Henos acá sobre la tierra
sobre la cosecha, en su filo asentados
sobre las luces del sol, postradas éstas
sobre las semillas, y el suelo arado
Será entonces primero
el capítulo de mi lectura
¿He de conocer las tierras
si todavía no vi dónde nació el fuego?
"Luego - dijo a quien le hablé -
verás traer desde la memoria
impregnada en la sangre de tu historia
las redes culturales que perdiéronse en el papel
cuando el monje negro les dijo
han de ésto y aquello alimentarse , y de nada más"
Saber entonces bajo esa luz
que puso el de largos cabellos sentado en la montaña
saber entonces la brisa del guerrero , supuse
como la que él sintió
siendo uno con el caballo furioso que montó
siendo uno y nada más con los otros portadores
de la justicia y el acero , del dominio del suelo.
Propuse las primeras notas de la revelación
y en cántico de brillos y velos
nacientes de los altos Andes
corriendo endemoniados hasta la roja Patagonia
sugerí a los ojos cerrarse , y buscar en las estrellas lejanas
a los dioses de los primeros padres y a sus palabras mancilladas.
Dije, enfáticamente,
ha de silenciarse a la historia originalmente
y a los difamadores de sus desgracias
pues fue sino su negra sangre
la que en el manto de las verdades falsas
puso la premisa
del yerro original ,
del odio en la tierra
Puede entonces el hombre
luego de ver salir las cenizas
conocer el corazón del fuego
sentándose en la tierra suya
pues a sus padres les fue donada
por el incuestionable sol del cielo
y las lluvias alimentadoras del sur
la maravilla del mundo y toda su belleza
¡Sea entonces el sacrificio del juez!
si es la única manera de ver crecer al hijo
abrazado a las raíces verdes
despejado de la brutalidad del ladrón.
Heme conmovido
en la fruta del justo trato
si sembré la verdad en lo arado
la justicia nacerá de la tierra
Y todo el rojo será bello
asido al verde del paisaje
contado con letras de guerrero
bañado por el grandioso mar
No hay comentarios:
Publicar un comentario