Un leve susurro me despierta del letargo
Que anduve montando como fiera incansable por entre las avenidas de mi serenidad
Sumido entre hojas de metal dormía indeciso de todo lo que veía
Mientras miles de minutos morían por ver morir el día
Y el día a la noche
Y las noches a la vida
Y la vida a mi.
Pero aparecieron tus ojos
Crueles vidrios hermosos y sádicos
Bailando sobre los míos
Y te asomaste por sobre toda mi antipatía
Procurando dañar todos mis espacios
Y en eso me perdía y en tus ojos me escondía.
Déjame solo
Suelta todas la cuerdas que me unen a ti
Y descansa mientras me dejas descansar
Aún sigo dormido perdido en mi costal
Te entrometiste escurriéndote entre mis brazos cansados
Y no me dejaste dentro de ti volar.
Y aparecían tus ojos
Crueles vidrios hermosos y sádicos
Bailando sobre los míos
Y te asomabas por sobre toda mi antipatía
Procurando dañar todos mis espacios
Y en eso vomitaba y en tus ojos me entregaba.
Déjame solo
Suelta todas la cuerdas que me unen a ti
Y descansa mientras me dejas descansar
Aún sigo dormido perdido en mi costal
Te entrometiste escurriéndote entre mis brazos cansados
Y no me dejaste dentro de ti volar.
Un áspero grito por mi presencia clamaba
Una brisa de frases anticuadas y agresivas que esperaba por la muerte de cualquier cosa llegara
Despierto en mi agonía de agua tibia mientras creía en nada
Cuando miles de pasos desaparecían por ver desaparecer mi avanzada
Y la avanzada al camino
Y el camino a mis luces
Y las luces a mí.
Y en todo esto donde nada más es real
Y en este mundo donde todo es rectal
Y en esta vida de basuras y topos
Aparece el demonio que engendré en mí
Queriéndolo no matar nunca
Cantando entre sangre y un rojizo bienestar
Pero aparecieron tus ojos
Y mi locura se volvió malestar
Déjame solo morir en mi soledad
Déjame ahogarme en toda la porquería sobre mi cuello
Ya no me menciones más
Entre tus mentiras de avaricia y pecados inventados por ti
Entre tus juegos de emociones
Entre tus alicaídas sensaciones
Déjame solo morir en mi malestar
No quiero más risas ajenas entrar por mis oídos
Todos miran los números sobre mi cabeza
Y las letras por otros describiéndome
Pero todo es superfluo, nada me importa
Sólo déjame vivir en mi oscura paz.
Déjame solo
Suelta todas la cuerdas que me unen a ti
Y descansa mientras me dejas descansar
Aún sigo dormido perdido en mi costal
Te entrometiste escurriéndote entre mis brazos cansados
Y no me dejaste dentro de ti volar.
Estoy a dos minutos de volver a caer en lo mismo
Pero juro hoy veré fallecer sólo un minuto más
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