Debo hacer una síntesis más que egoísta sobre esto. Y lo escribo para no olvidarlo a medio camino y dejar tiradas mil líneas en un ensayo que volveríase somnoliento y para nada conclusivo,
Egoísta porque se tiene a sí mismo y nada más, y porque no va a compartir sino presentar.
Porqué surge el nombre "la mirada en la imagen"? Pues porque es la frase coloquial menos perversa para nombrar algo sencillo que, generalmente, se contextualiza en términos artísticos-lúdicos-intelectuales complejísimos. Porque de la lectura EN la imagen puédense describir ciertas normas de la lectura DE la imagen. Como caminar sobre un libro enorme, leyéndolo en una ruta etérea de inmensidad poética.
Todo surge del tremendo documental sobre Juan Luis Martinez. Surge por él, mas no desde él. Emerge de la boca de Volodia y de Miguel. Son las palabras de ambos personajes las que pusieron el cincel en la reflexión que hice en la cabeza, primero, para poder pasarla rauda acá, al papel binario.
Cómo? Porqué? Primero, Teitelboim y Serrano, dos carácteres opuestos, dos tipos que si hubiesen habitado en la Europa de principios del siglo XX, habrían estado en trincheras paralelas, apuntando cada uno en dirección al casco del otro. El contraste de la opinión, diciendo cosas con palabras cruzadas sobre la esfinge, Martinez.
La cuestión es que Martinez es ahora (pues en su época no lo fue) "indiscutible". Y lo sabía tanto Volodia como Miguel. Y lo sabían desde la palabra, lo sabían en sus términos, y eran inmutables sus conceptos, ambos, aunque nacieran desde tronos completamente diferentes. Definían la visión que tenían de Martinez desde causales no análogos de la poesía, del verso, y de la prosa (pues aquella no es sólo forma, sino también mucho fondo). Martinez convertíase en una gran imagen, y lo reconoce el mundo. Juan Luis es ícono, y los ángulos de la observación cambian frases como cambian luces, transmutan sílabas como retuercen gestos. Entonces Martinez pónese como imagen delante de tales hombres, y éstos, en agradable desatendida definición, ponen la palabra EN ÉL.
La analogía del material transparente: tiene dos caras opuestas, las que rozan sus espaldas, las que nunca ven sus caras. Pero ambas son transparentes. Ambas dejan ver lo mismo, ambas muestran las mismas luces, pero siempre son dos caras, nunca la misma, nunca ninguna delante de la otra, siempre manteniendo el a-lugar. No hay cara equivocada, sólo cambia la mirada, los conceptos y sus palabras.
Con esto digo, simplemente, no hay mirada mala ni mirada correcta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario