tiene
como la montaña a la nieve
un trozo de tela rojo
que serpentéale
desde el hombro ciego
por la cintura
y entre las piernas
para descansar en flecos
sobre un pie izquierdo
y el aroma de flores
dentro y fuera de su zapato
tiene
como una calle oscura a la lluvia
una sonrisa argenta
que trázale
perfecta expresión
bajo el rubí de sus ojos
oculta en la sombra
del esbelto olfato
entre un paréntesis rojo
de bellas almohadas
y sabor a frutas
tengo
los ánimos
de un animal desalmado
y morder esos labios
fue la epifanía brutal
de atardeceres pasados
y despertares futuros
En unas zapatillas sucias
dispuse pasos entre puertos
y plazas de colores;
siendo el frío la premisa
de todas las reglas
todos esos minutos
fue la espontaneidad
de una reflexión absoluta
la que díjome
tienes
entre tus dedos la arena
¿esperas la lluvia
deje caer el lodo
desde tus manos , y en ella
presente sino humedad
y otros más emociones
no vividas?
Tiene
mi inercia
y la inconcencia subjetiva
orden de opresión
extrema para con la carne
y evitar el génesis
de otro rojo vórtice
es el primigenio dogma
y el único
con el que la mente
abraza el alma mía
y permite entre aromas de playa
y líneas en el papel
evitar una cruzada
entre mi barbárica lectura del afecto
y tu inocente estar
tienes
veinte y cinco nubes grises
rebozantes de lágrimas celestes
mas en un lago
inmerso
no hayaránme tus gritos lluviosos
ni tus truenos
tengo
una perfecta estupidez ideada
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