Descansado del día pasado
fija el guerrero la vista
sobre las nubes oscuras del horizonte
y en silencio comienza a meditar
"Incienso y té
el fuego encendiendo el papel
de la naturaleza seca
medicinal.
Es hora del trance
tiempo de la conversación con el cielo y el infierno"
Aborda al guerrero el nuevo conocimiento
una colisión de nuevos planos
colores estelares
y trazos opacos zurciendo el anochecer
"Veo la claridad de la existencia
sin abrir los ojos
los de antes caminando sobre la pradera limpia
comentándose a ellos mismos
lamentándose
los métodos que no llevaron a cabo.
Como un libro nuevo
se parte simétrico el techo global
dejando entrar luces y sombras
el ir y venir de criaturas olvidadas"
Sopla el viento, furioso
queriendo derrotar a las últimas montañas
pero el guerrero no se inmuta.
Él está absuelto de la perdición.
"Bajan de la apertura los dioses errantes
en un infinito haz de luz viajan sus carruajes
su demora denota su lejanía
la armonía comprueba su presencia.
Me detengo
alzando los brazos
esperando la llegada
y la propia resolución"
Automática, se yergue su cabeza.
Una respuesta.
"A pocos pasos de mi sombra
la luz de los dioses se presenta
soy al que miran
y me dicen
- No hay un sólo dios muerto
la real existencia es eterna -
Refluye una parábola nerviosa
entre las venas de mi cabeza
un desorden.
Continúo escuchando
- El hombre mortal no sabe
que su equilibrio no se gana ni se pierde
sino que sólo se sostiene.
Porque pone precio a su existencia
escarba en la respuesta de otro hombre
que es simplemente reflejo
de la misma voluntad.
Entonces, el duelo termina en un colapso
donde el azar se vuelve atómico
la fuerza aparece como distractor
y la idea propia como una leyenda.
Todos tienen una verdad que quieren evidenciar
pero las sutiles energías cósmicas
tallan diferencias en sus troncos
y lo que les parece distante y errado
no es más que otra rama del mismo árbol.
El muerto es tan sólo una prueba
en la perpetuidad de la naturaleza -
Con la claridad del movimiento solar
declaro mi realidad transmutada
- Entre nosotros, los dioses
la espiral es bidimensional;
aunque parezca que el círculo de la existencia
atrapa en el olvido todo lo sucedido
nobles, aceptamos que detrás de cada curva
hay otra, dibujada
con las intenciones de otros
o con las nuestras -
Mientras se empequeñece mi sombra
sobre grandes rectas lumínicas
los dioses vuelven hacia la apertura
la simetría de lo alto se cierra
y yo me vuelvo capaz"
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