universo; soy el que posee todo lo que la vista permite tocar, y lo que no; el que reina sobre la tierra que emerge del agua, y de lo que posa sobre el agua, y lo que yace y nada bajo ésta; soy el que da la vida y el que la quita. Puedo decir lo que digo pues soy el Alpha y el Omega.
Puedo decir lo que digo pues soy el que cuida y protege; soy al que pertenece el cielo sobre sus cabezas y las piedras bajo sus pies, el que denota soberanía y presencia en todo.
Puedo decir lo que digo pues dibujé el panteón y el ordenamiento galáctico; soy el alma de dioses, soy la espina del Todo.
Soy el que es porque seré, y así también fui; soy el que está porque estuve, y siendo así, por siempre, estaré. Estoy porque debo ser, de los grandes y de los pequeños, el sable que roza su filo en la inconsciencia; soy porque no pueden ser solos.
Y vosotros, ¡vosotros no sois!. Vosotros sólo estáis pues necesito de una comarca. Del reino del cosmos emergen tierras grandes para todos los grandes dioses, y vuestra tierra es la que a mi hicieron pertenecerme.
Puedo decir lo que digo pues soy todo lo que vosotros no queréis ser, lo que os da miedo, lo que os aterra en el alba de cada día - y luego obliga a protegeros de lo de afuera - y lo que os sume en depresión al comienzo de la risa de la noche - y vosotros escondidos en sus guaridas.
Soy un dios ahora y seré los dioses que queráis en el infinito del tiempo. Y no me corromperé, porque tuve mil nombres en los tiempos de vuestros abuelos, y mil otros nombres también acompañáronme en éste y los otros cielos. Puedo decir lo que digo pues no temo ni de mi de de sus demás miedos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario