lo único que echaba de menos del puerto
no de Chile
era la sensación en el aire del no-calor
De Chile otras muchas cosas
o , más bien dicho , una como muchas cosas juntas
León
Y este guatón puso en mi cabeza a mil kilómetros
y ahora me obliga , más cerca , a sacarlo de los dedos
de la prosa de la memoria dactilar
unas letras como vagabundas de verdad
no en verdad
de verdad en verdad no existe
es < < en realidad > >
¿Cómo podría saber yo
desde el otro lado de la cordillera sumándole patagonia y guaraníes , además
que estando tú acá
y no yo , pues tan sólo llegué
íbame a/parecer el sonido de una voz verde cada mañana
soplando entre los párpados , palabras locas inventadas
susurros
cómo iba a saber yo que eran los tuyos?
Lo supe hace muy poco
con el sol perforando el mar , a través del vidrio
y la imagen perfecta de tu sonrisa en el reflejo del material
porque te veo en todos lados , mi amor
De vuelta al país encuéntrome seco , mas contigo, aunque famélico
bendecido
es término de trimestre y principio de mes
simultáneamente
las cosas del bolsillo
Pero lo del bolsillo es tan relativo
como lo que te entiendo y lo que no
Como una regla gramatical inquisitiva surge la orden de poner la atención en el mero vocablo auscultado; ¿puedo sacarte las palabras desde el pecho, antes de que siquiera las conozcas? Lograría casi prometer de la vez que sonreí por horas con el primer "te quiero" que inventé mirándote a la cara. Entonces surge el empirismo y abofetéame sobre los pies de mi corrompida razón, y sugiere la primera proeza al sacrificio, casi platónico: que tome la rienda de la paternidad común y me desligue de todo espíritu etéreo. ¿Queremos eso, guatón?
No lo sé, y no dudo ni del si ni del no.
No quiero ser el papá que cualquier otro pudo ser.
¿Y si me perdí tratando de poner los pies en ese otro plano? el del sueño de siempre, ese que vengo dibujando varios otoños atrás. Ese que te conté una vez mientras tu madre dormía y dejaste, por segundos, de estremecer la piel que te protegía del afuera.
Sé que te acuerdas, sé que debo enseñarte las formas para que puedas responderme todas las preguntas que te guardé. Te dije también que cuestioné al mundo en silencio los veinticinco años, pero, tú, quiero que tú me escuches la voz. Puedo hacer también la voz que quieras, mas profetizo amarás mi voz en gravedad, pues es como la tuya será.
León, te escribiré la vida hasta que me quites el lápiz. Te amo más que el sol a la mañana.
En la américa de los antepasados que no conocimos
propongo hagamos nuestra casa de la travesía
desde un mar al otro
León, quiero aprender de tus ojos, del cómo me mirarás y a la vida. Te hago mi Dios desde ahora. Por aquel manifiesto dicho, prohibido tienes desaparecer antes de crear mundos y permitirme verlos; que nos lleve la vida como al cansancio el tiempo.
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